Dos partidos de la oposición parlamentaria marroquí, el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) y el Movimiento Popular (MP), reivindicaron este fin de semana los "derechos históricos" de Marruecos sobre Ceuta y Melilla durante sus mítines de campaña, a dos semanas de las elecciones legislativas del 23 de septiembre. Frente a este discurso, el líder de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), Driss Lachgar, pidió responsabilidad para evitar un deterioro de las relaciones con España, al advertir de que ese tono puede acabar beneficiando a la extrema derecha española.
El secretario general del PPS, Nabil Benabdellah, defendió el sábado en un encuentro con militantes en Driuch, a unos 75 kilómetros al suroeste de Melilla, que "tarde o temprano" nadie podrá negar que Ceuta y Melilla son "dos ciudades marroquíes ocupadas".
Benabdellah condenó también el acto protagonizado en Madrid por miembros del grupo de extrema derecha español Democracia Nacional, que rasgaron una bandera marroquí frente al Congreso de los Diputados. Lo calificó de "grave ofensa" contra los marroquíes, aunque pidió evitar acciones que generen "división" y "conflicto" entre los pueblos marroquí y español.
También desde la oposición, el secretario general del MP, Mohamed Ouzzine, reclamó una disculpa oficial por el incidente de la bandera. Durante un mitin celebrado el sábado en Salé, cerca de Rabat, reivindicó lo que consideró los "legítimos derechos históricos" de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y afirmó que la cuestión "no es coyuntural ni una baza electoral", sino un asunto "profundamente arraigado en la conciencia de los marroquíes que seguirá presente en la memoria nacional y en la agenda política del país".
El primer secretario de la USFP, Driss Lachgar, se desmarcó de ese tono. En un mitin celebrado el domingo en Rabat, recordó que España fue el primer país europeo en reconocer la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental y advirtió de que las declaraciones de algunos partidos pueden arrastrar a Marruecos hacia una hostilidad que, según dijo, no responde a los intereses del país. "No hay ningún interés para nuestro país en situarnos en una posición de enfrentamiento ni en asumir la defensa de las tesis de la extrema derecha" en España, afirmó.
Las declaraciones se producen una semana después de que el secretario general del Partido Istiqlal, Nizar Baraka, miembro de la coalición de Gobierno y ministro de Equipamiento y Agua, defendiera en un mitin celebrado el 29 de agosto en Rabat que España es "un socio fundamental", aunque añadió que Marruecos "no retrocede ni un solo palmo de su territorio nacional".
La reivindicación de Ceuta y Melilla forma parte del discurso histórico del Istiqlal desde su creación en 1944 y constituye desde entonces uno de los elementos de su ideario nacionalista.








