La inminente puesta en funcionamiento del nuevo Hospital Universitario de Melilla (HUME) ha suscitado una profunda preocupación entre los profesionales sanitarios y ha sido duramente criticada por Vox, que alerta de una "apertura precipitada" sin las garantías mínimas necesarias para atender adecuadamente a la población.
Sendy Nanwani Ramchand, vicepresidenta de Vox Melilla, ha denunciado que el traslado al nuevo hospital se está realizando en un clima de total improvisación, con graves carencias tanto organizativas como estructurales. “La formación impartida al personal sobre el uso del nuevo equipamiento se ha limitado aproximadamente a una hora, tiempo claramente insuficiente para manejar con seguridad monitores, respiradores, bombas de infusión y otros dispositivos críticos de nueva implantación”, ha advertido, señalando que esta situación podría comprometer la seguridad de los pacientes.
Entre las irregularidades que han trascendido, destacan la falta de una estructura organizativa clara en numerosos servicios, la ausencia de información sobre la asignación de turnos y funciones, y el hecho de que buena parte del material sanitario y mobiliario aún se encuentra sin desembalar, dificultando seriamente el inicio de la actividad asistencial.
Las deficiencias en limpieza también han sido objeto de crítica. Aunque el personal de limpieza realiza un esfuerzo considerable, el centro continúa acumulando polvo y suciedad por encontrarse aún en condiciones propias de una obra, a tan solo una semana del traslado previsto.
Pese a estas circunstancias, ya se ha comenzado a citar pacientes para intervenciones quirúrgicas este mismo mes. Algunas de estas operaciones requieren el uso de tecnología avanzada, como el robot quirúrgico Da Vinci, cuya adquisición supuso una inversión de 2,5 millones de euros. No obstante, el aparato no puede utilizarse al no haberse contratado el mantenimiento necesario, que asciende a unos 500.000 euros.
Los problemas estructurales afectan también al funcionamiento de áreas clave del hospital. Uno de los ejemplos más alarmantes es el de la lavandería, cuya ubicación provoca vibraciones que interfieren con la actividad de Radiología. Esta circunstancia ha obligado a mantener el servicio de lavandería en el antiguo hospital hasta que se corrija el diseño.
Además, las recientes lluvias han producido goteras y filtraciones en el área de Esterilización. En uno de los incidentes más graves, una máquina llegó a emitir humo al ser encendida, lo que generó una situación de riesgo para el personal y puso en entredicho la esterilidad del material.
En el área de Diálisis aún no se han realizado las pruebas del agua, indispensables para su funcionamiento. Los profesionales del servicio alertan también de que no cuentan con personal de apoyo ante posibles complicaciones. “¿Hacia qué lado corremos si no hay nadie que acuda en nuestra ayuda?”, trasladan con inquietud.
En conjunto, Vox denuncia que la falta de planificación, organización y dotación de recursos humanos está comprometiendo tanto la seguridad de pacientes y trabajadores como el correcto funcionamiento del nuevo hospital. La formación política pide que no se acelere la apertura del centro sin haber solventado previamente todas estas deficiencias.
Este pronunciamiento llega pocos días después de que se realizara un simulacro del traslado de pacientes desde el antiguo Hospital Comarcal al HUME, lo que evidencia que el proceso de transición ya está en marcha.
Desde Vox y sectores profesionales se insiste en que la prioridad debe ser garantizar que el hospital esté en condiciones óptimas para ofrecer una atención sanitaria segura, eficaz y digna para los ciudadanos de Melilla.