El Club Balonmano El Aciras afronta una temporada histórica con sus dos equipos sénior, masculino y femenino, compitiendo fuera de Melilla en categoría nacional. Un importante paso adelante para una entidad que lleva años trabajando en la formación de deportistas y que ahora busca consolidar su presencia en el panorama competitivo, sin perder de vista su principal seña de identidad: una cantera integrada por jóvenes melillenses.
Yasmin Mizian Borka conoce perfectamente el esfuerzo que hay detrás de este proyecto. Jugadora del conjunto femenino y entrenadora del masculino, está viviendo una campaña especial en la que combina dos responsabilidades con un objetivo común: ofrecer oportunidades a los deportistas de la ciudad y conseguir que el balonmano melillense continúe creciendo.
Con casi 16 años de vinculación al club, desde que comenzó a jugar con apenas 13 años, Yasmin afronta esta nueva etapa con ilusión, aunque también con la conciencia de las dificultades que deben superar ambos equipos para competir en igualdad de condiciones con sus rivales peninsulares.
Un estreno exigente para el conjunto femenino
El equipo femenino ya ha comenzado su participación en Primera Nacional Femenina, una competición que le ha puesto por delante un exigente desafío desde la primera jornada. El estreno se saldó con una derrota por 34-20 frente al Universidad de Granada, uno de los conjuntos que Yasmin considera favoritos para luchar por los puestos de privilegio.
La entrenadora destaca que el equipo melillense se presentó con una plantilla muy joven, formada principalmente por jugadoras de entre 16 y 19 años, muchas de ellas todavía en edad juvenil y otras con poca experiencia en categoría sénior. Frente a ellas, el Universidad de Granada cuenta con un proyecto confeccionado para pelear por el ascenso.
El resultado dejó un sabor agridulce, aunque la valoración de Yasmin va más allá del marcador. «No me quedo con el resultado. Me quedo con el futuro de este equipo y con todo lo que podemos llegar a conseguir cuando nos adaptemos a la competición», explica.
Uno de los principales obstáculos ha sido la diferencia de preparación. El Aciras comenzó la competición sin haber disputado partidos amistosos durante la pretemporada, mientras que sus adversarios acumulaban entre cinco y ocho encuentros preparatorios, además de los compromisos oficiales.
A ello se añaden las dificultades para entrenar, ya que el club únicamente dispone de dos días de instalación y no puede utilizar resina, un elemento que influye en la preparación y en el desarrollo del juego. Durante el debut, el equipo también desperdició 16 lanzamientos claros ante la portera rival y cuatro penaltis, errores que deberá corregir para competir con mayores garantías.
La plantilla cuenta, además, con varias ausencias importantes por maternidad y lesión. Pese a ello, Yasmin confía en el talento de sus jugadoras y considera que el equipo dispone de un amplio margen de mejora para adaptarse progresivamente a la exigencia de la categoría.
El masculino debutará este sábado ante el Vícar de Almería
La siguiente cita importante para el Balonmano El Aciras llegará este sábado, a las 20:00 horas, con el debut del equipo masculino frente al Vícar de Almería. Un encuentro esperado con muchas ganas por una plantilla que quiere demostrar que los jugadores melillenses también merecen oportunidades para competir y crecer en categorías nacionales.
Yasmin afronta este reto desde el banquillo, con la responsabilidad de dirigir a un grupo de deportistas comprometidos que llevan tiempo trabajando para alcanzar este objetivo. La entrenadora se muestra orgullosa del esfuerzo de sus jugadores y de la evolución que han experimentado durante los últimos años.
El equipo deberá adaptarse al ritmo de competición y a las exigencias de los desplazamientos, además de medirse a conjuntos que cuentan con más experiencia y mejores condiciones de preparación. Sin embargo, la ilusión constituye uno de los principales motores de una plantilla que quiere aprovechar esta oportunidad.
