Un delfín listado aparece varado en la playa de los Cárabos y muere tras horas de intervención

La falta de un centro de recuperación para fauna marina en Melilla dificulta la rehabilitación y estudio de cetáceos hallados en la costa

La muerte de un delfín listado adulto (Stenella coeruleoalba) tras quedar varado el pasado miércoles en la playa de los Cárabos ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de mejorar los recursos destinados a la atención y estudio de la fauna marina en Melilla. El animal, una hembra adulta, fue atendido durante más de dos horas por efectivos de la Guardia Civil, veterinarios y voluntarios de la red de varamientos, aunque finalmente tuvo que ser eutanasiado debido al grave estado en el que se encontraba.

El caso ha generado una importante movilización entre los equipos especializados y también ha despertado preocupación entre asociaciones ecologistas y expertos en fauna marina, que insisten en la falta de infraestructuras adecuadas para poder rehabilitar este tipo de animales cuando aparecen en la costa melillense.

Un comportamiento extraño alertó a los bañistas

Todo comenzó cuando varios ciudadanos observaron al cetáceo nadando muy cerca de la orilla de la playa de los Cárabos. Según los testigos, el animal realizaba movimientos extraños y trataba repetidamente de acercarse a zonas poco profundas, un comportamiento que rápidamente hizo sospechar que algo no iba bien.

Tras recibir el aviso, la Consejería competente activó la red de varamientos y hasta la zona se desplazaron agentes del Seprona y del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, además de veterinarios y voluntarios especializados.

La coordinadora de la Asociación Herpetológica Española, Alicia Castillo, explicó a El Faro de Melilla que desde el primer momento el comportamiento del animal resultaba anómalo.

“Han visto al delfín muy cerca de la orilla y claro, era un comportamiento bastante extraño”, relató. Según indicó, en un primer momento se intentó ayudar al cetáceo a volver mar adentro, aunque pronto comprobaron que presentaba síntomas evidentes de desorientación.

Signos de desorientación y problemas respiratorios

Aunque físicamente el delfín no mostraba heridas visibles ni lesiones externas importantes, los especialistas detectaron varios síntomas preocupantes una vez pudieron observarlo más de cerca.

“Respiraba bastante raro y tenía también el pulso un tanto anómalo”, explicó Castillo. Además, el animal no mantenía bien el equilibrio y reaccionaba con nerviosismo constante.

Los equipos desplazados a la playa comprobaron que el cetáceo tenía dificultades para orientarse y que su estado empeoraba con el paso del tiempo. Finalmente, tras valorar la situación y teniendo en cuenta el sufrimiento del animal, se tomó la decisión de practicarle la eutanasia.

El cuerpo fue posteriormente trasladado por el GEAS hasta el puerto deportivo para la realización de la necropsia, una prueba que permitirá esclarecer las posibles causas del varamiento y de la muerte del animal.

La necropsia será clave para conocer qué ocurrió

Por el momento no existe una explicación clara sobre qué provocó el comportamiento del delfín. Alicia Castillo señaló que todavía es pronto para sacar conclusiones y que será la necropsia la que aporte información más precisa.

“No sabemos demasiado sobre el tema porque hay que hacerle la necropsia”, indicó.

Sí pudieron detectar, no obstante, un importante nivel de parasitación en el animal, aunque todavía no se sabe si esto guarda relación directa con su deterioro físico.

La coordinadora insistió en que la hembra no presentaba golpes ni lesiones visibles, por lo que las causas podrían estar relacionadas con problemas internos, enfermedades o alteraciones neurológicas.

La contaminación y la actividad humana, amenazas constantes

Los expertos recuerdan que los cetáceos están expuestos a numerosos factores que afectan directamente a su salud y supervivencia. La contaminación marina, los residuos plásticos, el tráfico marítimo o la actividad pesquera son algunas de las amenazas más habituales.

“Todo lo que conlleva el tema de la vida marina les afecta”, resumió Castillo, quien destacó especialmente el impacto de la pesca y de la contaminación sobre estas especies.

El mar de Alborán, donde se sitúa Melilla, constituye además una zona de tránsito de numerosas especies marinas, por lo que cualquier alteración ambiental puede tener consecuencias importantes sobre la fauna.

Aunque en este caso todavía no se puede determinar si alguno de estos factores influyó directamente en el estado del delfín, las asociaciones ecologistas recuerdan que los cetáceos son especialmente sensibles a los cambios en el medio marino.

Falta de un centro de recuperación especializado en Melilla

Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es la ausencia de un centro de recuperación de fauna marina en Melilla. Alicia Castillo considera que esta carencia limita enormemente las posibilidades de rehabilitar a animales que aparecen vivos en la costa.

“Uno de los grandes problemas que hemos tenido con este caso y con los posibles que vengan es que no tenemos un centro de recuperación que pueda albergar este tipo de fauna”, lamentó.

Según explicó, este tipo de instalaciones permiten mantener a los animales bajo observación, iniciar tratamientos veterinarios y realizar un seguimiento científico mucho más exhaustivo.

Sin embargo, al no existir actualmente un centro de estas características en la ciudad, muchos de los animales que llegan en mal estado terminan siendo sacrificados ante la imposibilidad de ofrecerles una atención prolongada.

“Como no lo tenemos, el final de todo esto es inevitable, que es la eutanasia”, señaló.

Una pérdida también para la investigación científica

Más allá del fallecimiento del animal, los especialistas consideran que cada varamiento supone una oportunidad importante para ampliar el conocimiento científico sobre la fauna marina del entorno.

Castillo denunció además la falta de registros públicos y de seguimiento continuado sobre este tipo de episodios en Melilla.

“Todo esto es información que estamos perdiendo”, afirmó.

La coordinadora explicó que este es el tercer caso de delfín registrado este año desde que ella forma parte de la red de varamientos, aunque reconoce que existen antecedentes anteriores cuyos datos no han sido difundidos oficialmente.

La ausencia de estudios sistemáticos dificulta conocer con exactitud la frecuencia de estos sucesos, las causas más habituales y el impacto real que determinadas amenazas tienen sobre los cetáceos en el litoral melillense.

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