No es país para La Roja. Vicente, Iker, Iniesta.....veníos p’a España tíos. Sí, lo digo con la cabeza que no con el corazón. Quiero que la ‘Roja’ se venga para casa y que lo haga ya. Creo que los españoles aún seguimos inmersos en esa España profunda de la que no queremos renegar porque si no es así, no encuentro explicación a las críticas exacerbadas que está sufriendo nuestro combinado nacional. “El mundo está lleno de desagradecidos” dijo alguien, pero lo que no dijo es que casi todos están en el mismo sitio, en el mismo lugar y en el mismo país. Siempre hay excepciones que confirman la regla. No es justo que paguen inocentes por pecadores, pero es que este ‘no es país para La Roja’.
Resulta que, como siempre, Del Bosque tiene más razón que un santo. Hemos pasado en muy poco tiempo de pobres a ricos y aún no lo hemos asimilado. No hace todavía dos años que la selección española, prácticamente con los mismos hombres que la configuran ahora salvo Villa y Puyol lesionados, se proclamaba campeona del mundo en Sudáfrica. Hace justo ahora cuatro años que Cesc Fábregas lanzaba con maestría una pena máxima que nos hacía superar la infranqueable barrera de los cuartos de final en una competición de alto nivel y dejábamos en la cuneta a Italia. Sí, esa selección que lleva cuatro estrellas sobre su escudo, tres más que la nuestra. La misma a la que no hemos sido capaces de derrotar a lo largo de un partido oficial desde hace 92 años. La misma que ha llevado a cabo una clasificación impoluta para este europeo y que osó plantarnos cara durante buena parte del partido que abría el grupo en el que al final se han clasificado para la siguiente ronda las dos favoritas: España e Italia. Eso sí, España como primera pero ¡Qué más da! Era nuestra obligación. Somos los actuales Campeones del Mundo y de Europa, enfrente no teníamos a nadie ¿Irlanda, Croacia? ¡Bah! Esos juegan con una pierna y nosotros tenemos cuatro. Total, en este torneo sólo participan las 16 mejores selecciones del continente. Por cierto, la actual subcampeona del mundo ya está de vuelta en casa.
Si España hubiera seguido el camino de Holanda, la cabeza de Del Bosque hace tiempo que ya habría pasado por el cadalso. ¿Y qué me dicen de los jugadores? ¡A tomar por saco los del tiki-taka! ¡Que vuelvan los Goico y Cía! ¡Ésos sí que tenían pelos en las hachas, perdón, piernas y representaban con dignidad a España!
Qué tiempos aquellos en los que salíamos a la calle a 'liarla' o a pitar, ya más mayorcitos, cuando nuestra selección llegaba a los cuartos aún a sabiendas que de ahí no pasábamos. Y si pasábamos la primera criba y nos quedábamos en el intento de llegar simplemente a cuartos, qué contentos nos quedábamos al ver que nuestro combinado hacía el mejor partido cuando ya no había nada que hacer ¡Qué lástima, dentro de cuatro años lo volveremos a intentar! Ese era nuestro sino.
Afortunadamente los tiempos han cambiado y a pesar de que seguimos siendo unos rancios, tenemos en estos momentos a una generación que tardarán muchos años en volver a repetirse. Disfrutemos de ellos ahora y si nos eliminan, pues no pasa nada. Estos ya nos han hecho muy felices. ¿Cuántos de los nuestros se fueron de este mundo sin ver a su selección como Campeona de Europa y del Mundo? Al menos nosotros, los que aún seguimos aquí, ya hemos experimentado algo que otros no pudieron y que a lo mejor, ojalá que no, pasarán muchos lustros para los que acaban de llegar vivan lo que hemos tenido la suerte de vivir estos históricos momentos.
Soy de los que he visto cómo el destino le jugaba una mala pasada a los Cardeñosa, Míchel, Raúl o Arconada, por citar a algunos; pero me quedo con los actuales. Los Iniesta, Piqué, Ramos, Casillas, Xavi, Torres, etc....Nos han dado mucho y si la gasolina no les da para más, pues no pasa nada. A disfrutar de un descanso bien merecido porque llevan prácticamente un año sin parar, ofreciéndonos lo mejor de lo mejor.
Qué me gustaría que los 'PIGS' (cerdos para los ingleses) coparan las semifinales. Irlanda ya se fue, pero sería bonito ver entre los cuatro mejores de Europa a Portugal, que ya lo está. A Grecia, espero que esta noche, porque escribo estas líneas apenas dos horas antes del partido, Schweinsteiger (traducido del alemán: Cuidador de cerdos) y sus allegados no tengan una buena noche ante los griegos y la manada se le escape. Deseo además que Italia tumbe a los ingleses, sí a esos que dijeron en su día que nuestras mujeres eran barbudas y que una de sus 'Spice Girls' se permita decir que España huele a ajo ¡como si ellas se lavaran todos los días!. Y por supuesto espero que nuestra selección deje en la cuneta a la ‘franchuti’. No es por nada porque Francia tiene cosas muy buenas como el francés y los croissants, pero tiene a unos guiñoles que son unos cabrones y que ven la paja en el ojo del vecino cuando no son capaces de ver la viga en los suyos.
Así es. Me gustaría que los países del Sur, esos a los que según los nórdicos sólo nos va la fiesta (qué razón tienen) estuvieran presentes en las semifinales y al final jugárnosla con Italia por dos razones: Primero porque hace casi un siglo que no le ganamos de manera oficial y no hay mal que dure cien años. Y segundo, porque si nos ganan, lo habrá hecho una tetracampeona del mundo a la que no ganamos en partido oficial desde hace casi diez décadas.
Está claro queridos y selectos lectores que lo que he dicho en la primera parte de este Avispero lo he dicho con la boca pequeña. Lo que quiero es que España llegue a la final y si no es contra Italia que sea entonces contra Alemania porque si Grecia no pasa pero deja a algunos en pie, España irá a su rescate. No lo duden.
Vicente, Iker, Iniesta... no os vengáis p’a España tan pronto tíos, quedáos un poco más. Queda claro que para los españoles no existe el gris.