Para Yasmin, compaginar su papel como jugadora del femenino con la dirección técnica del masculino supone una responsabilidad importante, pero también un motivo de orgullo. Ambos equipos persiguen una misma meta: crecer, competir y construir un proyecto que tenga continuidad más allá de una sola temporada.
La presencia de los dos conjuntos en categoría nacional puede convertirse, además, en un referente para los niños y niñas que actualmente forman parte de las escuelas deportivas del club.
Una estructura de más de 250 licencias
El salto competitivo de los equipos sénior es el resultado de muchos años de trabajo. Yasmin recuerda que comenzó a jugar en el club con 13 años y que, desde entonces, ha vivido diferentes etapas, algunas complicadas, pero siempre con el compromiso de las personas que han mantenido vivo el balonmano melillense.
El proyecto comenzó incluso antes de 2011, con dos años de trabajo en el IES Miguel Fernández. Desde entonces, la entidad ha seguido formando jugadores hasta alcanzar las más de 250 licencias actuales.
Uno de los aspectos que más orgullo genera en el club es que sus equipos masculino y femenino están integrados por deportistas melillenses. No se trata de plantillas construidas a partir de grandes fichajes, sino de jugadores y jugadoras que han crecido en la entidad y que ahora tienen la oportunidad de representar a su ciudad fuera de ella.
Según explica Yasmin, el 90% de los integrantes actuales comenzaron su trayectoria en las escuelas deportivas del Aciras. Muchos de aquellos niños y niñas que dieron sus primeros pasos con el balonmano se han convertido hoy en deportistas que compiten a nivel nacional.
La labor de la entidad trasciende, por tanto, los resultados. El club entiende el deporte como una herramienta de integración, convivencia, igualdad de oportunidades y educación en valores. Su objetivo es que los menores encuentren un espacio donde practicar una actividad saludable, aprender a trabajar en equipo y crecer en un entorno positivo.
Yasmin reclama apoyo para garantizar el futuro del proyecto
El crecimiento deportivo del Aciras contrasta con las dificultades económicas que supone mantener dos equipos compitiendo fuera de Melilla. Los desplazamientos, los arbitrajes, las instalaciones, las fianzas, las equipaciones, los entrenadores y el gimnasio representan gastos importantes para una entidad que necesita ampliar sus fuentes de financiación.
La jugadora y entrenadora agradece especialmente la colaboración de Construcciones Doranjo, empresa que lleva años apoyando al club, pero considera necesario que otras entidades y empresas se impliquen para asegurar la continuidad del proyecto.
Por ello, Yasmin dirige un llamamiento al consejero de Educación, Juventud y Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaisón, a los responsables deportivos de la Ciudad Autónoma y al tejido empresarial melillense.
«No estamos pidiendo privilegios. Estamos pidiendo colaboración, apoyo y oportunidades para seguir haciendo lo que llevamos tantos años haciendo: formar deportistas, trabajar con nuestros niños y niñas y representar a Melilla fuera de nuestra ciudad», señala.
La preocupación del club no se limita a la participación de sus equipos sénior. Detrás de ellos hay cientos de familias y una estructura de base que necesita recursos para continuar ofreciendo oportunidades a los jóvenes deportistas.
El objetivo es que las nuevas generaciones puedan tener referentes, que las niñas encuentren en el equipo femenino una meta deportiva y que los niños puedan aspirar a competir en categorías superiores sin tener que abandonar Melilla.
Con el conjunto femenino ya inmerso en la competición y el masculino preparado para debutar este sábado ante el Vícar de Almería, el Balonmano El Aciras inicia una temporada ilusionante, pero también decisiva para su futuro. Yasmin Mizian Borka tiene claro que el camino pasa por seguir trabajando, mejorar deportivamente y conseguir que las instituciones y las empresas acompañen el esfuerzo de una entidad que lleva años formando jugadores.
«Estamos luchando por el futuro del balonmano melillense, por nuestros equipos masculino y femenino y, sobre todo, por todos los niños y niñas que vienen detrás», concluye.








