Yoga dedicado a la mujer: un espacio para trabajar la energía y la sensibilidad femeninas

La Comunidad Hindú de Melilla ha organizado esta cita gratuita en colaboración con Yoga Land y con la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor

El Colegio La Salle ‘El Carmen’ ha sido el escenario perfecto para un encuentro de yoga en la tarde del pasado sábado. La luz tenue de las velas, el aroma a incienso y el espacio calmado e íntimo fueron los elementos que completaron la experiencia yoguística.

El evento, organizado por la Comunidad Hindú de Melilla en colaboración con la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, fue guiado por la profesora de yoga Maribel Landeira. Una sesión gratuita que reunió a una veintena de personas que buscaban en ese ‘ratito’ una pausa, un momento de paz, una oportunidad para soltar.

Landeira forma parte del proyecto Yoga Land; es referente en Melilla por sus sesiones, que se caracterizan por ser prácticas y dinámicas. El ejercicio físico y la meditación sirvieron de excusa para crear comunidad, en esta ocasión, conmemorando el Día Internacional de la Mujer. El cuerpo, la fuerza y la sabiduría femeninas fueron los temas centrales del encuentro.

Romper el hielo

La Comunidad Hindú de Melilla organizó este encuentro poniendo en el centro a la mujer. Fue el hilo conductor de la sesión, que comenzó con una lectura de manifiesto colectivo. En esta cita, la presencia de hombres fue menor en comparación a otras anteriores; sin embargo, el ambiente fue propicio para crear nuevos lazos comunitarios.

Para romper el hielo, la profesora propuso una dinámica que reflejaba a la perfección las prisas del día a día y que, muchas veces, no permiten mirar más allá de las propias preocupaciones.

Landeira invitó a las asistentes a caminar aceleradamente por la sala, en piloto automático, sin mirar a nadie. La urgencia dio paso a una caminata más lenta, observando todo lo demás, interactuando con el resto de personas.

Reconocer el automatismo permite cambiar la mirada y tomar conciencia de hasta qué punto estamos desconectados del momento presente. En esta dinámica, las participantes tuvieron la primera toma de contacto y formaron parejas para acompañarse mutuamente durante el resto del taller.

Equilibrio físico y mental

Maribel Landeira, profesora de Yoga Land, lanzó este mensaje en la sesión: “No se trata de ser las más flexibles en la esterilla, sino de ser lo suficientemente fuertes para sostenernos unas a otras”. Un espacio seguro, libre de prejuicios, para desarrollar los ejercicios sin nerviosismo, solo con serenidad.

El lema escogido para la actividad fue “Tu espacio, tu salud, nuestra fuerza”. En las píldoras sobre empoderamiento femenino que se fueron dando a lo largo de la sesión, el autocuidado fue una constante. La mujer, tradicionalmente, ha ejercido un rol de cuidadora que no le ha permitido situarse en el centro de su propia vida ni priorizar sus necesidades. 

Es por ello que la sesión tenía un objetivo claro: canalizar y desbloquear energía a través del yoga y la meditación. Las asanas o posturas fueron seleccionadas para facilitar la liberación emocional y soltar así la tensión acumulada en el cuerpo femenino. Una forma de conectar, también, con la sexualidad de la mujer. 

Oráculo de la Sororidad

Una vez finalizados los ejercicios físicos, las participantes se vieron envueltas en una meditación en la que se honraba a sus ancestras, a la fuerza y sabiduría heredadas de las antepasadas. Un momento de aceptar sus errores, sus cualidades y los lazos familiares que las unen. 

Tras la meditación, llegó el ‘Oráculo de la Sororidad’, una cesta de pergaminos con un “mensaje aleatorio de sabiduría” para cada persona. Un amuleto personal, aseguran las organizadoras, que llevarán siempre consigo. Fueron unos instantes emocionantes, de compartir experiencias con la incipiente comunidad que se formó en el salón de actos del colegio. 

Por último, se formó un círculo de agradecimiento para expresar, en una palabra, lo que se había vivido en el taller. Paz, calma, conexión, reconciliación y serenidad fueron algunas de las más repetidas. Una reafirmación de que “el autocuidado es, en sí mismo, un acto de rebeldía y amor propio”. 

Comunidad Hindú de Melilla

La Comunidad Hindú de Melilla participa activamente en las actividades que se organizan en la ciudad. Asimismo, es precursora de cursos regulares de yoga o meditación, y de actividades de diversa índole como las que tendrán lugar a finales de mayo por la festividad de Holi. 

La organización agradece a los hermanos del Colegio La Salle ‘El Carmen’ y a su director D. Jorge García Gamero por su “eterna colaboración” con la comunidad. Igualmente, a la consejera Dña. Fadela Mohatar, por el apoyo prestado a todos los talleres que preparan. Pronto, anunciarán el curso de yoga que la Comunidad Hindú organiza anualmente.

Finalmente, esta sesión de yoga se lanzó con la finalidad de reivindicar el empoderamiento femenino como vía fundamental para alcanzar la igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres. Un recordatorio de que, solo así, es posible vivir en comunidad, dando a ellas el espacio que merecen. 

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