La plaza Menéndez Pelayo ha acogido en la tarde de este martes un homenaje a las víctimas del 24-J, en el tercer aniversario de una tragedia que sacudió Melilla y que fue noticia en todo el mundo.
La concentración ha sido organizada por las asociaciones melillenses Mec de la Rue (MdLR) y Geum Dodou.
Diferentes asociaciones y representantes de entidades llegados de todas partes de España y el mundo han participado en un emotivo círculo de silencio en el que se ha recordado a todas las víctimas del 24-J, así como a aquellas personas que sufren lo que los convocantes han denunciado como "políticas migratorias injustas".
"Venimos a rememorar la vida de esas personas y a dar ejemplo de solidaridad con los inmigrantes que quieren ejercer el derecho de la movilidad humana. Denunciamos unas políticas que nos hacen menos humanos y que producen sufrimiento. Políticas que impiden vivir la riqueza que supone acoger a las personas que transitan por nuestra tierra".
Además, se ha contado con la presencia de una docena de usuarios del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Algunos de ellos han portado cartulinas con diferentes lemas como: "Nos quitaron la vida, pero no la lucha", "exigimos verdad, justicia y reparación" o "las políticas migratorias matan".
El círculo ha rodeado una gran pancarta situada en el centro de la plaza, donde se pedía que no hubiese más muertes en la frontera sur.
También se ha instalado una representación de la valla, con fotografías del día de la tragedia, así como con flores y elementos varios para recordar a las víctimas.
El manifiesto, leído en español y en francés, ha querido exigir justicia para las víctimas del 24-J: Las 37 personas muertas, los más de 77 desaparecidos y los cientos de golpeados y humillados en el paso fronterizo de Barrio Chino.
"Las víctimas no eran inmigrantes ilegales ni avalanchas humanas, eran hombres jóvenes que huían de conflictos armados, hambre, abandono y violencia estructural provocada en gran medida por el colonialismo, expolio de recursos y guerras por intereses globales".
Se ha apelado a no olvidar los nombres de las víctimas, de quienes dijeron, venían de países golpeados por las injusticias en busca de un futuro mejor, pero que se encontraron con "muerte, represión y abandono" en la frontera sur de la Unión Europea.
También han denunciado la "impunidad" de la masacre del 24-J, puesto que tal y como lamentaron, la Justicia ha archivado el caso sin depurar responsabilidades.
"Nadie juzgado ni condenado. Sus muertes siguen sin encontrar justicia, mientras sus familias buscan respuestas".
Han expresado su rechazo a cuestiones como el Pacto Europeo de Migración y Asilo, la externalización y militarización de las fronteras o los acuerdos con terceros países que no respetan los derechos fundamentales, añadiendo el caso de Marruecos.
También han denunciado la existencia de un "racismo institucional" que según afirmaron, normaliza las muertes y la indiferencia social hacia las personas que huyen de conflictos.
"La masacre del 24-J es una expresión brutal de racismo estructural que criminaliza y deshumaniza a las personas negras, migrantes y refugiadas; tratándolas como amenaza, en lugar de como seres humanos con derechos. Denunciamos una falta de acción y complicidad de la Unión Europea con políticas que priorizan el control migratorio por encima de los derechos humanos".
Por todo ello, han exigido la reactivación de la causa archivada en la Audiencia Nacional. Una causa en la que piden incluir nuevas pruebas y testimonios, así como la participación del relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos de los Migrantes, Gehad Madi.
También exigen que tanto España como Marruecos asuman la responsabilidad de localizar, identificar y entregar los restos mortales de las víctimas a sus familiares. Garantizando así el derecho al duelo y a la verdad.
No se olvidan de demandar que las víctimas y supervivientes reciban una compensación económica, jurídica, psicológica y política. En definitiva, que sean indemnizadas y apoyadas en su voluntad de recibir asilo o retornar a sus países de origen.
Piden la rendición de cuentas y depuración de responsabilidades políticas a todos los niveles.
Asimismo, exigen la derogación de las devoluciones en caliente. Prácticas que según denunciaron, "están avaladas por el Estado y que vulneran el derecho a la tutela judicial efectiva y al asilo". También solicitaron la modificación inmediata de la Ley de Extranjería y la plena adecuación de la política migratoria española a los tratados internacionales de derechos humanos.
Por último, han llamado al fin de los acuerdos bilaterales opacos con Marruecos, la transparencia total en los acuerdos migratorios con terceros países.
"La externacionalización del control migratorio no puede darse a costa de vidas humanas ni violando el derecho internacional".
El momento culmen del acto se ha desarrollado casi al final del mismo, cuando los presentes se han ido desplazando a la representación de la valla, manteniendo el clima de silencio, para expresar en unas tarjetas pequeñas aquellos términos que les invitaban a sentirse solidarios o a denunciar las injusticias.
Un silencio sólo roto por la interpretación magistral de un oboe, que ha cerrado este recuerdo a las víctimas del 24-J.
El 24 de junio del año 2022, el paso fronterizo de Barrio Chino fue escenario de uno de los episodios más trágicos en la historia reciente de las migraciones hacia la Unión Europa. Ese día, cientos de personas —en su mayoría procedentes de Sudán, Chad y otros países del África subsahariana— intentaron cruzar la valla fronteriza que separa Marruecos de la ciudad autónoma.
Lo que comenzó como un intento masivo de salto acabó en una auténtica catástrofe humanitaria. Según la versión oficial de la fiscalía marroquí, 23 personas perdieron la vida. Sin embargo, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos elevan la cifra a más de 70, e incluso hablan de un centenar de víctimas mortales. Además, decenas de personas resultaron heridas, muchas de ellas en circunstancias aún no esclarecidas.
Las imágenes difundidas mostraban cuerpos apilados, heridos graves sin asistencia médica inmediata y escenas de gran violencia. La tragedia generó una ola de indignación internacional, especialmente por la falta de claridad sobre lo sucedido y la escasa rendición de cuentas por parte de las autoridades marroquíes.
Desde entonces, cada año, organizaciones sociales, colectivos migrantes y defensores de derechos humanos celebran actos de memoria, denuncia y reivindicación, tanto en Melilla como en otras ciudades de España y Europa. El objetivo es doble: Honrar la memoria de las víctimas y exigir verdad, justicia y reparación, así como una revisión profunda de las políticas migratorias en la frontera sur de Europa.
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