• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
sábado 10 de octubre de 2026   - 09:02 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Habermas tenía claro que Europa debía regenerarse éticamente

Entrevistamos a Lourdes Flamarique, catedrática y profesora de Filosofía contemporánea en la Universidad de Navarra.

Por Miriam Lafuente
10/10/2026 19:40 CEST
Habermas tenía claro que Europa debía regenerarse éticamente
Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Habermas nació en 1929 en Düsseldorf. Durante la época nazi, su padre fue miembro del NSDAP y él mismo formó parte, con 10 años, del denominado Jungvolk, una organización juvenil. En este contexto histórico vivió los primeros años de su larga vida, una de las figuras intelectuales más influyentes de la Alemania de posguerra y referente mundial, por su teoría del consenso democrático y la esfera pública. Murió a los 96 años el 14 de marzo en su hogar en Starnberg. A lo largo de siete décadas, sus intervenciones marcaron debates importantes sobre democracia, memoria histórica así como el papel de Alemania en Europa. Para conocer su figura entrevistamos a Lourdes Flamarique, catedrática y profesora de Filosofía contemporánea en la Universidad de Navarra. Para ella, Habermas propuso como modelo de acción política “el diálogo libre de dominio” que, sin duda, ha sido el germen de los “procesos de paz” como herramienta frente a los conflictos.

-Cuando en 1945 cayó el nazismo Habermas tenía 15 años. ¿Qué mundo vio caer?

-Sin duda, el mundo que encarnó de modo eminente la barbarie de un regimen totalitario y manipulador del Estado de Derecho, cuyos dirigentes iniciaron una guerra y fueron acusados de haber cometido crímenes contra la humanidad.

Pero tras el totalitarismo también quedaron patentes las debilidades de las democracias procedimentales. Su generación vivió la experiencia del horror hacia fuera con la guerra, los campos de concentración, la migración forzosa de miles de personas; pero también hacia dentro, por la exclusión y persecución de ciudadanos alemanes por su raza o creencias, con la imposición por ley de prácticas abusivas y contrarias al sentido moral, por los efectos devastadores en la convivencia del adoctrinamiento y la propaganda mediante la corrupción del lenguaje y de la historia. Se había desmoronado un orden social y político que, no habiendo contemplado la posibilidad de la derrota, tampoco había preparado a sus ciudadanos para el examen de su responsabilidad colectiva en las decisiones y acciones del régimen nazi.

-En un artículo de 1953 para el diario Frankfurter Allgemeine, Habermas expresó su indignación por la publicación de las clases de Martin Heidegger de 1935, en las que aparecía una referencia a la “verdad interior y grandeza” del nacionalsocialismo. Tras la caída del nazismo y el final de la segunda Guerra Mundial, y dado que las personas cambiamos según vamos viviendo... Observando los acontecimientos históricos que le tocaron vivir ¿De qué se daría cuenta Habermas?

-Obviamente de la necesidad de reconstruir no solo edificios, infraestructuras y sistemas económicos, sino principalmente de la reconstrucción de los vínculos sociales y la identidad nacional de un país derrotado y devastado moralmente.

Para el joven pensador era prioritario entender por qué y cómo se había llegado tan lejos. No sorprende que decidiera estudiar filosofía: una disciplina que tiene como tema fundamental la racionalidad de las opiniones y acciones, y aspira a encontrar unidad en la variedad de fenómenos del mundo y de la historia mediante principios racionales, como afirma al comienzo de Teoría de la acción comunicativa.

-Nació con un paladar hendido que fue operado, pero Jürgen Habermas reconocía que esa malformación le había supuesto una discapacidad y que, por ello, convirtió la comunicación lingüística en su principal campo de investigación. ¿Cree usted que la discapacidad le pudo influir en su defensa de la racionalidad comunicativa?

-Aunque él mismo se refirió a sus dificultades para hablar y a las operaciones dolorosas a las que fue sometido para corregir su problema, yo diría que no le influyó de una manera significativa. La filosofía, desde Platón, ha tratado sobre el lenguaje, su naturaleza y su relación con el pensamiento y la realidad.

Habermas seguía una tendencia que se ha acentuado en una época habitualmente calificada de posmetafísica. La centralidad del lenguaje es una característica común a todas las corrientes filosóficas del siglo XX, como la filosofía analítica, la hermenéutica o el posestructuralismo, cuyas tesis Habermas conocía y discutía en sus trabajos.

-¿Cómo fueron sus inicios?

- El joven Habermas se reveló pronto como un buen escritor y polemista; al principio se ganaba la vida escribiendo en las revistas de pensamiento y cultura sobre las cuestiones sociales y políticas que dominaban la opinión pública. Por la radicalidad de sus intervenciones fue calificado como espíritu oponente, como cuando en 1953 se atrevió a denunciar públicamente el silencio en torno a los vínculos del filósofo Martin Heidegger con el nazismo. Su estilo como pensador combinaba la reflexión filosófica y el pronunciamiento intelectual ante la realidad social y política. Todo ello evidenciaba una convicción profunda en el poder de la razón y la palabra, con independencia de las capacidades o limitaciones personales del pensador. La afinidad de pensamiento con la Escuela de Frankfurt facilitó su incorporación al proyecto y desarrollo de la Teoría crítica de la sociedad, que pronto llevó a cabo en una dirección propia.

