El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, considera que la visita de los Reyes a Melilla del pasado miércoles 14 de octubre marca el inicio de “una nueva Melilla”, con “un nuevo horizonte con más esperanza, con más futuro, con más certidumbre, con más confianza”. Así lo expresó este viernes en la Sala de Prensa del Palacio de la Asamblea, en una comparecencia en la que calificó de “éxito total” el paso de los monarcas por la ciudad y agradeció la acogida que les dispensaron miles de melillenses.
Imbroda abrió su intervención dando las gracias a los melillenses que ocuparon las aceras, la Plaza de España, el barrio de la Victoria, las calles del recorrido y las puertas del hotel. “Había miles de melillenses que se tiraron a la calle. Pero miles y miles de melillenses”, subrayó.
El presidente quiso “felicitar y agradecer a los melillenses la gran acogida que han dispensado a nuestro jefe del Estado, a su majestad el Rey y a la Reina”. Su reconocimiento se extendió a los servicios públicos dependientes de la Ciudad que pusieron a punto el recorrido y los espacios de la visita.
También felicitó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a la Policía Local, que estuvieron “en primera línea trabajando para que la seguridad fuese máxima, al 100%”.
Imbroda se reafirmó en la expresión que ya empleó durante la visita. “A partir de la visita de su majestad el Rey es una nueva Melilla”. “Nos hacía falta que se abriera la puerta con esa llave que yo le entregué al Rey. Hacía falta abrir la puerta de la esperanza, de la ilusión, de la confianza”, explicó.
A su juicio, “habrá un antes y un después de la visita real” y “Melilla es otra Melilla a partir del día 14”. Imbroda se declaró “pletórico de tranquilidad, de gozo y sobre todo de tener encima de la mesa un futuro esplendoroso para Melilla”.
Para el presidente, la visita dejó “varios campanazos". "Los mensajes del Rey han sido muy, muy importantes, pero muy importantes también los mensajes de los melillenses tirándose a la calle todos con nuestro Rey”, resumió.
El discurso del Rey
Imbroda agradeció a Felipe VI “el contenido de sus palabras, tanto en Ceuta como en Melilla”. “Creo que el mensaje del Rey es lo suficientemente potente, clarividente, diáfano, para que todos sepamos dónde jugamos, dónde estamos, quiénes somos y qué futuro nos aguarda”, afirmó. Todo ello, añadió, “dentro de la Constitución española, de ese artículo 2 que nos acoge a todos y, por supuesto, dentro de la unidad de España”.
El presidente sostuvo que los de Ceuta y Melilla fueron “dos discursos que se unen” y resumió el mensaje real en la idea de “España-Europa” y en que ambas ciudades son, en palabras del Rey, “tan España como Toledo, tan España como Madrid”.
“Aquí está el jefe del Estado, a la cabeza de la manifestación, diciendo: cuidado, estamos en España, no admitimos bromas pesadas”, interpretó el presidente.
Imbroda relató cómo vivió el saludo desde el balcón. Esa mañana, entre las ocho y las nueve, ya estaba en la zona atendiendo a medios nacionales, a los que agradeció su presencia, y ya había gente en la plaza.
Algunos llevaban allí desde las cuatro de la madrugada, con una mesa puesta y jugando a la oca, y había mucha gente joven, según detalló.
“Cuando sale al balcón y ves miles y miles de personas, llena la Plaza de España, los aledaños llenos, pues me dio una tranquilidad y una alegría inconmensurable”, confesó. “Esa fue la respuesta del pueblo de Melilla. Me dio una satisfacción enorme”, añadió.
Según el presidente, el Rey “se quedó mirando” la plaza porque “no conocía Melilla”. Imbroda le comentó que “es un espacio bonito”. “Es preciosa. Pero llena de gente, es más preciosa”, apostilló.
La reunión en Presidencia
El presidente se refirió asimismo a la reunión celebrada en Presidencia, en la que participaron “como diez” personas: los Reyes, la ministra, la delegada del Gobierno, los vicepresidentes primero y segundo del Gobierno de la Ciudad, el jefe de la Guardia Civil, el comisario, el jefe superior de Policía y el jefe de la Policía Local.
Cada asistente dio brevemente su opinión y se habló de lo ocurrido el 30 y el 31 de julio, de la situación de Melilla y “un poquitito” de la economía de la ciudad. “Fue poco, pero fue sustancioso”, resumió.
Admitió, eso sí, que “no era tiempo ni espacio” para más, porque habría hecho falta “tres o cuatro horas” y la agenda “no daba para más”.
Imbroda atribuyó al Rey otro mensaje: que estas visitas sean rutinarias. “Tenemos que acostumbrarnos a que el Rey venga a Melilla”, señaló el presidente, que puso como ejemplos la inauguración de una semana de cine, de una feria del libro o de una empresa. “Hay que tomarlo como cosa normalizada. Después de esta visita, como cosa normalizada. Y eso también es importante”, insistió.
Sobre los abucheos que recibió la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, antes de la llegada de los Reyes, Imbroda explicó que atendía a un medio nacional, aunque oyó “un abucheo sonoro”.
El presidente lo comparó con lo que presenció el pasado 12 de octubre en Madrid, durante el desfile de la Fiesta Nacional, donde, según dijo, también oyó “un abucheo muy sonoro” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Parece que eso ya está dentro de lo que es lo normal”, sostuvo, en alusión a los cargos del Gobierno de Sánchez.
Imbroda calificó de “penosa” la situación del Ejecutivo central, al que ve “en franca retirada”, y consideró los abucheos una señal de que la ciudadanía no está de acuerdo con sus políticas. “Yo tampoco estoy de acuerdo con sus políticas. No abucheo porque no puedo, no debo”, zanjó.
Diferencias con la visita de 2007
Sobre la comparación con la visita de los entonces Reyes Juan Carlos y Sofía en 2007, Imbroda fue tajante: “No tiene nada que ver. Son situaciones distintas”. El presidente señaló que la hostilidad de Marruecos ha sido “patente y flagrante”, con su punto culminante en agosto de 2018, con el cierre de la aduana comercial, y con un uso de la frontera que, a su juicio, Marruecos abre y cierra según sus intereses.
En 2007, recordó, Melilla prestaba servicios hospitalarios a los vecinos del otro lado de la frontera, más de mil niños acudían cada día a los colegios públicos melillenses y entre 14.000 y 15.000 personas entraban a diario “a buscarse la vida”. “Ellos nos han dado, pero nosotros hemos dado mucho más”, afirmó.
La situación política también era otra, según Imbroda: eran los primeros tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de congelar las pensiones y rebajar un 10% el sueldo de los funcionarios.
El presidente recordó que, tras aquella visita, el Parque Forestal recibió el nombre de Juan Carlos y otro parque, el “de arriba”, el de Felipe, con el voto en contra del PSOE. Preguntado por la posibilidad de un reconocimiento similar a Felipe VI tras esta visita, se mostró abierto: “Podemos hacer lo que tengamos que hacer. Yo ahí no tengo ningún problema”.
Imbroda cerró su valoración con una sola palabra, “gracias”, dirigida a los ciudadanos y a los monarcas: “Melillenses, gracias. Y majestades, muchas gracias”.








