El atleta melillense Juandi Aguilar Bravo, integrante de la selección española, vivió en primera persona la suspensión del Campeonato del Mundo de Backyard Ultra, que debía disputarse el pasado sábado en Cartagena y que la organización decidió dar por finalizado tras veinticuatro horas de carrera bajo lluvia constante, sin clasificación final. La prueba estuvo a punto de cancelarse por la alerta naranja activada por la Aemet en todo el litoral español, y finalmente se disputó con una autorización extraordinaria y numerosas restricciones.
El Backyard Ultra es una modalidad de ultrafondo en la que los corredores deben completar, cada hora, una vuelta de distancia fija hasta que un único participante logra mantenerse en pie; en su versión de Campeonato del Mundo, las distintas selecciones nacionales compiten de forma simultánea en sedes repartidas por todo el planeta.
Según relató Aguilar, el viernes previo a la competición la organización citó a los quince seleccionados españoles en el pabellón donde iba a disputarse la prueba para comunicarles una decisión importante: la Aemet había activado la alerta naranja en la Región de Murcia y en todo el litoral español, lo que conllevaba la suspensión de los eventos deportivos al aire libre. En un primer momento, por tanto, se anunció que la carrera no podría celebrarse. Dos horas después, sin embargo, el Gobierno de la Región de Murcia concedió una autorización extraordinaria para disputar la prueba, al tratarse de un evento de solo quince personas y de carácter mundial, aunque “con una serie de circunstancias especiales”, según explicó el atleta melillense. Entre esas condiciones, Aguilar detalló que solo podían competir los quince miembros de la selección, sin asistentes ni voluntarios, con un máximo de cuatro personas de apoyo de la organización en el avituallamiento. Los corredores tuvieron que retirar sus carpas y disputaron la prueba sin megafonía, sin locutor oficial y sin fotografía oficial.
El propio Aguilar reconoció que estas restricciones restaron ambiente a la cita, que calificó como “muy emocionante pero también muy triste” por la incertidumbre que vivieron los participantes. La organización había advertido de que, si llegaba a activarse una alerta roja, la prueba se suspendería de inmediato. Pese a ello, finalmente se pudo tomar la salida, programada a las 14:00 horas del sábado, en la misma franja horaria que el resto de sedes del Mundial en todo el mundo.
“Fue literal lo de la alerta naranja”, resumió Aguilar sobre lo que acabó sucediendo. “En la primera vuelta empezó a llover y ya no paró de llover hasta que prácticamente finalizamos la vuelta 25, que nos neutralizaron”, relató, describiendo momentos de lluvia racheada combinados con otros de calma, aunque con un goteo constante y a ratos torrencial a lo largo de toda la prueba. Durante la noche llegó a inundarse parte del recorrido, lo que, según el atleta, hizo “prácticamente imposible ser competitivo, tanto en el plano de la selección española como a título individual”.
Finalmente, tras veinticuatro horas de competición, la organización neutralizó la vuelta 25 y dio la prueba por suspendida, por lo que el Campeonato del Mundo de Backyard Ultra en Cartagena quedó sin clasificación final.








