La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) Melilla rechaza las acusaciones de "falsedad, manipulación y utilización política" contenidas en el comunicado del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) que respondía a la denuncia del propio sindicato con respecto a la reincorporación de una enfermera embarazada al puesto de trabajo en el que acusaban a la Inspección Médica del Ingesa de "darle el alta pese a su embarazo de riesgo".
"Una Administración pública debe responder a las preguntas sobre su gestión con explicaciones verificables. Descalificar al sindicato que las plantea no permite esclarecer lo sucedido".
CSIF sostiene que no afirmó en su comunicado que la trabajadora tuviera un "embarazo de riesgo", sino que su denuncia reclamaba explicaciones sobre la reincorporación y las medidas de protección aplicadas.
"Si Ingesa interpreta que se insinuaba esa circunstancia, debe distinguir su interpretación de lo que el sindicato manifestó expresamente".
Por ello, el sindicato subraya que la cuestión planteada es qué valoración se realizó y qué medidas se adoptaron para proteger a una enfermera en avanzado estado de gestación.
"La ausencia de un diagnóstico de embarazo de riesgo no elimina la obligación de evaluar las condiciones del puesto y actuar frente a los riesgos que puedan afectar a la trabajadora o a su embarazo".
Con respecto a la información del Ingesa afirmando que asignó un puesto seguro a la trabajadora. CSIF sostiene que dispone de pruebas de su asignación al área de infecciosos. Por ello, exige que se aclare qué tareas debía realizar esta enfermera, qué evaluación preventiva respaldaba ese destino y qué adaptación concreta se aplicó.
"La denominación del área no permite, por sí sola, establecer una exposición efectiva, pero hace especialmente necesario acreditar las condiciones reales de trabajo. Tampoco basta con señalar que la profesional solicitó voluntariamente incorporarse a la bolsa. Querer trabajar no exime a la Administración de sus obligaciones preventivas ni acredita que cualquier puesto asignado resulte adecuado".
Ana Eusebio, presidenta de CSIF Sanidad Melilla, ha señalado otro aspecto que, a juicio del sindicato, también debería aclararse. Según la información que la propia enfermera trasladó a la organización, después de realizar el turno de tarde y ser ingresada en el HUME, un familiar acudió a la Inspección Médica para tramitar una nueva baja, que, según CSIF, habría sido emitida por este servicio.
Por ello, el sindicato solicita que se compruebe documentalmente la secuencia de altas médicas, reincorporación al puesto de trabajo y posterior baja, sin que ello implique divulgar datos clínicos de la afectada. Asimismo, precisa que la enfermera comenzó a tener contracciones durante su primer turno, lo que motivó su ingreso hospitalario y la administración de un tratamiento para intentar frenarlas. CSIF aclara que no sostiene que exista una relación causal médica demostrada entre la actividad laboral y la aparición de las contracciones.
CSIF insiste en que no ha descalificado al conjunto de profesionales del Ingesa. No obstante, confirma que sí cuestiona la actuación concreta de la Inspección Médica en este caso y ha solicitado su revisión, así como explicaciones sobre la gestión de la reincorporación y las medidas preventivas adoptadas.
CSIF considera especialmente grave otro episodio que, según el relato trasladado por la enfermera a Ana Eusebio, se habría producido durante una conversación con la Inspección Médica. Según esta versión, una persona de ese servicio habría relacionado lo ocurrido con las preferencias políticas de la profesional
"Durante la interlocución con la Inspección Médica se habría dirigido a la profesional diciendo expresamente que eso le pasaba por votar al PP, preguntándole ¿No queréis derechos de las mujeres? Volviendo a afirmar que votando a esa formación política ocurrían esas cosas".
El sindicato pide que se investiguen estas declaraciones y sostiene que, de confirmarse, supondrían introducir valoraciones partidistas ajenas al ámbito de la atención sanitaria. Por ello, reclama un apercibimiento a la persona que presuntamente las realizó y una rectificación expresa.
"CSIF es un sindicato independiente, sin filiación política. Su comunicado no señala a ningún partido ni tendencia política. Las críticas se dirigieron a decisiones de gestión y a sus posibles consecuencias para una trabajadora".
Por todo ello, CSIF reclama a Ingesa que retire las descalificaciones dirigidas al sindicato y que facilite, , a través de los cauces correspondientes y respetando la confidencialidad, las explicaciones y la documentación necesarias para aclarar lo sucedido. La organización considera que la protección de la privacidad de la trabajadora es compatible con ofrecer información sobre los procedimientos preventivos aplicados, sin necesidad de revelar datos de su historia clínica.
"La prioridad sigue siendo la evolución favorable de la profesional y de su bebé. CSIF mantendrá su apoyo a la familia y exigirá que cualquier responsabilidad que pudiera acreditarse sea examinada con rigor. Defender a las trabajadoras y pedir cuentas sobre la gestión pública es nuestra obligación sindical".
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