El pasado sábado, el Museo Etnográfico de Melilla acogió una actividad dirigida a niños y niñas de entre 5 y 9 años, con el objetivo de ofrecer una experiencia educativa y lúdica. Durante dos horas, en horario de 11:30 a 13:30, los participantes pudieron descubrir distintos aspectos culturales de la ciudad a través de dinámicas adaptadas a su edad.
La iniciativa reunió a un grupo de aproximadamente 20 menores, un número habitual en este tipo de talleres, lo que permitió desarrollar la actividad en un ambiente cercano y participativo. La propuesta estuvo diseñada para fomentar el aprendizaje a través del juego, despertando la curiosidad de los más pequeños por la historia y las tradiciones de Melilla.
Organización y desarrollo de la actividad
El taller fue organizado por María Mansilla, quien contó con el apoyo de María Lanzano, vinculada a la Casa del Detalle. Ambas coordinaron las distintas fases de la actividad, que combinó narración, recorrido por el museo y una parte creativa.
Según explicó Mansilla, este tipo de talleres no se realiza por primera vez, ya que el museo ha acogido iniciativas similares en ocasiones anteriores. Aunque no existe una periodicidad fija, estas actividades se organizan de manera puntual, adaptándose a la programación cultural del centro.
En cuanto a la acogida, destacó que el número de plazas suele rondar la veintena, lo que permite trabajar con grupos manejables. En esta ocasión, los participantes eran especialmente jóvenes, lo que influyó en el enfoque didáctico de la jornada.
Aprender a través de cuentos y culturas
Una de las partes centrales del taller consistió en la narración de cuentos relacionados con distintas culturas presentes en Melilla. Durante esta actividad, los niños escucharon relatos que les acercaron a tradiciones como la cultura gitana o la bereber, entre otras representadas en el museo.
Esta dinámica permitió a los participantes introducirse en la diversidad cultural de la ciudad de una forma accesible y atractiva. A través de las historias, los menores pudieron conocer elementos básicos de estas culturas, despertando su interés por el pasado y por realidades distintas a las suyas.
Desde la organización se subrayó que este enfoque facilita que los niños interioricen conceptos históricos y culturales de manera natural, al tiempo que desarrollan su imaginación y capacidad de atención.
Un recorrido adaptado por el museo
Además de los cuentos, el taller incluyó una visita a varias secciones del museo, centradas en tres culturas concretas. Este recorrido permitió a los niños observar objetos y elementos expuestos, descubriendo su significado y función dentro de cada contexto cultural.
La actividad se diseñó de forma que los participantes no solo escucharan explicaciones, sino que también interactuaran con el entorno, planteando preguntas y mostrando curiosidad por piezas que, en muchos casos, les resultaban desconocidas.
Según destacaron las monitoras, este contacto directo con los elementos del museo contribuye a reforzar el aprendizaje, ya que los menores pueden relacionar lo escuchado en los cuentos con lo que ven durante la visita.
La importancia de las manualidades
Otra de las partes fundamentales del taller fue la realización de manualidades. En esta fase, los niños elaboraron un pequeño libro relacionado con el Museo Etnográfico, utilizando dibujos que debían recortar y pegar.
Esta actividad no solo sirvió como complemento creativo, sino que permitió a los participantes llevarse un recuerdo del taller a casa. Además, el material elaborado podía ser posteriormente coloreado, prolongando así la experiencia más allá de la jornada.
La combinación de actividades prácticas con contenidos teóricos fue valorada positivamente por las organizadoras, ya que favorece una mayor implicación por parte de los niños y convierte el aprendizaje en un proceso más dinámico.
Buena acogida entre los participantes
Desde la organización se destacó que este tipo de iniciativas suele tener una respuesta muy positiva por parte del público infantil. Los niños muestran interés por las historias, los objetos antiguos y las explicaciones relacionadas con la historia, lo que genera un ambiente participativo.
El carácter novedoso de la actividad, unido a la posibilidad de interactuar con elementos culturales, despierta la curiosidad de los menores, que encuentran en el museo un espacio diferente para aprender y divertirse.
Asimismo, se subrayó que estos talleres contribuyen a que los niños adquieran conocimientos generales sobre la cultura y la historia de su entorno, reforzando su formación desde edades tempranas.
Programación cultural del museo
Por su parte, Celia Carrasco explicó que el museo desarrolla con frecuencia actividades culturales dirigidas a distintos públicos. En los últimos tiempos, se han incrementado los talleres, incluyendo propuestas variadas como actividades infantiles, talleres de pintura o incluso experiencias tipo escape room.
Aunque en el mes actual no se concentra un mayor número de actividades infantiles, lo habitual es que los niños formen parte importante de la programación del museo. En este sentido, Carrasco indicó que este tipo de talleres se repite en varias ocasiones debido a su buena acogida.
Una oportunidad para conocer el patrimonio
Desde el museo se considera que estas iniciativas representan una oportunidad tanto para los niños como para sus familias. A pesar de tratarse de un espacio cultural relevante, muchas personas de la ciudad aún no lo conocen en profundidad.
Por ello, actividades como este taller sirven para acercar el museo a la ciudadanía, fomentando el interés por el patrimonio local. Además, permiten que los más pequeños descubran la riqueza cultural de Melilla desde una perspectiva accesible y participativa.
La jornada concluyó con una valoración positiva por parte de los organizadores, que destacaron la implicación de los participantes y el ambiente generado durante toda la actividad. Este tipo de propuestas refuerza el papel del museo como espacio educativo y de encuentro cultural en la ciudad.








