El nuevo parque de ocio y las pistas deportivas proyectados por la Ciudad para la barriada de Hardú tendrán que esperar, al menos por ahora. El procedimiento impulsado para hacer realidad esta actuación ha quedado desierto después de que ninguna empresa constructora presentara una oferta dentro del plazo establecido. La decisión supone el archivo del expediente y deja en el aire la ejecución de un proyecto concebido para dotar de nuevos espacios de ocio y deporte a esta zona de Melilla.
El Consejo de Administración de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Melilla (Emvismesa) aprobó el pasado 23 de junio los pliegos para contratar las obras de construcción del denominado Parque de ocio y pistas deportivas en barriada de Hardú. El proyecto salió a concurso con un presupuesto de 644.938 euros y un plazo de ejecución de seis meses.
Sin embargo, una vez finalizado el periodo de presentación de ofertas, la Mesa de Contratación se reunió el 30 de julio y comprobó que no se había presentado ninguna propuesta. Ante esta situación, acordó proponer al Consejo de Administración, como órgano de contratación, la declaración de desierto del expediente y su posterior archivo.
El presidente de Emvismesa ha formalizado ya esta decisión al acordar “declarar desierto y proceder al archivo” del expediente de licitación correspondiente a las obras del parque y las pistas deportivas de Hardú.
Un espacio sin uso de 4.700 metros cuadrados
El proyecto contemplaba la transformación de una parcela de titularidad de la Ciudad situada al norte de la barriada de Hardú Prefabricadas, en las proximidades del antiguo paso fronterizo del Barrio Chino y a escasa distancia del recinto aeroportuario. El terreno, de aproximadamente 4.730 metros cuadrados, permanece actualmente, según recoge la memoria del proyecto, “sin uso y en estado de abandono”.
La actuación pretendía convertir este espacio en un nuevo equipamiento público para el deporte, el ocio y la convivencia vecinal. Entre los elementos previstos figuraban una pista multideporte, paseos peatonales, campos de petanca, zonas ajardinadas y diferentes áreas destinadas a la estancia y el esparcimiento.
La intervención respondía, según la documentación del proyecto, a una demanda de los residentes de una zona de la ciudad que dispone de pocos equipamientos públicos destinados a la práctica deportiva y al ocio al aire libre. El objetivo era crear “un espacio urbano funcional, accesible y seguro” que pudiera ser utilizado tanto para realizar actividad física como para favorecer la convivencia entre los vecinos.
Adaptaciones por la proximidad del aeropuerto
El proyecto ya había tenido que ser modificado antes de llegar a la fase de licitación debido a las características de la parcela y, especialmente, a su proximidad al aeropuerto de Melilla. El terreno se encuentra a apenas 50 metros en línea recta de la zona protegida aeroportuaria, una circunstancia que obligó a adaptar algunas de las instalaciones inicialmente previstas.
A instancias de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa), Emvismesa decidió eliminar los seis grandes proyectores de iluminación que figuraban inicialmente en el proyecto para las pistas deportivas y las zonas de petanca. La medida respondía al riesgo de que estas instalaciones pudieran interferir en las trayectorias de aterrizaje y despegue de las aeronaves, tanto por la altura de las estructuras como por el posible deslumbramiento que pudieran provocar.
Ahora será la Ciudad Autónoma la que tenga que decidir qué hacer con esta actuación. El proyecto queda formalmente archivado tras la falta de ofertas, aunque la declaración de desierto no impide que pueda volver a plantearse en el futuro. La Administración tendrá que valorar si mantiene las condiciones actuales y vuelve a licitar las obras o si introduce modificaciones presupuestarias o técnicas que hagan el contrato más atractivo para las empresas constructoras. Por el momento, los vecinos de Hardú tendrán que seguir esperando.