-¿Cuáles son los temas que ocupan desde el principio al filósofo alemán?

-Habermas tenía claro que Europa, y no solo Alemania, debía activar de algún modo una sanación, una regeneración ética. ¿Con qué recursos? Con los que sitúa en primera línea la modernidad: la racionalidad y la libertad.

Frente a quienes veían solo el fracaso y las contradicciones del proyecto moderno ilustrado, Habermas defendía la oportunidad de rectificar su curso. La razón ha sido tanto la herramienta para el dominio de la naturaleza y la mejora de las condiciones de vida, como el medio del entendimiento y la configuración del orden social. Entendía que, más allá de la razón científica que instrumentaliza la realidad y se mide por los resultados, por el éxito, opera una racionalidad comunicativa, orientada al entendimiento, que se apoya en pretensiones de validez y en la capacidad para argumentar. Este es, según Habermas, el uso originario de la razón que abarca todos los demás.

La corrección de la modernidad política, social y cultural pasa por la reconstrucción racional de las presuposiciones universales inherentes a la competencia comunicativa de todo hablante. Las estructuras formales del lenguaje en su uso comunicativo tienen alcance normativo también para la vida social. Desde estos supuestos, Habermas aspira a una teoría social comprometida tanto política como moralmente.

-¿Por qué es un pensador tan importante en el siglo XX?

-Una vida intelectual tan larga y prolífica ofrece muchas razones para entender su papel destacado en el pensamiento de los últimos 50 años. Habermas situó la teoría crítica de la sociedad en el debate filosófico y social; renovó la filosofía política desde las cuestiones problemáticas de las sociedades modernas. Propuso como modelo de acción política “el diálogo libre de dominio”; que, sin duda, ha sido el germen de los “procesos de paz” como herramienta frente a los conflictos.

Con la teoría de la acción comunicativa y la ética del discurso Habermas creía haber constituido el marco normativo dentro de cual puedan colaborar todas las ciencias que se ocupan de la modernidad social, y recuperar la conversación pública sobre los fines y normas que orientan nuestra vida.

Pese a las tendencias escepticas y relativistas del pensamiento posmoderno, Habermas no aceptó la renuncia a la justificación racional de nuestros juicios morales: «Debes hacer algo significa tienes razones para hacerlo». Fue de este modo un digno y combativo defensor del ideal ilustrado que en gran medida todavía sostiene nuestras instituciones políticas y configura los estilos de vida contemporáneos.

-Para usted, ¿Cuál fue la idea más acertada de este pensador? (Para construir un mundo mejor).

-Más que seleccionar una entre las que ya he apuntado, me gustaría recordar el retrato de un pensador incansable y honesto que componen las respuestas que dio a los escolares de un instituto italiano en 2006: ¿Qué podemos saber del otro? Lo que el otro nos da a entender de manera consciente o inconsciente. ¿Cuándo y cómo comprendemos que nos hemos dado cuenta de la verdad? El espíritu humano siempre puede equivocarse. ¿Para darnos cuenta de la verdad existe únicamente el diálogo, o hay también otras vías? Si queremos darnos a entender o entendernos mutuamente acerca de la verdad o de lo que consideramos tal, deberíamos confiar en la vía discursiva del conocimiento, es decir, aportar buenas razones. ¿Por qué queremos saber y cuándo nos damos cuenta de que estamos contentos con muestro saber? Nunca podemos estar satisfechos con lo que sabemos ni con lo que creemos saber. ¿Tenemos motivos para afirmar que la vida tiene un sentido? A lo largo de la historia de la humanidad se han expuesto muchas razones para mostrar que nuestra vida y la vida de los seres humanos en su conjunto tiene un sentido, ¿Qué otro remedio nos queda más que ir examinando estas razones una tras otra?

Etiquetas: Miriam Lafuente

Contenido relacionado

Sabrina Moh acusa al PP de "jugar con la vivienda"

hace 2 semanas

Rectificación solicitada por Amín Azmani

hace 1 mes
Septiembre

Septiembre

hace 1 mes
Por la prevención de los incendios forestales y una nueva conciencia de país

Por la prevención de los incendios forestales y una nueva conciencia de país

hace 1 mes
Después del naufrágio

Después del naufrágio

hace 2 meses
El futuro es ahora: Ceuta y Melilla más allá de la frontera

El futuro es ahora: Ceuta y Melilla más allá de la frontera

hace 2 meses

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • Los colegios podrán facilitar la asistencia a los actos por la visita de los Reyes

    Los colegios podrán facilitar la asistencia a los actos por la visita de los Reyes

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Inaugurado el Monumento al Socorro a Melilla, un recuerdo a los héroes de 1921

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Los Reyes estarán en la Plaza de España al mediodía del próximo miércoles

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • La IV Verbena de Zona Centro llena de ambiente las calles del centro de Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Casi 4.000 cruceristas del Norwegian Escape protagonizan un día histórico en Melilla

    0 compartidos
    Compartir 0 Tuitear 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2026

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2026