• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
domingo 18 de octubre de 2026   - 08:01 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Cultura y Tradiciones

Eduardo Ortega y Gasset, una vida de convicciones que busca salir del olvido

La Fundación Ortega-Marañón acogió la presentación de la biografía de Carlos Sánchez Tárrago y de la asociación cultural dedicada a recuperar el legado del jurista, periodista y político, cuya trayectoria estuvo marcada por la defensa de la libertad, la democracia y la convivencia

Por Alejandra Gutiérrez
18/10/2026 18:55 CEST
Eduardo Ortega y Gasset, una vida de convicciones que busca salir del olvido

De izda a derecha: José Varela, Juan Pablo Fusi, Carlos S.Tárrago, durante la presentación del libro y la asociación. -Cedia por el investigador-

Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

El pasado 7 de octubre, la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, acogió la presentación de Eduardo Ortega y Gasset y la España del olvido, una biografía divulgativa escrita por el historiador melillense Carlos Sánchez Tárrago a partir de la tesis doctoral que defendió en septiembre de 2025. El encuentro sirvió también para dar a conocer la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset, una iniciativa concebida para recuperar la memoria del jurista, periodista y político, cuya trayectoria atravesó algunos de los periodos más convulsos de la historia contemporánea española. La cita reunió a representantes del ámbito académico, periodístico y cultural, así como a familiares de los hermanos Ortega y Gasset. Junto al autor, intervinieron Juan Pablo Fusi y José Varela Ortega, además de Eduardo Enrique Arreaza Ortega, nieto de Eduardo Ortega y Gasset; María Antonia Ortega Hernández-Agero, nieta de Manuel Ortega y Gasset; Inés Ortega Klein, nieta de José Ortega y Gasset, y Arianne Alcorta Ortega, bisnieta de Eduardo.

Para Carlos Sánchez Tárrago, la publicación representa mucho más que una adaptación editorial de su investigación académica. Lo que inicialmente consideró el punto final de un trabajo se convirtió en un punto y aparte, impulsado por el propósito de acercar a un público amplio la vida de un personaje cuya relevancia, sostiene, no se corresponde con el escaso conocimiento que existe sobre él. La tesis, acompañada de abundantes referencias periodísticas y notas a pie de página, estaba dirigida principalmente al ámbito universitario. El libro, en cambio, busca ofrecer una lectura más accesible y reconstruir el itinerario de Eduardo a través de las distintas etapas políticas y sociales que marcaron España: la monarquía, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y el exilio. La primera edición, de circulación limitada y destinada a la familia, algunas instituciones y posibles interesados en su publicación, constituye un primer paso hacia una edición comercial que permita ampliar su difusión.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido al investigador durante este proceso es el desconocimiento que todavía rodea a Eduardo Ortega y Gasset, incluso en determinados círculos historiográficos. Era el mayor de los cuatro hermanos y, sin embargo, la referencia al apellido Ortega y Gasset suele remitir de manera automática a José, su hermano más célebre. Frente a esa asociación casi exclusiva, S. Tárrago propone descubrir a un hombre con una trayectoria propia, capaz de desenvolverse en ámbitos muy diversos y de ocupar responsabilidades relevantes en diferentes estructuras del Estado. Su biografía permite, además, comprender cómo evolucionaron las instituciones, la política y la sociedad españolas durante el primer tercio del siglo XX, sin separar la historia individual del contexto en el que se desarrolló.

Nacido en 1882, Eduardo comenzó su carrera profesional en los años de la monarquía de Alfonso XIII. En 1903 se inscribió en el Colegio de Abogados de Madrid y emprendió un recorrido que lo llevaría a ejercer como abogado, diputado, periodista y alto cargo de la Administración. Fue director general de Prisiones, subsecretario de Abastecimientos y delegado regional de Enseñanza, entre otras responsabilidades. Su paso por las instituciones le permitió conocer desde dentro distintos ámbitos del funcionamiento del Estado, desde el Parlamento hasta la justicia, la educación y la administración penitenciaria. Esa experiencia, explica Tárrago, resulta fundamental para entender su evolución política y el tránsito desde posiciones monárquicas hacia el republicanismo. Su trayectoria no fue ajena a las transformaciones de su tiempo: participó en ellas, las observó desde distintas responsabilidades y dejó constancia de sus análisis en intervenciones parlamentarias y escritos periodísticos.

