La Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad entregó al Rey Felipe VI su nueva medalla y su pin en la tarde de este miércoles, 14 de octubre, en el Hotel Melilla Puerto, coincidiendo con la visita oficial de los Reyes a la ciudad. El encargado de hacer la entrega fue el coronel Jesús Damián González de Quevedo Orellana, hermano de la Cofradía.
Según ha explicado la propia hermandad en un comunicado, el acto simboliza la culminación del proceso por el que el Rey aceptó ser hermano mayor honorario de la Cofradía, así como de la concesión del título de Real. La entrega se produjo durante la primera visita oficial de los Reyes a Melilla desde la que realizaron Don Juan Carlos y Doña Sofía en 2007.
Ese proceso arrancó hace ocho años. Felipe VI aceptó el nombramiento de hermano mayor honorario el 13 de julio de 2018, mediante una credencial emitida por la Casa de Su Majestad el Rey, que se dio a conocer públicamente en agosto de ese mismo año. Aquel paso era el requisito previo para que la hermandad pudiera solicitar después el título de Real.
La concesión llegó a través de una nueva credencial de la Casa Real, fechada el 3 de julio de 2025, en la que se hacía constar la aceptación de la propuesta elevada por la Cofradía, tal y como informó entonces El Faro. La idea de pedir el título surgió en la Junta de Gobierno a iniciativa de Carlos Rubiales, segundo hermano mayor de la hermandad, y fue el hermano mayor, Andrés Domínguez Catalá, quien recabó la información y preparó los informes necesarios.
Con esta distinción, el Humillado se sumó a las dos únicas hermandades melillenses que hasta ese momento tenían la condición de Real: la Cofradía del Nazareno y la Real Congregación de la Victoria, patrona de la ciudad. Lo hizo, además, siendo la cofradía más joven de Melilla, fundada en 1989.
El carácter castrense forma parte de la identidad de la hermandad desde sus inicios. Rubiales explicó a este diario en julio de 2025 que el título implica “una vinculación estrecha con la Casa Real, con Su Majestad el Rey”, y que, al tratarse de una cofradía muy ligada a las Fuerzas Armadas, suponía “una manera de cerrar ese círculo de colaboración e integración”.
En su comunicado, la Cofradía califica la entrega como “un momento histórico” y asegura que supone un motivo de “profundo orgullo y satisfacción” para todos sus hermanos, al constituir un hito en la historia de la hermandad.
La Cofradía ha querido agradecer de forma expresa al coronel González de Quevedo Orellana su disposición, compromiso y colaboración, que, según subraya, han hecho posible materializar la entrega en una ocasión tan señalada. Del mismo modo, ha trasladado su agradecimiento al Rey por la deferencia de aceptar la medalla y el pin en Melilla, un gesto que, a juicio de la hermandad, adquiere un significado “especialmente emotivo”.
La hermandad cierra su nota con el deseo de que este acontecimiento, vivido en la ciudad, fortalezca sus vínculos institucionales y la impulse a seguir trabajando “con fe, devoción y espíritu cofrade” en el cumplimiento de su misión y en la preservación de sus tradiciones.








