Celebración del Año Nuevo chino en años anteriores
En 2026 no se sabe a ciencia cierta cuántas personas forman parte de la comunidad china en Melilla, pero Juan Antonio Vera Casares, doctor en Ciencias de la Educación, cree que supera de sobra el centenar de habitantes. Lo que sí está claro es que, al igual que sucede con otras comunidades que conviven en la Ciudad Autónoma, aquellos que tienen sus raíces en China encuentran también un espacio para honrar sus tradiciones aquí.
Desde 2015, la actual Asociación Melilla para la Unesco, un organismo que se involucra desde hace casi tres décadas en actividades organizadas en prácticamente todo el mundo, festeja el Año Nuevo chino. Se trata de un acontecimiento que no viene marcado por el calendario occidental, y que suele suceder cuando el invierno va llegando a su fin y le sigue la llegada de la primavera. Durante dos semanas, la comunidad china sigue su tradición para atraer la buena suerte y lo hace con farolillos de colores, sobres rojos y, en sus ciudades natales, con una auténtica explosión de fuegos artificiales.
En esta ocasión, se inaugura el “Año del Caballo de Fuego, que implica movimiento, energía, fuerza, libertad, pasión. Es un signo muy positivo”, explica el doctor que es, además, profesor de la Universidad de Granada en su departamento de Pedagogía, y presidente de la Asociación Melilla para la Unesco. Está claro que cada Año Nuevo chino trae consigo un significado y una simbología que se vinculan a los buenos augurios. Y el Caballo parece que va a continuar con esa racha de fortuna.
Juanjo Florensa tiene a su cargo el departamento de Animación Sociocultural y de Publicidad de la Asociación, y es el encargado de gestionar las actividades en torno a este festejo. Sin embargo, este año y por circunstancias ajenas a la organización, todavía no se sabe si será posible seguir el curso de los años pasados. Aunque, seguro, las personas encargadas harán todo lo posible para sacar adelante esta gran fiesta.
El Año Nuevo chino se celebra, oficialmente, desde el 17 de febrero hasta el 3 de marzo. La primera noche quizá sea la más importante; es la equivalente a la Nochevieja de España, un momento de dejar atrás lo viejo, lo que ya no sirve, y de abrirse a lo nuevo. Tanto Florensa como Vera Casares recuerdan la gran cena de inauguración que ha marcado el inicio de este festejo en años anteriores. Un evento que, algunos años, se ha desarrollado en el restaurante oriental La casa del arroz, en la plaza Primero de Mayo, y que ha congregado a decenas de personas hasta llenar aforo. “Ellos organizan su cena entre toda la comunidad china, normalmente, e invitan a algunas personas de la comunidad general de Melilla. Nosotros hemos estado en alguna de estas cenas”. Platos típicos, música y vestidos apropiados para despedir el año y dar la bienvenida al siguiente.
A la cena le sigue un sorteo de regalos que aportan, en buena medida, los comercios locales de Melilla, síntoma de hasta qué punto esta festividad ha calado en las costumbres de la ciudad, favoreciendo también a la integración de la comunidad china. “Y después también vamos a los comerciales chinos, pues muchas veces nos regalan o compramos cosas para el tema de los sorteos. Se vuelca toda la sociedad de Melilla”. Allí se entregan sobres rojos con dinero, y en la Ciudad Autónoma se obsequia con estos regalos a los participantes. Desde libros hasta productos cosméticos o juguetes, los melillenses se vuelcan en esta celebración cuyo trasfondo es reunir a la familia y disfrutar de la noche en buena compañía.
“Otros años recuerdo que ha habido por parte del Ayuntamiento también, convergiendo con todo esto, alguna actividad en la Plaza de las Culturas, como el Baile del Dragón, el Baile de los Leones”. El presidente de la Asociación pone en valor esta iniciativa que, más que un desfile, era una ‘performance’ tradicional que gustó mucho al público melillense. Finalmente, no deja de ser “un preludio de buena suerte”, añade.
Aunque la Asociación Melilla para la Unesco ha sido pionera en la incorporación del Año Nuevo chino a las fiestas melillenses -que se celebra desde el Año de la Cabra en 2015-, el rol institucional ha sido fundamental para promover aún más este festejo. “Influimos en que se incorporara en el calendario cultural de Melilla, porque antes no estaba”, señala Juanjo Florensa. “Es un plan que ya se ha institucionalizado para dar el espacio que merecen todas las culturas que residen en la ciudad”, añade Juan Antonio Vera Casares. Los recursos que ofrece la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor son determinantes en la organización y, en consecuencia, del éxito de la fiesta.
El doctor en Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada concluye que Melilla ya no es sólo multicultural, sino intercultural, “porque participamos de distintas culturas en distintas manifestaciones culturales”. Y la buena acogida del Año Nuevo chino ha tenido como resultado su incorporación en el calendario cultural de la ciudad. “Nuestra intención es seguir potenciando este tipo de eventos y contamos para ello siempre con la colaboración de la Consejería, que dentro del convenio que presentamos anualmente, subvenciona también de alguna forma este tipo de actividades, porque esto tiene sus gastos de organización, de gestión, etc.”. Crucemos los dedos para que el nuevo año chino traiga a Melilla la misma suerte que en años anteriores.
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