El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, señaló durante la presentación de los presupuestos que la ciudad continúa enfrentando limitaciones importantes por la escasa colaboración del Estado en áreas estratégicas para su desarrollo económico y social. Según explicó, desde 2018 se cerraron numerosos vínculos comerciales con Marruecos, lo que afectó a la actividad económica local, y hasta el momento no se han presentado medidas claras ni líneas de actuación que permitan revertir esta situación.
En este contexto, el Gobierno local ha destinado recursos propios a iniciativas clave como los bonos turísticos, con una inversión aproximada de seis millones de euros, para fomentar la llegada de visitantes a Melilla y dinamizar la economía. Sin embargo, Imbroda advirtió que la ciudad necesita mayor presencia y apoyo del Estado para poder aprovechar todo su potencial económico y comercial.
Uno de los puntos que el presidente destacó es la importancia de los ingresos derivados del Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPsi), vinculado al comercio con Marruecos y a la importación de mercancías. La administración local negoció con el Gobierno central la garantía de este ingreso, basado en los niveles del año 2002, lo que permite que la Ciudad Autónoma reciba 106 millones de euros este año, diez millones más que en el ejercicio anterior.
Asimismo, mencionó los fondos de suficiencia y financiación autonómica, que en este presupuesto alcanzan los 57 millones de euros, con un incremento de dos millones respecto al año pasado. Estos recursos, junto al IPSI, representan los capítulos más relevantes de los ingresos de la ciudad, sumando aproximadamente 170 millones de euros dentro del presupuesto total de más de 400 millones.
Imbroda también señaló que, a pesar de contar con un presupuesto saneado, la ciudad debe realizar operaciones financieras para cumplir con obligaciones impuestas por el Estado. Este año, la operación financiera asciende a 26 millones de euros, de los cuales 19 millones corresponden a pagos adelantados de créditos y vencimientos no vencidos, debido al superávit que exige la normativa estatal.
El presidente calificó estas situaciones como obstáculos innecesarios, señalando que mientras otras comunidades reciben condonaciones o facilidades, Melilla enfrenta limitaciones estructurales que dificultan la ejecución de inversiones y el desarrollo económico local.
En su intervención, Imbroda subrayó la importancia de la colaboración de la sociedad civil local y, sobre todo, del Gobierno central, que considera insuficiente. Entre las demandas destacadas está la bonificación efectiva del transporte de mercancías, para abaratar costes logísticos, y la ejecución de planes de vivienda que, hasta ahora, han avanzado lentamente.
El presidente criticó la situación de proyectos en Gabriel de Morales donde aún no se han iniciado las viviendas sociales previstas, y recordó que Melilla necesita que la inversión y la actividad económica se mantengan dentro de la ciudad, evitando que recursos o materiales se traigan prefabricados de otras regiones, lo que reduciría la generación de empleo local.
Imbroda también abordó la necesidad de inversiones estratégicas en infraestructura, especialmente en el puerto y la conectividad de la ciudad. Señaló que no se puede eliminar la inversión prevista para la ampliación del puerto, ni descuidar la ejecución de proyectos que fomenten la llegada de cruceros y mercancías.
Actualmente, se trabaja en un muelle de cruceros, que se desarrollará en tres partes: con aportaciones privadas, de la autoridad portuaria y de la Ciudad Autónoma. Según indicó el presidente, el proyecto ya está avanzado y contribuirá a dinamizar el turismo y la economía local, con la Ciudad Autónoma invirtiendo recursos propios para garantizar su ejecución.
Entre las propuestas para reforzar la colaboración con el Estado, Imbroda mencionó la posibilidad de firmar un convenio finalista, en el que se determinen claramente las inversiones y proyectos a ejecutar en Melilla, con un presupuesto asignado de aproximadamente 1.500 millones de euros. Según explicó, el objetivo sería que la ciudad decida dónde invertir y cómo gestionar los recursos, asegurando que las medidas tengan un impacto real en el desarrollo económico y social.
El presidente recordó que ya ha presentado varias demandas tanto al presidente Sánchez como a distintos ministros, y aunque ha recibido respuestas parciales, la ciudad aún espera un compromiso efectivo que permita implementar políticas estratégicas de manera inmediata.
Imbroda señaló que, a pesar de estos obstáculos, la economía local ha mostrado crecimiento moderado, aunque por debajo de la media nacional, lo que genera un diferencial que requiere medidas de impulso adicionales. La ausencia de apoyo estatal limita la capacidad de Melilla para desplegar todo su potencial económico, especialmente en sectores clave como comercio, turismo y construcción.
En este sentido, la combinación de recursos propios, iniciativas locales y posibles convenios con el Gobierno central se presenta como la única vía para garantizar el desarrollo sostenible de la ciudad y la mejora de la calidad de vida de sus habitantes.








