Hay días de playa. Otros de piscina. También juegos, deporte, teatro y baile. Y, entre una actividad y otra, muchas risas. Los campamentos de verano de TEAMA vuelven a convertirse este verano en un punto de encuentro para decenas de niños que disfrutan de sus vacaciones con una programación pensada para ellos.
Aquí no hay tiempo para aburrirse. Cada jornada tiene algo diferente. Los participantes salen, juegan, hacen deporte y participan en talleres. También tienen la oportunidad de disfrutar de actividades especiales. Una de las que más suele gustar es la visita de los bomberos, que participan con una propuesta educativa.
Y luego está el Fuerte del Rostro Gordo. Un espacio que durante estos días se llena de actividad. Allí los niños participan en talleres de teatro y baile. Se mueven, juegan, se relacionan, y, sobre todo, disfrutan.
Porque ese es el objetivo principal del campamento. Que se lo pasen bien. “Buscamos que ellos sean felices, porque las familias también lo son, teniendo esa oportunidad”, explica Susana Morillo, presidenta de TEAMA.
El verano también es para ellos. Para salir de la rutina, para hacer planes, para pasar el día con otros niños, para descubrir actividades nuevas, y para disfrutar del tiempo libre.
Los campamentos de TEAMA tienen, además, una particularidad. Cada niño recibe los apoyos que necesita. No todos tienen las mismas necesidades. Ni requieren la misma atención. Por eso, el equipo estudia cada caso para organizar los grupos y los recursos.
En algunos casos, un participante puede necesitar incluso dos monitores. Y eso hace que la organización tenga que ser muy precisa.
Pero el resultado se nota en el ambiente. Niños que llegan con cierta timidez y que poco a poco se sueltan. Que participan en los juegos. Que se animan con los talleres. Que terminan esperando con ganas la siguiente actividad.
El campamento se convierte así en mucho más que un lugar donde pasar las mañanas. También es una oportunidad para hacer amigos.
Y para las familias, una tranquilidad. Sobre todo cuando se trata de niños pequeños que participan por primera vez. La presidenta de TEAMA recuerda que algunas madres llegan incluso con lágrimas en los ojos al dejar a sus hijos.
Es normal. La primera vez cuesta. Pero después llega la calma. Los niños se adaptan. Y los padres comprueban que están bien atendidos.
“Los padres entre ellos se reconfortan”, cuenta Morillo. Muchas familias que ya han pasado por el campamento ayudan a las que llegan por primera vez. Les cuentan su experiencia. Les dicen que sus hijos estarán bien. Y les animan a dar el paso. Porque después de la preocupación inicial llegan las sonrisas.
TEAMA organiza este verano dos campamentos para intentar cubrir buena parte de las vacaciones. El primero se está desarrollando del 16 de julio al 3 de agosto. El segundo comienza el 4 de agosto y continuará hasta final de mes.
La edad mínima para participar es de cuatro años. El número de niños se adapta a las necesidades de cada grupo. La asociación suele contar con una media de unos 50 participantes por campamento, aunque la cifra final depende del grado de apoyo que necesite cada uno.
La seguridad es una de las prioridades. Sobre todo porque las actividades se realizan en espacios abiertos y también incluyen playa, piscina y otras propuestas en las que es necesario extremar la atención.
Para ello, TEAMA cuenta con 20 monitores de ocio y tiempo libre y un equipo de especialistas. Entre ellos hay maestros de Pedagogía Terapéutica, profesionales de Educación Física y un enfermero que también ejerce como coordinador. Además, la asociación dispone de un auxiliar de enfermería o técnico sociosanitario para atender a los participantes con mayores necesidades.
Todo para que los niños puedan disfrutar. Y eso es precisamente lo que ocurre estos días. Corren. Juegan. Bailan. Participan en talleres. Se mojan en la piscina. Salen de excursión. Y descubren que el verano también puede estar lleno de planes.
No hace falta mucho más. Un grupo de amigos. Una actividad preparada. Un espacio donde sentirse cómodos. Y ganas de pasarlo bien.
Los campamentos continuarán hasta finales de agosto. Después, TEAMA comenzará a preparar sus próximas actividades. En septiembre están previstos nuevos talleres de baile y natación.
Pero ahora toca verano. Y los niños lo están aprovechando. Con juegos, deporte, talleres y muchas horas compartidas. Un verano diferente, a su ritmo y con los apoyos que necesitan.
Y con una idea muy sencilla detrás de todo. Que también tengan la oportunidad de disfrutar de sus vacaciones.








