Laura Segura, jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno en Melilla, celebró este pasado martes una reunión de trabajo con Médicos del Mundo para estrechar la colaboración en la atención integral a las víctimas de violencia de género, la prevención y la formación de profesionales. Ya por la tarde, participó en la inauguración de la muestra ‘Sauti Moja’ en la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de la UGR en Melilla.
En el encuentro estuvieron Ana Durán, directora del Departamento de Programas Estatales y Autonómicos; Patricia Ruiz, responsable del área de Salud y Migraciones; Eva Compés, vocal de Movimientos Migratorios, y Paula López, coordinadora de la oficina de Médicos del Mundo en Melilla.
Ambas partes repasaron las actuaciones conjuntas, en especial el acompañamiento a mujeres en situación de vulnerabilidad, y planificaron nuevas acciones formativas. Segura subrayó que la coordinación entre instituciones y entidades sociales es clave para dar a las víctimas una respuesta integral, eficaz y humana, y agradeció la labor de la organización en la ciudad.
La exposición, cuyo nombre significa “una voz” en suajili, ha sido impulsada por Médicos del Mundo con la colaboración de la Delegación del Gobierno y de la UGR. Esta campaña nacional reúne los retratos y testimonios de seis mujeres y destaca el papel de las mediadoras interculturales, las lideresas comunitarias y las jóvenes en la prevención de las violencias de género.
Durante el acto, Segura felicitó a la entidad por la iniciativa y recordó que “la violencia de género es un problema estructural arraigado en la desigualdad que persiste en todas las sociedades”. Por ello, defendió una respuesta constante y coordinada.
La jefa de la Unidad se refirió en particular a las mediadoras interculturales, que ayudan a salvar barreras culturales e idiomáticas y permiten que las mujeres más vulnerables conozcan los recursos de atención y protección y puedan acceder a ellos. A su juicio, esa labor resulta esencial para acercar los servicios a quienes más dificultades tienen para pedir ayuda.
También resaltó el papel de las lideresas comunitarias, cuya cercanía y conocimiento del entorno generan confianza, impulsan redes de apoyo y favorecen cambios frente a las desigualdades y las conductas machistas. Junto a ellas, situó a las jóvenes como agentes de prevención, sobre todo a través de la educación y la sensibilización entre iguales. Las experiencias de estas mujeres, señaló, ayudan a identificar situaciones de violencia y a construir respuestas ajustadas a cada comunidad.
Por último, celebró que la muestra se exhiba en la universidad, a la que definió como un espacio de conocimiento y también de transformación social. Además, reiteró el apoyo institucional a iniciativas como ‘Sauti Moja’ y la necesidad de que administraciones y organizaciones sociales colaboren en la protección de las mujeres más vulnerables.








