Dos meses después de la entrada masiva de entre 70.000 y 80.000 personas, según los distintos cálculos, por el espigón fronterizo del Tarajal que separa Ceuta de Marruecos, la ciudad autónoma continúa clamando por recuperar la normalidad, que pasa por la salida de los más de 10.000 migrantes que continúan en calles, playas o centros de acogida.
Unos 6.000 de estos migrantes están alojados en recursos habilitados por el Gobierno en distintas zonas -Loma Colmenar, la Hípica o el muelle de Poniente- mientras que los más de 2.000 menores filiados han sido acogidos por el Gobierno ceutí, que tiene su tutela, en diferentes centros.
Mientras tanto, en torno a 3.000 personas, según los cálculos del Gobierno ceutí, permanecen acampadas en la playa del Trampolín mientras que el Centro Temporal de Inmigrantes (CETI) mantiene a otras 1.000 personas en su interior pese a estar preparado para 512 plazas.
Cifras inciertas
El número de personas que entraron los días 30 y 31 de julio en Ceuta desde Marruecos continúa siendo incierto, ya que el Gobierno autonómico lo eleva a más de 90.000 -más de los 85.000 habitantes de la ciudad- y el Gobierno central lo cifra en unas 72.000.
También es complicado de determinar, según dijo en su última comparecencia en Ceuta el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, responsable del mando único creado por esta crisis, el número de adultos y menores que siguen en la ciudad.
Muchos de ellos están ocultos en viviendas, montes, edificios abandonados, acantilados de las playas e incluso en túneles subterráneos, dos de los cuales han sido localizados en los últimos días, uno por los bomberos como consecuencia de un incendio y otro por la Guardia Civil en las inmediaciones de la frontera norte de Benzú.
Retornos voluntarios y expulsiones
Los retornos voluntarios y las expulsiones, a falta de que se concreten expedientes de expulsión por denegación de asilo o por no tener derecho a la protección internacional, son dos formas de aliviar la presencia de migrantes en la ciudad.
Este martes eran ya 7.794 los migrantes que desde el 10 de agosto han optado por regresar a su país de forma voluntaria, mientras que otros 449 han sido expulsados como consecuencia de resoluciones judiciales por su implicación en diversos delitos relacionados con robos, agresiones, intentos de embarque ilegal o agresiones sexuales.
El Gobierno de Ceuta continúa reclamando que se agilicen los trámites burocráticos para expulsar a los que todavía permanecen en la ciudad. El Gobierno había realizado ya 2.740 triajes la pasada semana pero aún no se ha procedido a ninguna expulsión.
Salidas a la península y 'casas patera'
Más de 50 embarcaciones de todo tipo, desde lanchas hasta recreativas y kayaks, han sido interceptadas en estos meses por la Guardia Civil cuando pretendían cruzar el Estrecho de Gibraltar desde la costa de Ceuta hacia la Península.
Los agentes del instituto armado han tenido que incrementar la vigilancia, sobre todo en la costa sur de la ciudad, para frenar este negocio clandestino asociado con las mafias de inmigración irregular, a las que los migrantes pagan entre 2.500 y 5.000 euros.
La Policía Nacional y la Guardia Civil ya han llevado a cabo al menos una decena de operaciones contra las 'casas patera' en las que se hacinan migrantes en condiciones de insalubridad y que pagan una media de 15 euros al día para permanecer ocultos en las viviendas, ubicadas principalmente de la periferia de la ciudad para pasar inadvertidos a los controles policiales.
Crisis económica y turística
Los efectos de la entrada masiva se han dejado notar en la ciudad, que ha tenido que afrontar una crisis económica y turística, ya que la imagen de Ceuta se ha visto deteriorada, según la Confederación de Empresarios.
"Ceuta se paró de golpe el 31 de julio", lamenta en declaraciones a EFE el consejero de Turismo y Comercio, Nicola Cecchi (PP). En estos dos meses la llegada de turistas ha bajado un 50 por ciento, se han tenido que cancelar las 11 escalas de buques de crucero en el muelle de España y se han suspendido eventos deportivos como el Internacional de Tenis o el Internacional de Pádel.
Asimismo, se han cancelado muchas citas culturales y festivas, la principal de ellas las Fiestas Patronales que estaban previstas para los primeros días de agosto, así como el tradicional Mercado Medieval o la Feria de Música Antigua, entre otros.








