Más de 800 inmigrantes han regresado a Marruecos entre el domingo y este pasado lunes tras negarse a ser filiados por la Policía Nacional en Ceuta, según han estimado a EFE fuentes próximas al operativo de desalojo de la playa del Trampolín. La salida se ha producido durante el traslado de los ocupantes de este asentamiento al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) del Tarajal, donde se les advierte de que un expediente de expulsión les impediría entrar en España durante cinco años.
Según fuentes policiales consultadas por EFE, el amplio despliegue realizado por segundo día consecutivo en el entorno de la playa ha permitido que el traslado se desarrollara sin incidencias. En el Trampolín había acumuladas al menos 3.500 personas, que permanecían allí desde la entrada masiva del pasado 30 de julio.
Los inmigrantes han sido llevados en autobuses hasta el CATE, situado junto a la frontera que separa Ceuta de Marruecos. Allí son filiados y conducidos después al centro de acogida temporal que el Gobierno ha habilitado en Loma Colmenar, donde la instalación de varias carpas ha permitido sumar nuevas plazas. A quienes rechazan la identificación se les indica que deben volver voluntariamente a su país y muchos han optado por esa vía.
La primera jornada ya apuntaba en esa dirección. Según informó El Faro de Ceuta, el domingo salieron de la zona más de mil personas, en su mayoría de regreso a Marruecos, y apenas una treintena ingresó en Loma Colmenar, por lo que no fue necesario activar el dispositivo de acogida previsto para más de mil inmigrantes. Este lunes, buena parte de los desalojados también quería marcharse y varios autobuses se dirigieron hacia el Tarajal.
No todos aceptaron el traslado. EFE ha podido comprobar que numerosos migrantes huyeron de la playa hacia los montes cercanos al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). La Policía tiene previsto intervenir sobre estos grupos una vez concluya el operativo.
El domingo participaron ocho grupos de la UIP y más de 350 agentes, con apoyo de la UPR, el GAC, Extranjería y la Unidad Aérea. El dispositivo del lunes fue algo menor, aunque incorporó los blindados VIPA 6x6 y el vehículo táctico URO. La Comandancia General de Ceuta mantuvo una línea de seguridad, la Ciudad Autónoma aportó medios logísticos y de limpieza y la Guardia Civil vigiló la zona desde el mar.
"Las razones que motivan este traslado responden a la disponibilidad de plazas en los recursos habilitados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y a la necesidad de ubicar a los migrantes en un lugar protegido ante las lluvias y la insalubridad", explicó la Jefatura, que añadió que la medida busca también salvaguardar el orden público y la legalidad vigente.
La orden es dejar operativa únicamente la explanada del Guano, recogida en el decreto como punto de asentamiento. A diferencia del primer intento de desalojo, que fracasó en agosto, unidades militares permanecerán en el Trampolín para impedir que vuelva a ocuparse.
La crisis tiene también una vertiente económica. El presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta, Juan Manuel Doncel, cifró en unos 3,5 millones de euros el impacto que puede sufrir el puerto hasta final de año, según recoge El Cronista. Doncel calcula que se dejarán de ingresar entre uno y 1,5 millones por la caída de distintos tráficos, mientras que los gastos extraordinarios en limpieza, seguridad y otras necesidades superarían los 1,5 o 2 millones.
El presidente portuario señaló además que la situación prácticamente puso fin a la Operación Paso del Estrecho antes de su fase de retorno y que se han cancelado unas 10 escalas de cruceros previstas hasta final de año. Advirtió de que el efecto podría alcanzar a próximas temporadas, ya que las navieras programan sus rutas con mucha antelación. La Autoridad Portuaria contabilizó en agosto 1.163 incidencias de seguridad, frente a las 57 registradas entre enero y julio.