El periodismo ocupó un lugar esencial en su vida. Eduardo Ortega y Gasset escribió en el diario La Libertad, dirigió publicaciones, colaboró en revistas y ejerció como corresponsal de guerra. Su trabajo sobre Marruecos es uno de los aspectos que más llamaron la atención de Sánchez durante la investigación. En 1921 llegó a Melilla junto a otros reporteros para escribir crónicas sobre las consecuencias del desastre de Annual, textos que posteriormente se recopilaron en un libro. El investigador considera que Eduardo fue uno de los periodistas que mejor comprendieron la política española en Marruecos, un conocimiento que ya había demostrado en intervenciones parlamentarias anteriores, entre ellas una de 1911 en la que examinó los problemas de la presencia española en el territorio. La vinculación de la familia con el periodismo, a través de su padre, José Ortega Munilla, contribuye a explicar ese interés. Para S. Tárrago, recuperar estas crónicas permite reconocer una faceta de su obra que todavía merece un estudio más profundo y que conecta directamente con la historia de Melilla.

La coherencia entre sus convicciones y sus decisiones constituye otro de los rasgos que el autor destaca. Durante la dictadura de Primo de Rivera, Eduardo se enfrentó a la censura que limitaba su trabajo periodístico y optó por marcharse a París el mismo día en que se produjo el golpe de Estado. Tárrago recuerda una carta en la que justificaba su decisión con una frase reveladora: "Mi querido coronel, lejos de su lápiz rojo, podré escribir a mi antojo desde la Gran Torre Eiffel". La elección no fue únicamente política, sino también profesional: consideraba incompatible su responsabilidad como periodista con la imposibilidad de expresar libremente sus críticas. Según relata el investigador, Primo de Rivera llegó a ofrecerle una cartera ministerial, pero Eduardo rechazó la propuesta con una respuesta tajante: "Hombres como yo nunca serían con usted". Su negativa y su salida al exilio, acompañado de su familia y sin recursos suficientes, ilustran el precio que estaba dispuesto a asumir para preservar su independencia.

 

1 de 3
- +

La experiencia del destierro se prolongó después de la Guerra Civil. Tras pasar por París, Eduardo se exilió en Cuba y posteriormente en Venezuela, donde falleció. La situación económica llegó a ser tan difícil que tuvo que vender una cámara fotográfica y una colección de libros para poder sobrevivir. Lejos de abandonar su actividad política, continuó defendiendo la libertad y la democracia. En Venezuela presidió la Liga Libertad para España y mantuvo su crítica al franquismo, aunque, según subraya Tárrago, no hizo del resentimiento el centro de su discurso. Su aspiración era una España libre y democrática, capaz de recuperar la convivencia. La condena a dieciséis años de cárcel que recibió en ausencia en 1945, en un proceso relacionado con su condición de masón, fue otra expresión de las consecuencias que tuvo su trayectoria política.

Para el historiador, el exilio no puede entenderse únicamente como el desplazamiento de una persona fuera de su país. También representa una fractura familiar y una experiencia de desarraigo que se prolonga entre generaciones. En el caso de los Ortega y Gasset, la Guerra Civil separó a los hermanos, cuyas posiciones ideológicas eran distintas. Esa división constituye uno de los ejes humanos de la investigación: permite observar cómo un conflicto político puede alterar los vínculos personales incluso dentro de una familia estrechamente unida. El acto del 7 de octubre adquirió, en este sentido, un significado especial. La presencia de descendientes de las distintas ramas familiares propició el reencuentro de personas que, en algunos casos, ni siquiera se conocían. Tárrago cifra en más de treinta los descendientes de los tres hermanos varones y recuerda la emoción de quienes pudieron encontrarse después de décadas de distancia.

