Si de lo cotidiano se pueden sacar miles de anécdotas, ¿qué pasa con lo extraordinario? Después de dos jornadas históricas, los mismos ceutíes y melillenses pueden contestar a esta pregunta. La visita oficial de Sus Majestades los Reyes ha dejado un manual extenso de historias que serán transmitidas de generación en generación.
No olvidarán a qué hora sonó el despertador, el desayuno bien temprano, los nervios en el estómago, la experiencia compartida con la gente de alrededor… Una espera que se ha hecho larga y corta a la vez. Una primera vez para “los peques”. Una experiencia única en el momento perfecto.
Muchos melillenses han rescatado el recuerdo de la última visita de los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, a las ciudades autónomas. Fue hace casi dos décadas. Mustafa, detrás de la primera fila, enseñaba una foto junto al ya rey emérito: un apretón de manos que quedó para siempre inmortalizado. Como él, cientos de personas estuvieron en el mismo sitio en 2007.
Hoy han descrito todos los detalles que ni el paso del tiempo ha sido capaz de borrar. “Fue muy emocionante”, aseguraban. Otros, sin embargo, lo vivieron siendo niños, y no han sido capaces de traer de vuelta esos instantes. Desde entonces, la ciudad se preguntaba cuándo regresarían. Y la oportunidad ha llegado en un año muy complicado para Ceuta y Melilla.
Una mañana que ha sido muy disfrutada a pesar del calor, que ha producido alguna que otra incidencia (poco grave) entre el público. De las risas a los aplausos y ovaciones, lo más destacable han sido las historias que se han ido tejiendo y que merecen ser contadas.
Desde personas mayores con más de noventa años que iban bien ataviadas con sombreros y banderas, hasta niños que tenían preguntas singulares que hacerle al Rey. Y una joven artista, que ha entregado dos retratos reales a la Reina Letizia. Desde perspectivas diferentes, este día se convertirá en una efemérides como hay pocas en estos enclaves situados en el norte de África.
Los niños, el fiel retrato de la ilusión
Hay un colectivo que ha salido ganando especialmente estos días: el de los niños. Con la misma ilusión que en otras fechas del calendario, han acudido a la Plaza de España desde muy temprano para coger sitio, y si era en primera fila, mejor.
Tres niños, alumnos del Anselmo Pardo, centro que han visitado los Reyes a la tarde, portaban tres cámaras Polaroid para sacar instantáneas de unos minutos que han sido memorables. Uno de ellos lo ha conseguido. Sin entrar en lo técnico, ¿cuánto valor creen que tendrá esa fotografía el día de mañana?
Otro grupo más numeroso había preparado varios carteles para entregarlos a la salida del Palacio de la Asamblea. Habían pintado huellas con distintos colores y mensajes. Huellas como las que han dejado los Reyes en octubre en Ceuta y Melilla. Lo más divertido: tenían una batería de preguntas para ellos. “¿Cuál será su plato o color favorito?” Puede que, finalmente, hayan logrado su propósito.
Los mayores, ejemplo de resistencia
Los mayores también han estado en primera fila, en un espacio reservado para las personas con movilidad reducida. Una iniciativa de la Ciudad que ha hecho posible que vivan esta increíble experiencia de cerca. Una de las usuarias, con más de noventa años, se mostraba firme defensora de la españolidad de Ceuta y Melilla.
“Aquí nací y aquí me moriré”. El grupo procedía del centro de día. Han acudido todos, hasta los que superaban los ochenta años. En compañía de sus cuidadores, iban más que preparados para la ocasión, y seguían enérgicamente los cánticos a favor de los Reyes.
Muchos estuvieron en la última visita del 2007. De Doña Sofía, decía una vecina, “cuando vi a la Reina, tan elegante y con esa humildad que tiene, me encantó”. Creen que la visita aporta seguridad y confianza. “Somos españoles, diga lo que diga la gente”. Ha sido un privilegio poder asistir al evento. Pensaban que sería imposible, pero está claro que nada lo es.
Dos retratos reales y una joven melillense
Una de las anécdotas más sonadas ha sido la que ha protagonizado una joven melillense. Con unas dotes artísticas sobresalientes, pintó en 2025 dos retratos reales que hoy ha podido entregar a la Reina. Al Rey solo ha tenido que mencionarle que el regalo ya estaba en manos de Doña Letizia.
“Yo tengo la esperanza de que lo vean”, decía antes de su llegada. Más tarde, las emociones eran difíciles de controlar. “Ha sido algo muy bonito, me he puesto a llorar a mares. Es algo que me va a marcar toda la vida, como cuando se lo entregué a Doña Sofía. Lo voy a llevar hasta el día que me muera”. La alternativa era viajar a Madrid con tal fin, pero no ha sido necesario. Han sido los Reyes quienes han llamado a su puerta.








