La cubierta del buque multipropósito 'Carnota' no descansa. Mientras una grúa mueve material y varios marinos supervisan las maniobras bajo el sol del puerto de Melilla, el comandante Eduardo Delgado Franco habla con la serenidad de quien lleva media vida mirando al mar. “Es una vocación de servicio a España y a los españoles”, resume. Y en esa frase cabe buena parte de la historia de este barco que ha recalado por primera vez en la ciudad autónoma.
El 'Carnota' llegó a Melilla dentro de una campaña logística de apoyo a las plazas de soberanía del norte de África. Durante estos días abastecerá de agua y combustible a las Islas Chafarinas, el Peñón de Vélez de la Gomera, Alhucemas y la isla de Alborán, sustituyendo temporalmente al buque Mar Caribe, que permanece en obras programadas.
Para Delgado Franco, la vida en la Armada mezcla tradición familiar y convicción personal. Su padre, sus tíos y sus abuelos fueron marinos. Pero insiste en que el apellido no basta. “Hace falta vocación”, repite. Ingresó en la Armada en 2006, tras opositar y completar su formación en la Escuela Naval Militar. Desde entonces ha pasado por fragatas con base en Rota, por el buque escuela Juan Sebastián Elcano, por destinos en Madrid y también por labores docentes. Ahora manda el 'Carnota' mientras espera el nacimiento de su sexto hijo. “Estoy entretenido dentro y fuera del barco”, bromea.
El buque que dirige también tiene una historia singular. Fue construido en 2014 por el astillero español Zamakona y trabajó primero para un armador noruego, dando apoyo a plataformas petrolíferas. La Armada lo adquirió en 2023 para renovar parte de su flota auxiliar y adaptarlo a nuevas necesidades operativas.
Su nombre tampoco es casual. Hace seis décadas, la fragata Ariete encalló durante un temporal frente a la costa de La Muerte en Carnota. Los vecinos organizaron un rescate improvisado con tractores y cuerdas que evitó una tragedia mayor. “No hubo ninguna muerte en ese naufragio gracias a la aportación de la sociedad civil”, recuerda Delgado Franco. En homenaje a aquella actuación, la Armada bautizó al barco con el nombre de esa localidad coruñesa, distinguida entonces con el título de “muy humanitaria”.
El 'Carnota' es, sobre todo, una plataforma versátil. Puede transportar contenedores, remolcar grandes buques, suministrar combustible y agua o participar en tareas de vigilancia marítima. Desde que salió de Ferrol el pasado 12 de abril, su actividad ha sido constante. Ha participado en operaciones de seguridad marítima en Bilbao y Gijón, ha transportado material entre bases navales y ha realizado el primer ejercicio de remolque con el Juan Carlos I, el buque insignia de la Armada.
“Es una tranquilidad saber que existe una plataforma capaz de remolcarlo con garantías”, explica el comandante. El 'Carnota' dispone de una capacidad de tiro de 65 toneladas, suficiente para asistir a embarcaciones de gran porte en caso de emergencia.
En Melilla, además de la misión logística, el barco desempeña la labor silenciosa de contribuir al control del entorno marítimo. Delgado Franco explica que la vigilancia no consiste solo en patrullar, sino en observar, interpretar movimientos y detectar comportamientos anómalos. Eso incluye infraestructuras sensibles como los cables submarinos que conectan la ciudad con la península.
“Simplemente conociendo la posición y navegando en esa zona somos capaces de detectar si hay operaciones sospechosas”, señala. El comandante aclara que en estos días las aguas cercanas a Melilla presentan una actividad normal, marcada por ferris, cruceros y pesca de la zona.
A bordo viajan actualmente unas 50 personas, aunque la dotación fija es de 37 hombres y mujeres. El resto son alumnos en prácticas de la Escuela Naval Militar y de la Escuela de Suboficiales. Para muchos, esta campaña supone su primer contacto prolongado con la vida en la mar.
“Un barco es como una ciudad flotante”, dice Delgado Franco. Habla de comedores, guardias, partidas de cartas y partidos de fútbol vistos entre maniobras. "Es una parte fundamental, porque esa cohesión entre todas las acciones hace que, cuando vayas a la parte operativa trabajemos más unidos, más cohesionados, y los resultados sean mayores".
También de convivencia. “Cuando estás fuera navegando dejas a tu familia en tierra, pero estás con tu segunda familia”, explica.
La estancia en Melilla será breve y fragmentada. El buque entra y sale del puerto de forma intermitente para completar las operaciones de carga y suministro. No habrá jornada de puertas abiertas esta vez. Las maniobras constantes y el movimiento de material pesado hacen imposible garantizar la seguridad de los visitantes. Aun así, el comandante defiende la importancia de esas escalas para acercar la Armada a la ciudadanía.
“Los barcos están en la mar, lejos de los ciudadanos a los que nos debemos”, afirma. Por eso, cada llegada a puerto tiene algo de reencuentro. También para el 'Carnota', que sigue escribiendo sus primeras páginas en la Armada puerto a puerto, escala a escala.








