Difieren en el tema del oficio de matrimonios, pero coinciden en que España debe formar imanes.
Abderramán Benyahya, presidente de la Asociación Musulmana, y Samir Mohamed Tieb, portavoz de la Comisión Islámica de Melilla, son musulmanes y representan a colectivos de esta religión de la ciudad, pero entre sus opiniones, habitualmente, hay un abismo de por medio.
El borrador del Pacto Social con el que el Gobierno de Juan José Imbroda pretende marcar los límites entre política y religión, coloca a los representantes de la Asociación Musulmana y de la Comisión Islámica de Melilla en extremos opuestos.
Para empezar, Benyahya tiene previsto recibir y estudiar el borrador del Pacto Social, mientras que Mohamed Tieb denuncia que se ha redactado de espaldas a la Comisión Islámica (CIM) que, según ha asegurado a El Faro, representa al 55% de la población musulmana de Melilla.
Benyahya, por su parte, considera que el Pacto Social es un modelo de convivencia, mientras que Mohamed Tieb, por más vueltas que le da, sigue viendo el documento con “escepticismo” porque en su redacción “no se ha contado con las partes implicadas” y “hay muchas cosas que se deben debatir”, subrayó a El Faro.
No obstante, el portavoz de la CIM espera que el documento definitivo del Pacto Social sea “real, justo, democrático y en beneficio de la ciudadanía en su conjunto”.
Matrimonios, en polos opuestos
El borrador del Pacto Social elaborado por el Ejecutivo local recomienda que las uniones entre musulmanes melillenses se celebren “al amparo de la legislación española y no a través de organismos radicados en países extranjeros”. Asimismo, añade, que “pese a la meridiana claridad de los textos legales vigentes, los melillenses musulmanes, a diferencia de sus correligionarios residentes en el resto de España, no disfrutan del derecho reconocido en la legislación española a que sus bodas religiosas tengan efectos civiles”. Por lo que el documento “urge acabar con esta anomalía discriminatoria”.
Esta declaración de intenciones ha sentado como tiro a Samir Mohamed Tieb. “En la Comisión Islámica de Melilla llevamos diez años oficiando esos matrimonios gracias a un convenio que tenemos firmado con el Ministerio de Justicia y la asociación islámica Badr, de la que soy presidente”. Su sorpresa ha sido mayúscula al leer que no se ofician esos matrimonios cuando asegura que tienen a una persona encargada de llevar a cabo esos actos, explica el portavoz de la CIM.
En el otro lado de la balanza, está Benyahya, que cree que es necesario regular de una vez los matrimonios musulmanes y aclara que la Asociación Musulmana de Melilla no oficia bodas. “Me consta que no se están haciendo las transcripciones con la celeridad que requiere”, dijo a El Faro.
Imanes españoles, sí
Pero no todo es rifirrafe. Tanto Benyahya como Mohamed Tieb coinciden en señalar la necesidad de formar imanes en España.
En esto la Asociación Musulmana es tajante ya que opina que es “inaceptable que el Islam en España esté tutelado por un Gobierno como el marroquí. Es intolerable y sería algo tan fuerte como que el gobierno español dirigiera el cristianismo en Rabat”, dijo. Para Benyahya, los imanes en España debería estar “bajo estricto control de organizaciones españolas o de lo contrario no deben seguir ejerciendo”.
Mohamed Tieb, algo más tibio en sus declaraciones al respecto, comentó a este periódico que la Comisión Islámica de Melilla lleva ocho meses “trabajando en esa propuesta porque lo ideal es formar imanes en España y no depender del país vecino económica y administrativamente”.
Si bien la Asociación Musulmana y la Comisión Islámica de Melilla coinciden en resaltar la necesidad de formar imanes en España, el término “Islam español” pone al rojo vivo el debate.
Benyahya firma la frase porque, según aclaró a este periódico, no se trata de una frivolidad que se le escapó sin querer sino que está justificada en su defensa de un Islam español “frente al Islam marroquí implantado en Melilla”. “Cuando hablo de Islam español me refiero a que debe ser un Islam que tenga en cuenta las circunstancias de España”, insiste. Y en este punto tira de las fatuas del Imán Malik. “Eran distintas dependiendo del lugar donde estaba. Una fatua que era viable en Medina, no lo era en Bagdad, porque él tenía en cuenta las circunstancias y el lugar de aplicación del Islam”.
Para Samir Mohamed Tieb alguien que habla de Islam español o un “Islam light” es “alguien que no sabe nada del Islam, porque eso sería como hablar de un cristianismo haitiano, jamaicano o de Etiopía”. En su opinión, hay un solo Islam y quien diga lo contrario “está diciendo chorradas” porque estaría pidiendo que cada nación tuviera su propio Islam. “Eso sólo se le puede ocurrir a una pandilla de ignorantes”, dijo convencido de que le estaba metiendo el dedo en el ojo a Abderramán Benyahya.
Y por si no quedaba claro que en este punto había perdido los nervios, Mohamed Tieb optó por descalificar al presidente de la Asociación Musulmana: “Representa a una asociación fantasma y unipersonal, que la que está representada el 0,00005% de musulmanes de Melilla”.
Benyahya, enterado de lo que piensa el portavoz de la CIM, no entró el plano de las descalificaciones personales y se limitó a recordar que “la Comisión Islámica de Melilla está embargada por todas partes. Yo la dejé con superávit”, concluyó.
“El imán de la Mezquita Central se debe a CpM”
Uno de los temas más candentes que aborda el borrador del Pacto Social, presentado por el Gobierno de Juan José Imbroda, es el de la separación entre religión y política.
Para el presidente de la Asociación Musulmana, Abderramán Benyahya, no es un secreto “que en Melilla hay imanes, como el de la Mezquita Central, que se deben en exclusiva a CpM”.
Y no fue la única acusación que hizo el número uno de la Asociación Musulmana sobre la injerencia de la religión en la política y viceversa. Benyahya está convencido de que hay imanes de la ciudad que llaman a colaborar con manifestaciones organizadas por partidos políticos y que en tiempos de elecciones también piden el voto para determinadas formaciones.
Samir Mohamed Tieb, por su parte, se limita a recordar que la Comisión Islámica de Melilla no reconoce la mesa interconfesional en la que participan representantes de las comunidades judía, cristiana, romaní y musulmana (esta última, representada por Benyahya).
“Nosotros (la CIM) hemos sido reconocidos por el Ministerio de Justicia y por la Dirección General de Entidades Religiosas y representamos al 55% de la población musulmana de Melilla y, sin embargo, no estamos en la dichosa mesa mesa interconfesional”. Eso, en su opinión, es un ejemplo de la injerencia de la política en cuestiones religiosas.
En su opinión, “la CIM está discriminada” porque no recibe subvenciones que sí reciben las demás asociaciones. “Por eso somos escépticos con el Pacto Social, porque en Melilla pasan cosas raras, muy raras”.
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