El discurso se vuelve cansino cuando se reitera en exceso sin aportar datos nuevos, pero además se torna peligroso cuando sólo logra enmarañar la vida pública a partir de apreciaciones subjetivas que carecen de cualquier tipo de hecho concreto e indiscutible como bien puede ser una sentencia judicial. Hablar de corrupción histórica, como hace Aberchán, o de intentos de influir en el poder judicial porque se organicen seminarios o jornadas de tipo jurídico con dinero público, es tan aberrante como querer condenar a los juristas a no poder participar de cualquier actividad de interés por el simple hecho de que el decano que los abogados han elegido libremente en esta ciudad tenga una estrecha relación filial con el presidente de la Ciudad Autónoma.
Ya es hora de dejar de hablar sin pruebas ni hechos incontestables, y en todo caso dejar actuar a la Justicia, que por ahora no ha condenado a ningún gobernante local por corrupción como pretende hacer creer, sin pruebas en las que apoyarse, el presidente de CpM.
La Universidad de Granada (UGR) forma parte del consorcio internacional de CEREBRA-AI, un proyecto europeo…
¿A quién no le ha pasado? Te pegas una paliza el sábado por la mañana,…
La entrega de la Llave de Oro de Melilla al Rey Felipe VI el pasado…
Los melillenses hablan. El Faro salió a las calles a preguntar a los habitantes si…
El sábado será una jornada cambiante. Empezará con un cielo casi despejado, que irá cubriéndose…