Con el paso de los años existen viajes que dejan un recuerdo imborrable no sólo por los lugares visitados, sino también por las personas que los hacen posibles.
La excursión cultural desarrollada entre los días 26 y 28 de junio a la ciudad marroquí de Alhucemas, organizada por la Asociación Moshe Benmimoun por el Patrimonio Judío Marroquí y la Cultura por la Paz y la Asociación Forum Filosófico de Melilla para el Pensamiento y la Educación constituyó un magnífico ejemplo de convivencia, diálogo intercultural y descubrimiento del rico patrimonio que comparten las dos orillas del Mediterráneo.
Un viaje para estrechar lazos
La iniciativa nació con un objetivo muy claro: Fortalecer los vínculos de amistad, convivencia y entendimiento entre España y Marruecos mediante el conocimiento directo de la historia, la cultura, el patrimonio y las tradiciones de Alhucemas.
Durante tres intensas jornadas, los participantes pudieron recorrer la ciudad, disfrutar de su gastronomía, conocer su artesanía, realizar compras y contemplar algunos de los paisajes más bellos del Mediterráneo marroquí, confirmando el enorme potencial turístico que hoy ofrece esta moderna localidad.
El histórico Hotel Villa Florido
La organización eligió como alojamiento el emblemático Hotel Villa Florido, donde el grupo fue recibido por su gerente -Mike Soussan- quien dispensó una cálida acogida y numerosas atenciones durante toda la estancia.
Este establecimiento de dos estrellas y dieciséis habitaciones conserva buena parte del encanto de la antigua Villa Sanjurjo. Su arquitectura de inspiración ecléctica y neoárabe recuerda el esplendor de los años del Protectorado español. El hotel fue inaugurado en 1932 por el industrial melillense -Juan Florido Santos- tomando su nombre de la entonces Plaza Florido “actual Plaza del Rif” que durante décadas constituyó el principal centro social y comercial de la ciudad. En torno a ella se concentraban hoteles, cafeterías, restaurantes y comercios que daban vida a una población abierta al mar y al intercambio cultural.
Hoy continúa siendo uno de los alojamientos históricos más representativos del casco antiguo de Alhucemas.
Un recuerdo para la historia
Uno de los momentos más emotivos del viaje fue la entrega al gerente del hotel -por gentileza de la Asociación Melilla para la UNESCO- de una fotografía enmarcada del cartel original de la histórica novillada celebrada en Villa Sanjurjo en el verano de 1951. Aquel festejo taurino organizado con motivo de las fiestas de verano, supuso la inauguración de una plaza portátil instalada junto al Campo Municipal de Deportes con capacidad para más de cinco mil espectadores.
El cartel anunciaba la participación de los novilleros Félix Guillén de Valencia, y Antonio Valero "Valerito" de Albacete; lidiando reses de la ganadería sevillana de Pérez de la Concha. La información más completa sobre aquel acontecimiento fue publicada por la prestigiosa revista taurina “El Ruedo” gracias al periodista melillense Demetrio Gutiérrez Alarcón conocido por el seudónimo de "Reverte". Aquella novillada permanece como uno de los grandes recuerdos festivos de la antigua Villa Sanjurjo.
La nueva Marina de Alhucemas
El viaje permitió descubrir igualmente la profunda transformación urbana experimentada por Alhucemas durante la última década. La moderna Marina de Alhucemas, integrada en el programa de desarrollo "Al Hoceima, Manarat Al Moutawassit", impulsado por el rey Mohammed VI en 2015 constituye hoy uno de los principales motores turísticos de la ciudad. El puerto deportivo, las amplias zonas peatonales, los restaurantes, cafeterías, comercios y miradores sobre la bahía ofrecen una imagen completamente renovada que convive perfectamente con el tradicional puerto pesquero.
Entre los establecimientos más visitados destacó Niebla Marina, convertido en uno de los locales de referencia gracias a su cocina mediterránea, su ambiente familiar y su animación nocturna, representando la nueva apuesta de Alhucemas por un turismo gastronómico moderno y de calidad.
Un paraíso para los amantes del buceo
Las aguas cristalinas del Parque Nacional de Alhucemas constituyen otro de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. Cada año aumenta el número de aficionados al submarinismo que llegan atraídos por la extraordinaria visibilidad de sus fondos, donde abundan praderas de posidonia, meros, barracudas, morenas, pulpos, estrellas de mar y espectaculares cuevas submarinas. Diversos centros especializados ofrecen inmersiones adaptadas a todos los niveles consolidándose Alhucemas como uno de los principales destinos de buceo del Mediterráneo marroquí.
La Iglesia de San José, símbolo de convivencia
El domingo, los participantes pudieron elegir entre un paseo en barco por la bahía o la visita a la histórica Iglesia de San José construida en 1930 durante los primeros años de Villa Sanjurjo. Diversos estudios atribuyen su proyecto al arquitecto Francisco Hernanz Martínez, autor de varios edificios religiosos del Protectorado español. El templo de elegante sencillez arquitectónica, continúa abierto al culto bajo la atención de los Padres Franciscanos y depende actualmente de la Archidiócesis de Tánger.
Especial interés despertó la contemplación de la imagen de Nuestra Señora de Marruecos, una advocación mariana de inspiración oriental cuya inscripción superior aparece escrita en árabe con la leyenda "María, Madre de Jesús". Su profundo simbolismo interreligioso convierte esta imagen en un auténtico puente entre cristianos y musulmanes, recordando que María —Maryam para el islam— ocupa un lugar privilegiado también en el Corán, representando uno de los más bellos ejemplos de respeto y encuentro entre culturas.
Una experiencia para repetir
Al finalizar la excursión, la Asociación Melilla para la UNESCO remitió una carta de agradecimiento a las autoridades marroquíes de Beni Enzar y Alhucemas, así como al equipo del Hotel Villa Florido destacando la hospitalidad recibida durante toda la estancia.
El escrito subraya la extraordinaria riqueza patrimonial, gastronómica y natural de Alhucemas, así como el éxito del proyecto Marina d'Alhucemas, ejemplo de un turismo moderno, sostenible y respetuoso con el entorno. Más allá del recorrido turístico, esta excursión demostró que el conocimiento mutuo constituye el mejor camino para fortalecer la amistad entre pueblos vecinos.
Alhucemas ofreció a los visitantes una imagen de modernidad sin renunciar a su historia, reafirmando que el Mediterráneo sigue siendo un espacio privilegiado para el encuentro de culturas, el diálogo y la cooperación, valores que inspiran plenamente el espíritu de la UNESCO y de las entidades organizadoras de esta inolvidable experiencia.








