La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Melilla ha esclarecido una estafa de cerca de 5.000 euros cometida contra una ciudadana que, tras recibir un mensaje de WhatsApp de alguien que se hacía pasar por su hijo, realizó dos transferencias bancarias. Así lo ha informado este jueves la Jefatura Superior de Policía, que detalla que la investigación se inició a raíz de la denuncia de la víctima.
El mensaje decía textualmente: “Mama, se me ha roto el móvil. Envíame un mensaje por WhatsApp en cuanto puedas, este va a ser mi número”. La mujer siguió las instrucciones que recibió.
Mediante mandamiento judicial, los agentes obtuvieron los movimientos de cuentas de tres entidades bancarias y de otras localizadas como receptoras o transmisoras del dinero defraudado. También analizaron direcciones, correos electrónicos, teléfonos, el procedimiento de apertura y el vídeo selfie de verificación de las cuentas identificadas como “mulas”.
Con ello se reconstruyó el itinerario de los fondos: una parte se transfirió con rapidez a otras cuentas y el resto se retiró en efectivo.
El contraste con entidades financieras y el cruce de datos con bases policiales llevaron a identificar a cinco personas relacionadas con la recepción y el movimiento posterior del dinero, alguna con detenciones anteriores. Sobre todas pesa una reclamación de busca y captura, y las diligencias se han remitido a la autoridad judicial.
En esta modalidad de ingeniería social, los estafadores escriben desde un número desconocido haciéndose pasar por un hijo o una hija con el teléfono roto y problemas económicos, sin poder acceder a su cuenta, y piden transferencias urgentes.
En algunos casos, los autores logran antes el control de la cuenta de WhatsApp del familiar suplantado y contactan desde su número real, lo que hace el engaño más creíble. El objetivo, según la Policía Nacional, es que la preocupación sustituya a cualquier comprobación.
El cuerpo recuerda que en junio de 2026 informó de la desarticulación de un entramado al que se atribuían cientos de víctimas y un perjuicio cercano a los tres millones de euros.
Los investigadores subrayan el papel de las llamadas “mulas bancarias”, a menudo jóvenes captados en redes sociales que ceden sus cuentas a cambio de comisiones. Ceder o vender el uso de una cuenta, advierten, puede acarrear responsabilidad penal.
Entre sus consejos, la Policía Nacional pide no hacer transferencias con prisas ni basándose solo en mensajes, y verificar la petición llamando al número habitual del familiar. También recomienda desconfiar de números nuevos, e incluso de los reales, y no aceptar exigencias de pago inmediato.
Quien ya haya pagado debe contactar de inmediato con su banco para bloquear la operación, conservar capturas de las conversaciones y denunciar los hechos.








