• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
lunes 10 de agosto de 2026   - 04:01 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Cultura y Tradiciones

Álvaro Cordón: "El alma del poeta es la libertad"

El escritor y lingüista melillense reúne en 'Versos de vuelta' poemas nacidos a lo largo de una vida de escritura, memoria y contemplación, en los que el paisaje, los recuerdos y los sentimientos encuentran en la palabra una forma de permanecer

por Alejandra Gutiérrez
10/08/2026 14:24 CEST
Álvaro Cordón: "El alma del poeta es la libertad"

Álvaro Cordón, escritor y lingüista melillense, publica su nuevo poemario 'Versos de vuelta'. -Cedida por el poeta-


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Antes que un libro, Versos de vuelta es el resultado de una vida escribiendo sin calendario. El nuevo poemario del escritor y lingüista melillense Álvaro Cordón no nace de un proyecto concebido de principio a fin, sino de décadas de versos que fueron apareciendo cuando la vida, el paisaje o la memoria se lo pidieron. “Yo no escribo un libro sobre un tema”, sostiene. “Voy escribiendo poemas y, en un momento dado, veo que entre ellos conforman un libro”. El proceso, por tanto, es distinto: primero están los poemas, nacidos en momentos diferentes, y después aparece la posibilidad de reunirlos. Esa forma de entender la escritura, ajena a la prisa y a cualquier imposición externa, atraviesa también su manera de comprender la poesía: un acto libre, íntimo y subjetivo, que solo adquiere sentido cuando responde a una necesidad auténtica de quien escribe.

Para Cordón, la poesía es, antes que nada, una conversación interior. “La poesía es la necesidad que tiene uno de hablarse a sí mismo”, resume. Después llega la comunicación con los demás. Antes, ese movimiento íntimo en el que una persona intenta reconocer lo que lleva dentro y encontrar una forma de decirlo. “La poesía realmente nace porque tenemos sentimientos”, explica, y por eso la entiende como un viaje de dentro hacia fuera, como la necesidad de dejar salir aquello que permanece acumulado. La novela puede contar la vida de otros, construir historias reales o imaginarias; el ensayo puede estudiar una cuestión; el poema, en cambio, parte de una experiencia más cercana al propio ser. Es “dejar que lo que uno tiene dentro salga afuera”, pero también coordinar pensamiento y sentimiento, encontrar un punto de equilibrio entre aquello que se siente y la manera de nombrarlo.

Precisamente por eso defiende la libertad del poeta frente a cualquier condicionamiento exterior. “El poeta tiene que escribir lo que realmente siente y piensa”, afirma. No le interesa la poesía concebida para responder a un tema impuesto ni la obligación de producir versos porque una convocatoria lo requiera. Si alguna vez encuentra un poema suyo que puede encajar en un concurso, lo utiliza; pero no escribe para el concurso. “La poesía la tienes que sentir en el momento que la haces”, insiste. Cuando aquello que viene de fuera termina imponiéndose sobre lo que el poeta quiere decir, considera que se pierde algo esencial: “falta parte de su alma”. El alma del poeta, en su manera de entenderla, es precisamente la libertad: poder enfrentarse a aquello que tiene delante, hablarle directamente, explicarlo, sufrirlo o disfrutarlo sin someterse a otra cosa que no sea la propia necesidad de expresarse.

Esa libertad creadora no significa ausencia de trabajo. La poesía puede aparecer de manera espontánea, pero después necesita ser levantada, revisada y cuidada. Cordón cuenta que rompe muchos de sus textos, cambia palabras y vuelve una y otra vez sobre los versos hasta encontrar aquello que le convence. A veces la escritura sale de corrido; otras, el poema queda apartado y regresa más tarde a él. “Hasta que no me quedo contento más o menos, yo no lo doy por terminado”, sostiene. Lo compara con un jardín: plantar no es suficiente, después hay que cuidar, recortar y atender aquello que ha crecido. La poesía, dice, tiene mucho de artesanía.

En ese trabajo, el lenguaje ocupa un lugar central. Su condición de escritor y lingüista se hace especialmente visible cuando habla de las palabras. Si no encuentra la adecuada, busca, consulta sinónimos, compara. Porque incluso cuando dos palabras comparten significado, el matiz cambia. Para Cordón, el vocabulario permite acercarse mucho más a aquello que se quiere expresar y armonizar cada palabra con el texto. La palabra no es un simple instrumento: forma parte de la música del poema. Y esa música debe encontrar su equilibrio, del mismo modo que la poesía necesita evitar la repetición cuando esta no responde a una intención concreta. Escribir consiste también en afinar.

