En un día atípico, el próximo lunes a las siete de la tarde, se decidirá el primer punto por el título de la liga femenina de fútbol sala entre el Futsi Navalcarnero, vigentes campeonas, y el Melilla Torreblanca, el equipo que lo ha ganado todo esta temporada y sueña “a lo grande” en la primera final de su historia.
Así define este momento la capitana del Torreblanca, la brasileña Amanda Lyssa de Oliveira Crisóstomo 'Amandinha', que en una entrevista con EFE ha admitido que el equipo “soñaba muchísimo” con llegar a la final tras quedarse a las puertas en los últimos cuatro años, tres de ellos con el Futsi, precisamente, como su verdugo en semifinales.
“Ahora tenemos que soñar más grande todavía”, afirma a modo de arenga en un vestuario que afronta la recta final de una temporada “muy dura físicamente”, y que están viviendo “confiadas, pero no tranquilas”, conscientes de que enfrente tienen a un equipo que “no perdona”.
“Saben cómo hacernos daño”, apunta sobre el rival Gustavo Bravo, entrenador del Melilla Torreblanca, que nota a su equipo “con mucho ánimo, incluso más que en los dos otros torneos” que también ha ganado esta temporada, la Supercopa y la Copa de la Reina, por ser el más duro y con una extensión de prácticamente once meses.
Ganar la liga sería para el conjunto melillense lograr el triplete, el ansiado objetivo que estos días, sin embargo, no está en la mente de las jugadoras ni del equipo técnico: “Ahora mismo, para nosotros, eso es algo anecdótico. Pensamos en la liga, un título que no se ganó nunca y por el que por primera vez nos hemos puesto en la final”, afirma rotundo Bravo.
De hecho, cree que haber ganado la Copa y la Supercopa no influye a su equipo “ni para bien ni para mal”, aunque a ojos de todo el mundo las sitúa como favoritas en la liga, un cartel que para Amandinha “está bien” porque es algo que todos quieren.
“Creo que somos favoritas por todo el trabajo que hemos hecho; ha sido un temporadón y nadie lo puede negar, pero tenemos la mentalidad de querer siempre más, más y más”, resume la leyenda brasileña del fútbol sala, mejor jugadora del mundo durante ocho años consecutivos.
La clave, los detalles
Este galardón en los dos últimos ha recaído en su compañera de equipo, Emilly Marcondes, que coincide con Amandinha al afirmar que el encuentro contra el Futsi Navalcarnero será “un partido de detalles” a los que ambos equipos deberán estar muy atentos.
Según el análisis de Emilly, la goleadora del Torreblanca, en esta final se enfrentan “dos campeones”. “Melilla viene fuerte por confianza, estar primero y ganar dos copas, y Futsi por tener toda esa experiencia de llegar a finales y ser también un equipo campeón”.
“En los partidos contra el Futsi, la clave siempre son los detalles. Es un equipo bien entrenado, que ya lleva muchísimos años ganando todo y tiene la experiencia de levantar muchísimos títulos. Tenemos que estar en todo el momento con la atención lo máximo posible porque es una final y todos quieren ganar”, agrega Amandinha.
El Torreblanca quiere empezar ganando para mantener el factor cancha, ganado por méritos propios tras situarse primeras y no perder el liderato desde que arrancó la temporada. Es otra de las claves de una final inédita a la que el equipo melillense llega con toda su plantilla disponible y con un planteamiento muy similar al que hizo en semifinales, en las que arrasó frente al Roldán STV.
“Creo que Futsi también va a hacer lo mismo y que va a ser un partido de dos equipos muy intenso, que van a intentar presionar siempre para que el otro equipo no juegue cómodo y, a partir de ahí, manejar los tiempos y el resultado”, vaticina el técnico Gustavo Bravo, que opina que esta final “hace justicia realmente a los dos mejores equipos de la liga”.
La ilusión en la calle, otro logro
Por eso, tanto él como Emilly animan a la afición a que vaya a arroparles al pabellón, un calor que “se notó mucho” en semifinales y que, desde hace un tiempo, el Torreblanca percibe también en las calles, algo que para Amandinha es un triunfo más en esta temporada, tan importante como los títulos.
“Cuando ves que la que la gente está interesada por el fútbol sala femenino, por un deporte femenino en general, es algo que te da orgullo porque la gente muchísimas veces no lo ve ilusionante. Creo que estamos cambiando todo eso”, reflexiona la capitana, que describe la sensación que eso les da como “felicidad”.
Pero ahora, cuando apenas quedan 48 horas para que el balón de la final comience a rodar, en el vestuario hay “presión, muchísimos nervios e ilusión” para intentar levantar el último trofeo que les queda, el tercero de la temporada, un triplete histórico. EFE








