El Ministerio del Interior ha adjudicado un contrato para ampliar y mejorar el sistema de cámaras de videovigilancia de la frontera de Beni Enzar, uno de los principales pasos terrestres entre Melilla y Marruecos. La actuación, según ha publicado Vozpópuli, coincide con un periodo de vigilancia reforzada del perímetro ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar una nueva entrada masiva en la ciudad.
El expediente, publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público el pasado 11 de septiembre, contempla el suministro y la instalación de nuevo equipamiento CCTV en este paso fronterizo. La adjudicación corresponde a la Subdirección General de Planificación y Gestión de Infraestructuras y Medios para la Seguridad.
La empresa adjudicataria es TRC Informática S.L., que se impuso a la otra oferta recibida. La Administración justificó su elección por tratarse de la propuesta económicamente más ventajosa.
El importe asciende a 16.216,42 euros, impuestos incluidos. La contratación se tramitó como contrato menor, se acordó el 17 de agosto y tiene fijado un plazo de ejecución de un mes.
El documento oficial no precisa cuántas cámaras se instalarán ni cuáles serán sus características técnicas, por lo que no es posible concretar el alcance material de la ampliación. Tampoco permite determinar si esta actuación forma parte de un plan más amplio de refuerzo tecnológico de la frontera.
Vozpópuli enmarca la adjudicación en un momento en el que el perímetro melillense permanece bajo vigilancia reforzada tras los acontecimientos registrados en Ceuta. El propio medio precisa, no obstante, que el contrato no vincula la ampliación del sistema con esas alertas y que se trata de una actuación centrada en la vigilancia terrestre de la frontera.
En paralelo, durante la última semana se han registrado dos incidentes con drones en las inmediaciones de la zona de aproximación al aeropuerto de Melilla, según recoge el mismo medio. En uno de ellos, un avión de Iberia procedente de Málaga tuvo que permanecer cerca de una hora en el aire antes de poder aterrizar.
La Delegación del Gobierno en Melilla confirmó estos episodios y los atribuyó a labores de vigilancia de las fuerzas de seguridad marroquíes destinadas a impedir posibles saltos de la frontera. Además, se solicitó a Marruecos que ajustara la altura de vuelo de estos aparatos para evitar interferencias con la navegación aérea.
Fuentes de la Guardia Civil citadas por Vozpópuli señalan que la presencia de drones es habitual en la zona fronteriza, aunque consideran inusual la altura a la que se habrían observado en estos casos.
Los incidentes coincidieron en el tiempo con el ejercicio militar Eagle Eye 26-03, desarrollado entre el 21 y el 25 de septiembre en la Base Aérea de Málaga y el mar de Alborán. Según confirmó el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), en él participaron el Ejército del Aire y del Espacio, el Ejército de Tierra y la Armada, así como el Escuadrón de Vigilancia Aérea número 9 de Motril.








