El Observatorio de Ceuta y Melilla ha presentado, con motivo del Día de Ceuta que se celebra este 2 de septiembre, un decálogo de medidas para reforzar la seguridad, la presencia del Estado y el desarrollo económico de la ciudad autónoma, en un documento que la propia entidad extiende también a Melilla y al resto de territorios españoles en el norte de África. La organización denuncia que la atención política e institucional sobre estos territorios se concentra únicamente cuando estalla una crisis, para diluirse después, y reclama una estrategia de Estado sostenida en el tiempo que no dependa de episodios excepcionales.
El Observatorio sitúa en primer lugar el refuerzo y la modernización de las infraestructuras fronterizas de El Tarajal y Benzú, que reclama dotar de medios humanos, tecnológicos y operativos suficientes, junto con capacidad de anticipación para detectar situaciones de presión antes de que se descontrolen. A esta medida suma la necesidad de protocolos específicos ante crisis fronterizas o entradas irregulares masivas, con procedimientos claros para cuestiones especialmente sensibles, como la atención a menores.
La entidad denuncia además que la presencia del Estado en Ceuta "no puede depender de la existencia de una crisis" y exige mantener de forma permanente capacidades policiales, militares y administrativas, más allá de refuerzos puntuales. En esa misma línea, reclama una estrategia de Estado a medio y largo plazo que integre seguridad, infraestructuras, desarrollo económico, conectividad y servicios públicos bajo objetivos, inversiones y calendarios concretos.
El documento incluye también una llamada a proteger la cohesión y la convivencia entre comunidades, que el Observatorio considera uno de los principales activos de la ciudad, especialmente en momentos de tensión. Respecto a Marruecos, la entidad pide replantear la relación bilateral sobre la base de la reciprocidad, el respeto institucional y el cumplimiento efectivo de los compromisos adquiridos, compatibilizando la cooperación con la defensa de la integridad territorial y los intereses españoles y europeos.
Entre las medidas figura asimismo reforzar el anclaje europeo de Ceuta, con mayor participación en instituciones, programas y fondos comunitarios, y una presencia más visible sobre el terreno de organismos europeos, incluida una mayor implicación de Frontex cuando corresponda. El Observatorio propone también crear un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas que permita conocer públicamente el grado de ejecución de los planes e inversiones anunciados, para evitar que queden pendientes hasta la siguiente crisis.
Las dos últimas medidas apuntan al terreno económico: un nuevo modelo más diversificado y competitivo, apoyado en el régimen fiscal, la posición geográfica y sectores como la economía digital, la logística y el turismo; y el impulso del puerto, la universidad, la investigación y los servicios públicos de educación y sanidad.
El Observatorio concluye que Ceuta "no puede ocupar la agenda nacional y europea únicamente cuando surge una crisis" y presenta el decálogo como una hoja de ruta para avanzar hacia una ciudad "más segura, cohesionada y próspera", con un anclaje nacional y europeo "cada vez más sólido".








