Llenar el carro de la compra, pagar la luz o poner la calefacción cuesta cada vez más. No es una sensación: los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el IPC confirman que la subida continua de precios en los alimentos básicos, la vivienda y la energía aprieta los bolsillos de las familias. Hoy en día, los hogares tienen que dedicar gran parte de sus ingresos a pagar únicamente los gastos más elementales. En este escenario, ya no sirve de nada improvisar mes a mes. Aprender a organizar bien el dinero se ha vuelto una necesidad básica para no caer en deudas ni pasar apuros.
Pero controlar las cuentas de casa no tiene por qué ser un dolor de cabeza ni algo aburrido. Para ayudar a los vecinos de Melilla a estirar el sueldo con sentido común, organismos oficiales como el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrecen trucos muy claros y fáciles de aplicar en el día a día.
El primer paso es poner orden a los ingresos antes de empezar a gastar sin control. A través de la web oficial 'Finanzas para Todos', el Banco de España y la CNMV recomiendan aplicar la conocida regla del 50/30/20. La fórmula es muy directa: destinar el 50 % del sueldo neto a los gastos fijos necesarios (la casa, los recibos de luz y agua, la comida básica y el transporte), dejar un 30 % para compras personales y ocio, y guardar el 20 % restante directamente para ahorrar o para quitarse deudas pendientes.
Si prefieres apuntarlo todo en papel y boli, el método japonés Kakebo es otra herramienta muy útil. Consiste simplemente en anotar cada día lo que gastas en cuatro apartados: supervivencia, ocio, cultura y extras. Al terminar el mes, revisas la libreta y ves con claridad cuánto has ahorrado, en qué cosas se te ha ido el dinero y qué compras podías haber evitado fácilmente. Para los que tiran más del móvil, los expertos recomiendan el 'preahorro': programar una transferencia automática a otra cuenta el mismo día en que cobras la nómina (pagándote a ti mismo primero), activar el redondeo al euro en los pagos con tarjeta o probar el reto de las 52 semanas para ir guardando dinero poco a poco.
El segundo truco consiste en cortar tres tipos de fugas de dinero que casi nunca vemos. Primero están los 'gastos vampiro', que son costes fijos inflados: pagar por más potencia de luz de la que realmente usas, tener tarifas de teléfono o internet caras con cosas que ni tocas, pagar seguros duplicados o dejar pasar pequeñas fugas de agua que van engordando la factura. Después vienen los 'gastos fantasma', que son esas suscripciones a plataformas de series o cuotas del gimnasio que te cobran cada mes aunque ya no las utilices. Por último, están los famosos 'gastos hormiga': los cafés fuera de casa, los refrescos diarios o las compras rápidas de antojo. Parecen calderilla, pero al final del mes se llevan cientos de euros.
El tercer truco se centra en las facturas de la casa. El IDAE explica que poner la calefacción a 21 grados en invierno es suficiente: cada grado que subes aumenta el consumo un 7 %. Además, colocar válvulas en los radiadores y termostatos programables recorta el gasto entre un 8 % y un 13 %. En cuanto a los aparatos eléctricos, apagarlos del todo con regletas de botón en vez de dejarlos en modo reposo ('stand-by') evita otro consumo tonto que se nota a fin de año.
Por último, en la compra diaria, la OCU calcula que elegir bien el supermercado permite a una familia ahorrar de media 1.310 euros al año en España. Basta con revisar la nevera antes de salir, llevar una lista cerrada para no comprar por impulso y no ir nunca con hambre a la tienda para no llenar el carro con comida que luego acaba en la basura.