La reunión familiar fue, para el investigador, uno de los momentos más significativos de la jornada. Más allá de la recuperación de una figura histórica, el encuentro puso de manifiesto que los vínculos familiares pueden sobrevivir a las diferencias ideológicas y a las consecuencias de una guerra. Tárrago considera que ese respeto constituye una enseñanza que trasciende la propia familia y alcanza a la sociedad en su conjunto. La memoria de Eduardo permite abordar la Guerra Civil desde sus consecuencias humanas, pero también invita a reflexionar sobre la necesidad de evitar que vuelvan a producirse circunstancias semejantes. En palabras del investigador, la convivencia debe situarse por encima del enfrentamiento, sin que ello implique renunciar al conocimiento de lo ocurrido ni a la responsabilidad moral que impone el pasado.

La dimensión personal de Eduardo también aparece en los testimonios familiares y en los documentos que han llegado hasta el investigador. Tárrago lo describe como un hombre de gran dignidad, profundamente comprometido con sus ideas y, al mismo tiempo, muy unido a los suyos. Uno de sus hijos llegó a definirlo como un "santo laico", expresión que el autor relaciona con su comportamiento y sus convicciones. Las fotografías familiares muestran a Eduardo rodeado de hijos y nietos, mientras que los recuerdos conservados hablan de alguien a quien le gustaba cocinar para reunir a sus familiares y amigos. Preparaba paellas para compartirlas con personas de su entorno, incluidos compañeros de actividad política. En esas escenas domésticas se reconoce otra dimensión de su carácter: la de un hombre que, pese a la distancia, mantuvo una intensa nostalgia de España y el deseo de preservar los lazos afectivos.

Entre los materiales recuperados durante la investigación destaca un documento sonoro especialmente emotivo. Se trata de una grabación de un disco de 78 revoluciones en la que se escucha la voz de Eduardo narrando un viaje que realizó a Vigo cuando tenía tres o cuatro años, con motivo del nacimiento de su hermano menor, Manuel. La grabación fue conservada por su nieta Anita, residente en EEUU, quien facilitó a Tárrago el contacto con otros miembros de la familia. Acompañado de fotografías, el documento devuelve una voz que parecía relegada al pasado y permite acercarse al personaje desde una perspectiva íntima. El historiador espera incorporarlo a futuras exposiciones y difundirlo a través de la página web de la asociación, para que pueda ser consultado por quienes deseen conocer mejor su historia.

La investigación está lejos de haber concluido. Sánchez ha consultado más de veinte archivos y numerosas cabeceras periodísticas, y ha reunido documentación procedente de bibliotecas francesas y caribeñas, además de materiales familiares inéditos. Entre ellos figuran artículos desconocidos, publicaciones que todavía no han visto la luz y libros cuya existencia apenas se ha difundido. El volumen de documentación abre nuevas vías de trabajo, especialmente en torno a la actividad parlamentaria de Eduardo, que fue diputado en siete legislaturas: seis durante la monarquía de Alfonso XIII y una durante la República. Para Tárrago, sus intervenciones merecen un análisis específico, al igual que su labor como director de revistas, articulista y corresponsal. La amplitud de estos materiales le lleva a considerar la posibilidad de dedicar nuevos libros a aspectos concretos de una trayectoria que todavía tiene mucho que revelar.