Pero antes de la palabra está la mirada. Cordón habla de una poesía que aparece al contacto con lo que rodea al poeta: el mar, una mirada, la caída de la tarde, las hojas movidas por el aire, un amanecer. “Lo que hay frente a ti te habla”, expresa. No necesariamente con palabras, sino a través de aquello que provoca. La poesía “deambula por los espacios, dibuja paisajes” y permite que las palabras sobrevuelen sobre lo real y lo imaginario. A veces el impulso procede del interior; otras, es algo exterior el que reclama ser convertido en verso. No habla de las musas, sino de momentos que invitan a detenerse, a reflexionar, a recrear aquello que se tiene delante. Para él, ese mecanismo es natural: como tener sed y beber agua, como sentir la necesidad de caminar.

En ese paisaje, Melilla ocupa un lugar inseparable. Cordón recuerda la ciudad de su infancia como un territorio de una belleza que, a su juicio, no siempre se mira como merece. “Melilla era una ciudad de brisas poéticas y de encantos marinos”, recuerda. Desde las murallas, dice, basta observar para descubrir que “la ciudad es pura poesía”. No lo atribuye únicamente al hecho de haber nacido aquí. Habla de una experiencia construida desde niño, de una ciudad vinculada al mar, a la luz y a una forma de vida que se fue quedando dentro.

También recuerda sus primeros años de formación y a los profesores que le acercaron a la literatura. Entre ellos, Antón, profesor de Literatura al que todavía menciona con especial afecto. En aquellos años, con diez u once años, leían a los grandes autores y aquellos nombres fueron formando su sensibilidad: Espronceda, Bécquer, García Lorca, Santa Teresa de Jesús y otros clásicos. “Con once o doce años ya tenía montones de poemas escritos”, recuerda. La poesía apareció así muy pronto, acompañada por la lectura y por el descubrimiento de las posibilidades de una lengua que después se convertiría en una de sus principales herramientas expresivas. Para Cordón, aprender de los maestros es también aprender a mirar.

Su relación con la escritura se parece, además, a la que establece con otras formas de expresión artística. Durante un tiempo fue pintor y llegó a realizar exposiciones, pero terminó dejando la pintura porque sintió que no podía dedicar a las dos disciplinas el tiempo necesario. La música permanece cerca de él a través del canto y del coro. Y ahí encuentra un paralelismo que considera especialmente claro: “El cante y la poesía lo tienes que sentir”. Hay intérpretes técnicamente perfectos que quizá no transmiten tanto como otros que, aun con menos perfección, sienten aquello que están cantando. Con la poesía sucede algo parecido. La técnica importa, pero no puede sustituir a la emoción. Son, en definitiva, expresiones íntimas de la persona.

 

1 de 1
- +

Ese equilibrio entre impulso y elaboración aparece también en los poemas escogidos para acercarse a su obra. En “La pluma”, Cordón habla de la escritura como ese almacén en el que se van acumulando las experiencias hasta que encuentran una salida. El poema comienza con una imagen detenida sobre el paso del tiempo: “Ayer, sobre mi mesa, / encontré la pesadez del tiempo... / esa pesadez monótona / que los relojes de arena / deshoran en los recuerdos”. Después aparecen “tres mil papeles escritos”, como huellas de todo aquello que ha ido quedando atrás, mientras “la pluma trazó su ritmo, / en un marasmo de aconteceres diversos”. Cordón explica que ahí está precisamente el deseo de transmitir lo que uno siente, lo bueno, lo malo, lo imprevisto, lo que permanece en la memoria. También la dificultad de escribir cuando las ideas llegan sin orden, “como hojas aireadas a barlovento, / como viraje de timón, / como velero a la deriva”, hasta encontrar finalmente una forma.

En “Es… un soñador”, la mirada se vuelve hacia el propio poeta. Cordón habla de alguien que observa, siente y compara, alguien capaz de tener una visión “panorámica” de aquello que le rodea. El poema lo dice desde múltiples imágenes: “Es el poeta un soñador, / embustero imaginario, / que va pintando cultura / con pinceles literarios”, pero también “un escultor de palabras” y “un contador de imposibles”. Para Cordón, el poeta no es solamente quien escribe versos, sino quien mira el mundo desde una perspectiva diferente, quien convierte lo que observa en una forma de expresión.

La memoria ocupa el centro de “¿Te acuerdas…?”. El poema regresa a un mundo que ya no existe y que, precisamente por eso, necesita ser conservado. Cordón habla de la infancia, de los juegos, de los amigos, de aquella sensación de que el futuro estaba todavía abierto. “¿Recuerdas nuestras ansias de futuro, / cuando aún éramos dueños del destino / que abarcaba nuestro mundo, / y los dilemas aún no habían surgido?”, escribe. El recuerdo aparece como una forma de mantener aquello que el tiempo ha desplazado. También hay una conciencia del cambio, del paisaje que ya no es el mismo, de las estaciones que parecen haber perdido su antigua medida. Pero Cordón no busca instalarse en la tristeza. “A mí la tristeza solamente me gusta usarla cuando no hay más remedio”, afirma. La memoria, en este caso, sirve para conservar, aunque sea a través de las palabras, aquello que ya no está.

