La reina Letizia acompañará este próximo miércoles al rey Felipe VI en su visita oficial a Melilla y su presencia, lejos de ser un gesto ornamental, busca reforzar la cercanía de la Corona con los ciudadanos. Así lo sostiene María José Gómez Verdú, experta en protocolo, en declaraciones a la revista Lecturas.
El desplazamiento, consensuado entre el Gobierno y la Casa Real, comienza hoy en Ceuta y continúa mañana en Melilla. Es la primera visita del monarca a ambas ciudades desde su proclamación en 2014. El propio Felipe VI reconoció que afronta el viaje “con ilusión y ganas”, según publicó The Objective.
Para Gómez Verdú, la reina “no viaja como una invitada” ni como simple acompañante. La experta explica que su presencia forma parte de la representación de la Corona y contribuye a proyectar una imagen de continuidad institucional y de atención a la ciudadanía.
El Rey encarna la Jefatura del Estado y asume el peso constitucional y diplomático de la visita, señala, mientras que la presencia conjunta ofrece una imagen más completa de una institución que busca un vínculo directo con quienes viven en el territorio.
La especialista recuerda que Ceuta y Melilla no son dos destinos más para la Casa Real, sino ciudades con una posición geográfica singular, una identidad propia y una realidad social marcada por su condición fronteriza. A ello se suma un contexto diplomático delicado, con la soberanía y las relaciones con Marruecos como telón de fondo, lo que obliga a combinar representación institucional y prudencia.
En ese escenario, la experta atribuye a doña Letizia la capacidad de “poner el acento en las personas”, sin que ello suponga una intervención política. Su papel, explica, puede ayudar a transmitir que ambas ciudades no son solo puntos de interés estratégico, sino lugares habitados, con necesidades cotidianas y una diversidad social que merece reconocimiento. Escuchar, conversar y mostrar interés por la realidad local, añade, puede tener tanto valor simbólico como un discurso formal, no porque la reina deba asumir funciones propias del Gobierno o de las autoridades locales, sino porque la representación institucional también se construye con gestos y encuentros.
Gómez Verdú admite que la presencia de la reina no es constitucionalmente imprescindible, pero considera que eso no le resta utilidad institucional, ya que viajar juntos permite dar a la visita una dimensión compartida y presentar a la Corona en su conjunto ante los ciudadanos de las dos ciudades. Tampoco lo interpreta como un reparto de protagonismo: la jerarquía está clara y el papel de doña Letizia es complementario y sin atribuciones ejecutivas, por lo que no necesita competir por la atención para justificarlo.
El aspecto más delicado, a su juicio, será la actitud en un entorno donde casi cualquier gesto puede recibir una lectura política. En Ceuta y Melilla, explica, una fotografía, una frase o una decisión en apariencia protocolaria pueden interpretarse como mensajes dirigidos tanto a la opinión pública española como al exterior. Por eso, advierte, “la prudencia no debería confundirse con frialdad, ni la cercanía con una toma de posición”.