La creación de la Asociación Cultural Eduardo Ortega y Gasset responde precisamente a la voluntad de dar continuidad a ese trabajo. Concebida como una entidad sin ánimo de lucro, pretende difundir su obra, facilitar el acceso a la documentación y promover la colaboración con investigadores, instituciones y otras asociaciones. Aunque no dispone de una sede física, cuenta con un dominio web que se desarrollará como parte de sus próximas actividades. Tárrago contempla la organización de presentaciones, coloquios y exposiciones, así como acuerdos de colaboración con entidades como la Fundación Ortega-Marañón. Su intención es contribuir a poner en marcha la asociación durante los próximos años y favorecer que las generaciones más jóvenes de la familia asuman progresivamente la responsabilidad de mantener vivo el legado.

En el fondo de esta iniciativa hay una convicción que va más allá de la recuperación de una biografía. Tárrago insiste en que la figura de Eduardo no debe quedar reducida a una etiqueta ideológica ni a una sucesión de cargos y acontecimientos. Su propósito, explica, ha sido elaborar un libro documental y objetivo, sin imponer una interpretación personal al lector. Entre las frases que atribuye a Eduardo figura una reflexión que considera especialmente vigente: "Tenemos que resaltar, destacar de los buenos las cosas malas y de los malos las cosas buenas". La idea resume una manera de entender la historia alejada del maniqueísmo y del sectarismo, consciente de que las personas y los procesos históricos no pueden dividirse de forma absoluta entre buenos y malos. También recuerda otra de sus afirmaciones: "Sin justicia no hay democracia".

La vida de Eduardo Ortega y Gasset, tal como la reconstruye Carlos Sánchez Tárrago, reúne así la historia política de una época, el compromiso de un periodista con la libertad de expresión, las consecuencias del exilio y la persistencia de unos vínculos familiares que sobrevivieron a la fractura de la guerra. Su recorrido permite comprender cómo un hombre pudo ocupar posiciones relevantes en distintas etapas históricas y, aun así, quedar relegado a un segundo plano en la memoria colectiva. La presentación del libro y de la asociación aspira a corregir ese olvido y abrir nuevas vías para el estudio de su obra. Para el historiador, conocer el pasado no consiste únicamente en reconstruir lo sucedido, sino también en extraer de él una responsabilidad compartida: defender la libertad, reconocer la complejidad de la historia y preservar la convivencia como condición indispensable para una sociedad democrática.

Etiquetas: carlos sanchez tarragoEduardo Ortega y Gasset

Contenido relacionado

Cristina Hernández abre su universo de mujeres sabias y sagradas en una exposición en el RCMM

Cristina Hernández abre su universo de mujeres sabias y sagradas en una exposición en el RCMM

hace 3 horas
Tranquilidad en la frontera de Melilla, con mayor despliegue policial del habitual

Asociaciones marroquíes convocan encuentro para impulsar memorando sobre Melilla y Ceuta

hace 4 horas
Se Acabó La Fiesta concurrirá a las próximas elecciones generales por Melilla

Se Acabó La Fiesta concurrirá a las próximas elecciones generales por Melilla

hace 4 horas
Las puertas abiertas del Pintor Eduardo Morillas, más allá de la visita de Sus Majestades

Las puertas abiertas del Pintor Eduardo Morillas, más allá de la visita de Sus Majestades

hace 5 horas
Docentes melillenses convierten su experiencia en 10 guías sobre los desafíos de enseñar

Docentes melillenses convierten su experiencia en 10 guías sobre los desafíos de enseñar

hace 5 horas
Ante un buen ataque, una buena defensa

Zona Centro llevará el kárate a las calles de Melilla y prepara grandes actividades para Halloween

hace 6 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • Abiertas todas las líneas de investigación en un suceso que se suma a la lista de incendios que azotan Melilla

    Abiertas todas las líneas de investigación en un suceso que se suma a la lista de incendios que azotan Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Un incendio daña el monumento a los pescadores de Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Se Acabó La Fiesta concurrirá a las próximas elecciones generales por Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Largas colas y cansancio en la frontera de Melilla tras la visita de los Reyes

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Asociaciones marroquíes convocan encuentro para impulsar memorando sobre Melilla y Ceuta

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2026