Y si hay un paisaje que vuelve una y otra vez a su escritura es el mar. “El mar”, incluido en Azules y bronces, nace de una relación personal con ese horizonte que ha acompañado toda su vida. Para Cordón, el mar “lo permite todo”: sentimientos, sueños, recuerdos y, sobre todo, libertad. Permite cruzar caminos, imaginar otros lugares y dejar que el pensamiento avance sin límites. Así lo escribe: “¡El mar... aquel mar! / aquel sendero de mares, / abría mi alma olvidada, / dejando el pensamiento libre... / en un viajar sin paisaje, / con la mirada perdida... / indagando el horizonte”.

Pero ese mar no está separado de la memoria de Melilla. Cordón recuerda las dársenas, el puerto, los pescadores y aquella ciudad en la que llegó a haber más de cien barcos de pesca. Recuerda las mañanas convertidas en un hervidero de gente, el movimiento del puerto y una ciudad cuya vida estaba profundamente ligada al mar. Son imágenes de infancia que regresan transformadas en poesía. Por eso, después de mirar hacia el infinito, el poema vuelve a la ciudad: “Delante estaba el infinito, / los vaivenes de verdes inciertos, / los vientos calmados de Alborán, / los aires de Chafarinas. / Detrás, tenía la ciudad, / cobijo de golondrinas, / hospedaje de mis pasos, / mi siempre, ciudad querida”.

A lo largo de la conversación, Cordón vuelve finalmente a una misma idea. La poesía es una forma de sacar hacia fuera aquello que permanece dentro, pero también una manera de detenerse ante lo que se observa y darle una forma. Puede surgir de un sentimiento, de una reflexión, de un recuerdo o de algo que aparece delante de los ojos. Después comienza el trabajo: buscar, corregir, cambiar, cuidar. “La poesía también tiene mucho de artesanía”, insiste. Porque, para él, el poema comienza mucho antes de la palabra: comienza cuando algo, desde dentro o desde fuera, reclama ser escrito. Y quizá por eso Versos de vuelta no responde a un único tiempo ni a un único paisaje. Es, más bien, el regreso de una voz a todo aquello que alguna vez sintió la necesidad de decir.

Tags: Álvaro CordónPoesíaVersos de vuelta

RelacionadoEntradas

Abierto el plazo para participar en el certamen de Miss y Mister Fiestas Patronales de Melilla 2026

hace 27 minutos

La Cofradía Castrense abre el formulario para la imposición de su nueva medalla

hace 50 minutos
Miles de ceutíes han comenzado a concentrarse este domingo, en la Plaza de la Constitución de Ceuta en una multitudinaria manifestación convocada por las cuatro comunidades religiosas de la ciudad bajo el lema “Basta ya. Ceuta no se rinde”, para reclamar una respuesta ante la crisis migratoria desencadenada por la entrada masiva del pasado 30 de julio. La concentración, que ha arrancado a las 20.00 horas, reúne a ciudadanos de distintos barrios y sensibilidades en una convocatoria que sus organizadores han querido mantener al margen de partidos políticos e ideologías y que pretende lanzar un mensaje de unidad de la sociedad ceutí ante una situación que ha dejado 83 fallecidos, según los últimos datos facilitados. EFE/ Reduan

El Observatorio de Ceuta y Melilla advierte de una estrategia de guerra híbrida sobre las ciudades autónomas

hace 1 hora

El montaje de la Feria de Melilla supera ya el 60% y avanza según los plazos previstos

hace 2 horas
Servicio de transporte público urbano de Melilla

La COA pide paciencia ante los cambios que se están produciendo en el transporte público de Melilla

hace 3 horas

Sabrina Moh destaca el refuerzo aéreo de la Guardia Civil para reforzar la vigilancia en Melilla

hace 3 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • El Supremo confirma la condena a un militar destinado en Melilla por ausentarse de la ciudad durante una baja médica

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Interior impulsa la libre designación para puestos de oficiales en las comandancias de Ceuta y Melilla

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Domingo tranquilo y ligero en el paso fronterizo de Beni-Enzar

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Sabrina Moh visita el patrullero ‘Río Segura’, incorporado al dispositivo de refuerzo de la Guardia Civil en Melilla

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Los rincones olvidados de Melilla la Vieja cobran valor con José Oña

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023