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Fluya el calor de la esperanza

“Unidos aprenderemos a caminar hacia un orbe más equitativo, solidario y fraterno; es cuestión de regresar al corazón, de oír nuestra silenciosa voz, para dejarnos templar y convenir por ella”

Por Víctor Corcoba Herrero
15/12/2024 09:32 CET
Fluya el calor de la esperanza
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Por más que iluminamos el mundo con artificios mundanos, la desesperación no cesa, empujando a millones de personas a abandonar sus hogares, en busca de seguridad o simplemente de oportunidades. El bienestar y la concordia no se alcanzan sólo con el final de las contiendas, sino con el inicio de un nuevo sueño: la práctica del corazón. Hay que salir, cuanto antes de este círculo vicioso, donde todo se compra y se abona, como si todas las cosas se consiguieran con el poder del dinero. Sólo pensamos distraernos, consumir y acumular, presos de un sistema que nos deshumaniza por completo. La inhumanidad es manifiesta, sólo hay que pararse un instante y ver a nuestro alrededor, la tristeza de tantas gentes, que caminan a nuestro lado.

Ojalá despertemos, pongamos coraje y anhelo. Nunca será tarde para buscar un mundo diferente y para rebuscar dentro de sí mismo lo armónico. Al verdadero calor de este tiempo de espera, hay que sumarle la confianza. Sea como fuere, las decepciones no matan y las convicciones nos reviven. Es verdad que se incrementan las necesidades humanitarias, alcanzando la cifra más alta de muertes de migrantes en tránsito; pero también hay historias de entereza para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos, de avance y esperanza. Unidos aprenderemos a caminar hacia un orbe más equitativo, solidario y fraterno; es cuestión de regresar al corazón, de oír nuestra silenciosa voz, para dejarnos templar y convenir por ella.

El sol, aún no se ha puesto por última vez, nos queda tiempo para unificar y armonizar nuestras historias personales. En esta época, sumidos en lo virtual, sobre la que proliferan los enredos de dividir y separar, hacen falta poetas de alma viva, que nos llamen a sus edénicos recitales, para conmovernos y movernos hacia el amor de amar amor, para que volvamos a vivir una primavera palpitante después de todos los inviernos; sin obviar que, detrás de cada noche, viene una mañana resplandeciente. Juntos, verso a verso, es como podremos reconstruir ese poema sin pena o esa poesía sin poder. Son esas fibras íntimas de amar y ser amado, que se sustentan en la ternura y que se guardan en los recuerdos de nuestros pulsos, las que nos hacen olvidar las sombras detrás de nosotros.

Ciertamente, nos movemos y vivimos nada más que por lo que esperamos; tanto es así, que en cada despertar, hay una viva loa de aliento, es cuestión de descubrirla y trabajarla. Ahora bien, tengamos cuidado, advirtamos que nuestro esfuerzo no es autosuficiente. Necesitamos el auxilio conjunto, lo que nos invita a ensanchar nuestra perspectiva y a contemplar en la belleza de la composición que nos circunda, nuestra disponibilidad y apertura. Desde luego, es público y notorio, que la alegría no es obra del arranque humano, del ingenio o del arte. Es el regocijo que nace del encuentro entre donantes análogos, de sabernos amados entre sí, formando parte de una lírica celeste, la que nos deja sin palabras y con la inspiración más efusiva.

Dejémonos asombrar por esa nueva dimensión que nos embellece, al encender la antorcha del optimismo, que nos ilumina cada día por medio de cosas pequeñas. Dejemos los vicios que nos vacían y tomemos el místico vuelo de ir de una promesa a otra. Seguramente, entonces, descubramos el empedrado de las entretelas. Tanto es así, que todas las sociedades en el planeta, necesitan sanar, y entablar un diálogo de corazón a corazón, al menos para superar contrariedades que nos concentran hacia intereses sanguinarios. Pensemos en esos afines nuestros que arriesgan la vida en el mar, en busca de seguridad; o en esos niños indefensos y en tantas gentes necesitadas de calor humano, que llaman con su triste mirada a nuestro interior para encontrar calor y amparo. Seamos, su consuelo.

Etiquetas: caloresperanza

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