Calzados Rual es uno de esos negocios de toda la vida que seguro han visto alguna vez paseando por el centro de Melilla. Un establecimiento que ahora llevan Enrique Alcoba -hijo- y su mujer, que fue fundado en 1968 por sus padres y al que le sigue una nueva generación de hijos implicados en sacar adelante el mejor patrimonio que conservan. Son casi sesenta años de vender calzado y complementos en Melilla, con dos locales actualmente y uno nuevo que está en camino. En su amplia trayectoria profesional, han trabajado también ropa de niños y señoras, han tenido boutiques y hasta dos tiendas en Málaga en los años 90.
El propietario de la zapatería explica que las generaciones anteriores empezaron a trabajar muy pronto, con 14 o 15 años. “Mi padre trabajaba en otra tienda de calzado de aquí muy conocida, que se llamaba Calzado Méndez, y en el año 68 se independizó y puso la primera tienda en General O'Donnell. Luego amplió en el año 76, puso esta aquí de la esquina con General Chacel. Mi padre falleció joven en el año 84. Entonces, una vez que terminé de estudiar, me tuve que hacer cargo de la empresa”, añade Enrique Alcoba. Desde entonces, han abierto y cerrado varios locales, adaptándose siempre a las circunstancias que rodeaban a la ciudad.
Declive comercial
Los nuevos tiempos están afectando a los comercios locales de siempre. Enrique Alcoba asegura que “hace veinte o treinta años la ciudad comercialmente era otra”, casi 15.000 soldados, bazares llamativos, “venía muchísima gente de fuera a comprar y éramos muy atractivos con los precios a nivel de la Península”. También en la relación con Marruecos, se vendía mucho hasta la llegada de la pandemia, que marcó un antes y un después en la frontera, perdiendo así a muchos clientes potenciales. “Curiosamente, sí pueden traer mercancía desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla, pero la policía marroquí no permite que saquen nada de aquí”. Eso explica, junto a las compras online o el consumo peninsular los fines de semana, que haya muchos locales vacíos en el centro y en los barrios o que se cambien por negocios de hostelería. “No estamos viviendo el mejor momento comercial en estos años”, lamenta el empresario.
Por su cargo de presidente en la Confederación de Empresarios de Melilla, Alcoba sabe de primera mano que la situación de Ceuta es bastante similar. “El transporte es caro, antes venían los productos de Marruecos, frutas, verduras, pescado. Entonces era más barato y más fresco y más ágil en el día, porque solamente era pasar el camión. Ahora todo viene por barco de la Península y eso lo que hace es encarecer productos”. Estos pequeños comercios no se pueden equiparar a las grandes compañías, que a veces ofrecen mejores precios y perjudican así a pequeñas y medianas empresas. Calzados Rual cuenta en la actualidad con cinco locales en dos edificios céntricos. Han tenido que reducir los puntos de venta para unificar los espacios y así recortar gastos.
La última moda
Con unas dos mil referencias diferentes en sus escaparates, esta empresa familiar se dedica sobre todo a la venta de calzado y complementos con productos para todos los públicos y gustos. Trabajan con un amplio abanico de marcas que ofrecen precios variados, en ocasiones recomendados de fábrica para unificar su coste en las distintas tiendas. Trabajan con Skechers, Nike, Adidas, Polo, New Balance o ASICS, marcas de moda a nivel nacional. Tienen un amplio catálogo de modelos para vestir y de deporte.
En este sentido, el presidente de la Confederación de Empresarios señala que los productos que proceden de países como China son más baratos pero no tienen tantas garantías de calidad. “Para vender zapatos a 29, 39, 49 euros, no hay más remedio que hacerlo fuera de España, porque si no se encarece muchísimo la mano de obra”, confirma Alcoba. Si cumplen con el consumo anual que indican los fabricantes, pueden seguir trabajando con ellos. “En España tenemos muy buenas marcas, no tenemos nada que envidiar, aunque Italia tenga más fama de moda o de diseño y demás”.
La moda va cambiando continuamente, y los diseñadores son quienes deciden qué será o no tendencia la próxima temporada. “La moda funciona así, sobre todo en señoras. Los caballeros son un poco más tranquilos y muchas veces compran casi los mismos artículos un año que otro o los repiten. Las señoras no. Las señoras saben cuál es el zapato del año pasado y el de este año, qué es lo nuevo, qué es lo que se lleva”, señala el propietario de Calzados Rual. Cuando termina un invierno, compran el producto del invierno próximo, y en el verano igual. Las fábricas deben prepararse para recibir todos los pedidos de las tiendas. “Esto también tiene sus riesgos porque no se sabe lo que se va a llevar el año próximo. Hay que ser un poco adivino”, añade.
Un trato familiar
La experiencia de compra y el trato familiar y cercano es lo que diferencia a Calzados Rual de la fría venta online o de otros espacios comerciales que han evolucionado a un modelo de atención en el que se ha normalizado el ‘autoservicio’ del cliente. Con unos diez empleados en su plantilla, son al menos cuatro los que tienen más de veinte años en la empresa. “Es lo que nos han enseñado un poco las grandes franquicias y demás, han educado al público a que se atiendan ellos mismos y hasta que se puedan cobrar. Intentamos complacer al cliente con una atención lo más ajustada posible”. Es decir, ofrecen un asesoramiento mucho más personal que estrecha la relación con los clientes.
Enrique Alcoba ha visto cómo distintas generaciones de una misma familia pasaban por sus tiendas. “Cuando veo a personas ya mayores que vienen con los nietos a comprar, pues nos da cierta alegría por la fidelidad, el conservar todos esos clientes antiguos que había en la ciudad”. El próximo paso será ampliar el negocio con un local más. En Calzados Rual seguirán trabajando para ofrecer la mejor calidad y asesoramiento a sus clientes, porque son “nuestro principal atractivo y potencial patrimonio”, no duda Enrique Alcoba. Tiene la suerte, en sus palabras, de que su hija esté ya continuando con esta herencia familiar. Y, mientras los clientes respondan, este negocio seguirá abriendo sus puertas en el corazón de Melilla.







