La artista cubana Haydée Milanés y el contrabajista de jazz Javier Colina pisan por primera vez la ciudad y lo hacen con su tour “A mi manera”. Una gira que genera un auténtico flujo musical y de sensaciones sobre el escenario, en el que convergen los clásicos cubanos y la libertad de la música jazz. La cita comenzó a las 20:00 horas del 30 de septiembre en el Salón de Actos de la UNED Melilla.
En colaboración con la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor de la Ciudad Autónoma de Melilla, este concierto forma parte del ciclo “Canciones de la UNED” que lleva, a lo largo del año, propuestas diversas al centro universitario. De la tradición a la improvisación, las butacas estaban todas ocupadas, algunas incluso fuera de la sala. Y es que los melillenses adoran los planes que entremezclan música y cultura.
La cantante y compositora es hija del cantautor Pablo Milanés, y hace un homenaje a su padre a través de su voz e interpretación. “Es mi primera vez en Melilla y bueno, eso me ilusiona muchísimo. He visto cosas muy lindas aquí”. En los instantes previos a la apertura de puertas, confesaba la emoción por tener este cara a cara con su nuevo público.
En eventos anteriores, se ha calificado la experiencia de “transformadora”. No han faltado los boleros de Marta Valdés, a la que Milanés y Colina se han acercado en sus carreras profesionales, y de José Antonio Méndez, y la trova tradicional de Sindo Garay. El repertorio se explica con las “influencias musicales” que han recibido los protagonistas de la tarde desde una edad temprana. Sobriedad, expresión y sentimiento se han reunido en la UNED Melilla.
“Yo realmente escuché mucha trova tradicional cubana en mi casa, todos aquellos compositores de principios del siglo XX, pero también por supuesto la música de mi padre y todo el mundo ese del bolero, el feeling, esos grandes compositores cubanos”. El resultado es una mezcla que toma lo mejor del mundo del jazz y lo introduce en la “cancionística cubana”.
Luis Guerra los acompañaba al piano, y Moisés Porro, quien ha estado presente otras veces en la percusión, no ha podido acudir a la ciudad. Javier Colina ha aportado su destreza en el contrabajo y ha demostrado, además, los vínculos que lo unen a la tradición cubana, que conoce a la perfección. Un repertorio que ha trasladado al auditorio, no en cuerpo pero sí en alma, a Latinoamérica.
Lo que más se habrá percibido en el Salón de Actos, casi con total certeza, es la esencia de la improvisación. “Este es un formato donde hay esa libertad de improvisación, donde los músicos tenemos el protagonismo en lo que estamos haciendo. Javier Colina es un maestro del jazz, de la música, es una cosa realmente maravillosa el trabajar con él, y Luis Guerra también es un maravilloso improvisador”.
Es la mejor manera de sentir la música. “Las canciones nunca salen igual, como que estamos ahí, viviendo en cada momento la canción, y se disfruta mucho”. Puede que hubiese un guion, un repertorio de canciones que seguir, pero la forma de llevarlo, entre melodías y silencios, ha sido brillante. Ahí tiene mucho que ver todo lo que comparten: la pasión por la música en todas sus formas.
El tour “A mi manera” ha pasado ya por muchas ciudades españolas, y por importantes citas musicales del panorama nacional. Melilla no se podía quedar atrás, con una iniciativa que se ha movido en el contexto universitario, y que ha encandilado a los asistentes. Así, música cubana y jazz evidencian ser un buen tándem cuando van de la mano.







