Una de las propuestas más interesantes de la Semana de Cine era Auri, un proyecto dirigido por Violeta Salama y Samu Pinazo que narra la historia de esta ama de casa que, con 65 años, abre una cuenta bancaria por primera vez. De lo particular a lo universal, la trama presenta temas complejos desde la mirada de los gestos cotidianos. La organización del festival estaba convencida de que los espectadores iban a conectar con la proyección.
La cita ha comenzado a las 21.15 horas en el Teatro Kursaal, primero, con un coloquio protagonizado por ambos profesionales del cine en el que han desmenuzado la narrativa de Auri. La directora se mostraba expectante por ver la respuesta del público melillense, que, por norma general, tiene un difícil acceso al cine. Así, el colectivo de mayores de la ciudad ha sido invitado a esta charla distendida y posterior estreno de la tarde del jueves.
Además, han querido trasladar al teatro las vivencias que hay tras este proyecto compartido, que parte de una episodio familiar ligado a Pinazo. “La idea es parte de una historia que me cuenta mi madre”. En aquel momento crucial de su vida, la protagonista empieza a tomar decisiones que “parece que no tienen mucha importancia, pero para ella se vuelven muy grandes”, ha añadido el guionista.
La frase “basada en hechos reales” cobra especial sentido. Ese viaje, la aventura de Auri en la cinta, es totalmente fidedigno a los hechos que lo inspiran. No fue fácil decidir el tono de la película. Podría haber sido un drama social o una comedia, pero el equilibrio lo han alcanzado en un punto de humor tragicómico que refleja “la vida real con todo lo que conlleva la palabra real. Sonrisas y lágrimas”. Este ha sido el mayor desafío del proyecto.
En su origen, estaba pensado para incorporar elementos de realismo mágico. El título también era distinto, y hacía un guiño a cómo a veces la mirada contraria de los protagonistas era lo que más los complementaba. Igualmente, han sabido cómo introducir la magia en un ambiente de barrio. La fotografía cobra peso y añade información más allá del propio texto.
El paso del tiempo ha sido otro de los temas relevantes de la jornada. Para ello, han puesto de ejemplo al hijo de la protagonista, “que está viviendo una segunda etapa y está obligado a convertirse en otra persona”. Esta dimensión incluye la manera en que cada personaje enfrenta el inevitable avance del reloj y las opiniones dispares al respecto. De este modo, los recuerdos cobran un especial significado en la cinta.
Salama y Pinazo han hecho alusión a la libertad que se tiene en esa etapa de la vida. La directora ha sugerido que “las mujeres tenemos una línea de vida diferente a la del hombre aunque nos hayan impuesto la del hombre”. Para ella, el resultado son las prisas para tener hijos y la sensación continua de llegar tarde a todo lo demás. Con 65 años, Auri ya no tiene que correr ni demostrar nada porque “ya ha criado, ya ha educado y ya está plena”.
Ella no pide permiso ni se lamenta, “simplemente actúa”, ha expresado Samu Pinazo. “Eso la hace maravillosa y la hace muy especial y extraordinaria”. Violeta Salama ha mencionado que Cristina Marcos, actriz principal de la película, compartió con ella que cree que las mujeres a partir de cierta edad son invisibles en el cine. La directora le respondió que quizá eso también es un superpoder, porque ahí es donde desaparecen las cadenas.
En el coloquio, han elevado a Marcos por su naturalidad en un momento en que la sociedad no está aceptando que envejecer forma parte del proceso natural de vivir. Han "rescatado" a la actriz, que encaja perfectamente en el rol asignado, y a la que definen como una mujer excepcional y entusiasta.
La directora ha resaltado la “capacidad de expresión absoluta” de Karra Elejalde, actor que interpreta al marido de Auri, un papel que lo ha transformado en un hombre que, de repente, se siente algo desubicado en la sociedad actual. Se muestra el choque generacional y el malentendido fácil con los jóvenes porque, muchas veces, hablan un lenguaje completamente diferente al de los mayores.
Los profesionales del cine se preguntan qué mundo estamos dejando a los mayores y, sobre todo, qué espacio ocupan en ese mundo. Todos estos temas, que forman parte del imaginario de Salama y Pinazo, han sido llevados al público del Kursaal en una nueva cita de la Semana de Cine. Auri es “una película que está hecha para todo el mundo”, concluyen. No pasan grandes cosas, pero “sí que llega a tocar y esperamos que aquí también toque”.







