UGR
El proyecto ha tenido un carácter práctico y multidisciplinar
La Facultad de Ciencias de la Salud del Campus de la Universidad de Granada (UGR) en Melilla ha valorado los resultados del proyecto de innovación docente “INNOVAMELI-RCP. Corazones que Enseñan”, una iniciativa que ha unido a estudiantes de Enfermería y futuros docentes con un objetivo común: Fomentar la formación en Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP) y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.
La experiencia, coordinada por la profesora del Departamento de Enfermería de la Facultad, Silvia San Román, ha permitido que alumnado asumiera un papel activo como formador en salud, impartiendo talleres prácticos dirigidos a estudiantes del ámbito educativo.
Según recoge la memoria final del proyecto, el balance de la iniciativa ha sido “muy satisfactorio”, tanto por la adquisición de conocimientos prácticos como por el impacto social y formativo generado entre los participantes.
El proyecto se ha centrado en enseñar maniobras básicas de actuación ante una parada cardiorrespiratoria, una situación en la que la rapidez de respuesta puede resultar determinante para salvar vidas. Durante las sesiones, el alumnado aprendió a reconocer una emergencia, valorar a una persona inconsciente, activar el servicio de emergencias 112, realizar compresiones torácicas y aproximarse al uso del desfibrilador externo automatizado.
La metodología aplicada ha apostado por un enfoque práctico, participativo e interdisciplinar, dejando atrás los modelos tradicionales de enseñanza basados únicamente en contenidos teóricos. La simulación y el aprendizaje entre iguales se convirtieron en los principales pilares de la iniciativa, permitiendo que los estudiantes aprendieran mediante la práctica directa y la resolución de situaciones simuladas.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto ha sido el papel desempeñado por el alumnado de Enfermería. Los futuros sanitarios no solo recibieron formación técnica, sino que también tuvieron que preparar sesiones, explicar procedimientos y corregir maniobras de RCP, reforzando así competencias relacionadas con la comunicación oral, el liderazgo, la educación para la salud y la responsabilidad profesional.
Desde la organización consideran que esta experiencia ha permitido transformar al alumnado sanitario en “agente activo de enseñanza”, favoreciendo un aprendizaje más profundo y aplicado. Además, se destaca la importancia de que los futuros profesionales de Enfermería aprendan a adaptar el lenguaje técnico a personas sin formación sanitaria previa.
Por su parte, el alumnado del ámbito educativo ha adquirido competencias de gran utilidad para su futuro profesional. Los responsables del proyecto recuerdan que los centros escolares son espacios donde pueden producirse situaciones de emergencia y donde la actuación inicial de un docente puede resultar clave mientras llegan los servicios sanitarios.
La iniciativa también ha servido para estrechar la colaboración entre dos ámbitos tradicionalmente separados, como son la salud y la educación. Esta conexión interdisciplinar ha sido uno de los elementos más valorados por los organizadores, quienes consideran que la universidad debe actuar como un espacio de transferencia de conocimientos útiles y con impacto directo en la sociedad.
En este sentido, el proyecto destaca que la formación en RCP impartida a futuros maestros puede generar un “efecto multiplicador”, ya que estos conocimientos podrán trasladarse posteriormente a colegios y comunidades educativas. La idea es que la enseñanza de primeros auxilios y maniobras básicas de reanimación vaya extendiéndose progresivamente más allá de las aulas universitarias.
La evaluación realizada tras el desarrollo de la actividad también refleja una alta participación e implicación del alumnado. Entre los indicadores analizados se encuentran el número de talleres desarrollados, la participación activa en las prácticas con maniquíes y la satisfacción de los estudiantes. Asimismo, se incorporaron cuestionarios previos y posteriores a la formación para medir el aprendizaje adquirido.
Otro de los aspectos mejor valorados ha sido el uso de la simulación como herramienta docente. Los responsables del proyecto consideran que esta metodología permite entrenar habilidades esenciales en un entorno seguro antes de enfrentarse a situaciones reales. La repetición de maniobras y la corrección inmediata de errores contribuyeron, además, a reforzar la confianza y seguridad del alumnado participante.
No obstante, la iniciativa también encontró algunas dificultades durante su desarrollo. Entre ellas, la coordinación de horarios entre titulaciones, la organización logística de las sesiones prácticas o la limitación de recursos materiales disponibles, especialmente en relación con el número de maniquíes y dispositivos de entrenamiento.
La heterogeneidad del nivel de conocimientos previos del alumnado fue otro de los retos. Mientras que los estudiantes de Enfermería contaban con cierta familiaridad con contenidos sanitarios, el alumnado del grado de Educación requería explicaciones más básicas y adaptadas. También se puso de manifiesto la necesidad de homogeneizar los mensajes formativos transmitidos por los futuros enfermeros para garantizar una información clara y coherente.
No obstante, a pesar de todas las dificultades, tanto los responsables como el propio alumnado ha sabido adaptarse y afrontarlas con éxito.
De cara al futuro, la UGR plantea dar continuidad al proyecto y ampliar progresivamente su alcance. Entre las posibles mejoras previstas figuran el incremento del tiempo de práctica individual, la adquisición de más material de simulación y la incorporación de escenarios prácticos más vinculados al entorno escolar; como emergencias durante excursiones o situaciones de atragantamiento en niños.
Asimismo, los responsables consideran importante elaborar materiales reutilizables, como infografías, vídeos explicativos o guías rápidas de actuación, que permitan reforzar el aprendizaje y facilitar la difusión de estos conocimientos en otros contextos educativos y comunitarios.
En definitiva, esta experiencia se ha valorado como una iniciativa innovadora, útil y con un marcado componente social.
Desde la UGR subrayan que el proyecto ha permitido formar a estudiantes “más preparados, comprometidos y capaces de transferir conocimientos útiles a la sociedad”, consolidando además una línea de trabajo basada en la simulación, el aprendizaje activo y la colaboración interdisciplinar.
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