Hace casi un mes, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció en Ceuta que era intención de su departamento la construcción de sendos Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en las ciudades autónomas españolas en el norte de África. Para ello incluso precisó que se había solicitado financiación a la Unión Europea; se trataría de una partida presupuestaria de 32 millones de euros, que se emplearía, además, en otras cuestiones relacionadas con la inmigración.
Fue El Faro de Melilla con fecha 20 de septiembre el que publicó cuáles eran las intenciones ministeriales después de que trascendiera que Marlaska ya había abordado la cuestión con el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, y además, se supiera que se trataba de un proyecto a medio plazo para dotar a las dos ciudades de infraestructuras estables ante nuevos episodios de presión migratoria como el que siguen sufriendo los ceutíes dos meses después de la invasión.
Y si bien en un principio la delegada Moh confirmó la noticia, 24 horas después se arrepintió y desmintió lo que ella misma había comentado el día antes. Sin embargo, se cuidó muy mucho de decir que ese CATE no se construirá en Melilla. La trampa está en que, según su última versión, no se levantará en terrenos de Defensa, lo cual no invalida el hecho de que, efectivamente, Interior quiera dotar a la ciudad de la citada infraestructura.
Interior se muestra muy esquivo con esta cuestión, tan impopular entre los melillenses. Tan es así que sigue sin querer aclarar nada que tenga relación con este asunto e incluso afirme que "no existe contradicción" entre el anuncio formulado por Marlaska el 8 de septiembre en Ceuta y lo comentado por Sabrina Moh porque, formalmente, en efecto, ella nunca negó que se fuera a construir, sino que precisó que no sería en suelo propiedad del Ministerio de Defensa.
El caso es que no se atreven a decir la verdad a los melillenses respecto a ese CATE. Es decir, Grande-Marlaska se limita a comentar que es un proyecto a medio plazo, pero sin dar ni un solo dato más para no levantar más polémica en estas dos ciudades y la delegada juega al despiste para hacer ver que no se va a construir y casi ocultando en una frase escondida en su discurso que, efectivamente, no se hará en terrenos militares; o sea, que se podrá ubicar en cualquier otra parcela.








