Los medios coinciden en el carácter histórico del viaje y recogen las críticas de Imbroda al Gobierno
La visita de Felipe VI y la Reina Letizia a Melilla, la primera de su reinado y la primera de un monarca a la ciudad en casi 19 años, ha ocupado este miércoles un lugar destacado en los principales medios nacionales. Las crónicas coinciden en subrayar el carácter histórico del viaje, el multitudinario recibimiento en la Plaza de España y el contexto de tensión con Marruecos tras la crisis migratoria que vivió Ceuta a finales de julio, un escenario ante el que Rabat ha optado por el perfil bajo.
La agencia EFE, cuya información han reproducido cabeceras como ABC o Canal Sur, abrió la jornada con la llegada de los Reyes en helicóptero al aeropuerto melillense procedentes de Ceuta. La agencia resaltó que se trata del primer viaje de Felipe VI a las dos ciudades autónomas desde que ocupa el trono y que se produce diecinueve años después del que realizaron Juan Carlos I y la Reina Sofía.
Libertad Digital concretó los horarios: los monarcas salieron del Parador de Ceuta a las 10:27 y aterrizaron en Melilla a las 11:45. El digital recordó que la anterior visita real tuvo lugar el 6 de noviembre de 2007 y que esta es la primera de Felipe VI y Letizia como Reyes desde la proclamación de junio de 2014.
El Independiente enmarcó el viaje como un gesto de apoyo a Ceuta y Melilla y de normalización de la presencia de la Corona en ambas ciudades, dos meses y medio después de la entrada masiva de migrantes en territorio ceutí.
El recibimiento ciudadano ha sido el elemento más repetido en las crónicas. Libertad Digital relató que algunos vecinos aguardaban en la Plaza de España desde las 04:30 y que la avenida Juan Carlos I y el entorno del Palacio de la Asamblea se engalanaron con banderas, carteles en las farolas e imágenes de los Reyes en mupis y escaparates. Entre las consignas, el medio recogió “España, España”, “Melilla es española” y “Melilla no se vende”, además de gritos de respaldo a Ceuta.
El Independiente habló de miles de personas frente al Palacio de la Asamblea y situó la llegada de los Reyes sobre las 12:00. Según este diario, Felipe VI y Letizia dedicaron casi una hora a estrechar manos y hacerse selfies con quienes ocupaban la primera fila, entre gritos de “Felipe es España” y cánticos como “de Ceuta y Melilla no nos moverán”.
"Hola" puso el foco en los gestos de cercanía y en el calor de la jornada. Libertad Digital detalló algunas de esas escenas: el Rey firmó banderas, la Reina se fotografió con los ciudadanos, utilizó un abanico que le regaló una vecina, recibió dibujos con retratos de los monarcas y llegó a coger en brazos a un bebé.
Varios medios coincidieron en recoger un momento de tensión previo a la llegada de los Reyes. Libertad Digital y El Independiente informaron de que la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, fue recibida por parte de la multitud con gritos de “fuera, fuera”. El Independiente añadió que, en contraste, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, fue aplaudido.
Tras saludar desde el balcón, los Reyes mantuvieron, según El Independiente, una reunión de trabajo con Imbroda, con la ministra Elma Saiz, que los acompaña en esta etapa del viaje, y con los mandos militares y policiales. Después, en el Salón Dorado, el presidente melillense les entregó la Llave de Oro de la ciudad. Libertad Digital, por su parte, situó la entrega del bastón en el momento de la llegada a la Plaza de España.
Moncloa.com describió el acto en la Asamblea como sencillo, con unas sesenta personas invitadas. Infobae detalló que entre ellas figuraban representantes de las comunidades católica, islámica, israelita, hindú y gitana, además de autoridades civiles, judiciales y militares.
Fue también Infobae el medio que más espacio dedicó al contenido político del discurso de Imbroda. Según su crónica, el presidente calificó la visita de “un sueño cumplido”, defendió que Melilla no es “de España” sino “España” y afirmó que “aquí comienza Europa”. En referencia a la crisis de julio, aseguró que “nadie puede violar la soberanía nacional y no esperar consecuencias” y que “la situación no está resuelta”.
Imbroda, siempre según Infobae, lamentó la falta de “respuestas más contundentes y ágiles”, pidió al Ejecutivo central “mayor seguridad e independencia” frente a la presión que atribuyó a Marruecos y se dirigió directamente al Rey: “Necesitamos su presencia para el futuro”. Cerró su intervención con un “¡viva el Rey!”.
Libertad Digital recordó, citando fuentes de la Casa del Rey consultadas por EFE en septiembre, que la organización del viaje comenzó antes de las entradas masivas de los días 30 y 31 de julio.
Para la tarde, los medios coincidieron en la agenda. El Independiente y Hola situaron a las 16:15 la visita al CEIP Pintor Eduardo Morillas. Infobae precisó que el centro tiene más de 900 alumnos y 79 docentes y que los Reyes visitarían un aula con un proyecto para alumnado con trastorno del espectro autista.
La jornada concluyó en el hotel Melilla Puerto con un encuentro con la sociedad melillense, besamanos y discurso del Rey, según resaltan El Independiente y Hola. Infobae cifró en cerca de 400 las personas invitadas.
La víspera, en Ceuta, el Rey había afirmado que “la soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles”, unas palabras que Libertad Digital difundió en su directo.
La reacción de Marruecos ha centrado otra parte de la cobertura. Según EFE, Rabat ha optado por mantener un perfil bajo y por el silencio oficial, aunque los medios marroquíes próximos al discurso oficial han criticado el viaje y se refieren a Ceuta y Melilla como “enclaves ocupados”.
La agencia constató que las protestas convocadas en redes sociales contra la visita no se han producido. Testigos consultados por EFE describieron normalidad en Fnideq (Castillejos), con fuerte vigilancia en la frontera con Ceuta, y la misma calma en el paso con Melilla.
EFE recordó que la visita se produce en un contexto de tensión entre Madrid y Rabat tras el cruce irregular a Ceuta de decenas de miles de personas los días 30 y 31 de julio, un episodio que, según organizaciones civiles, dejó al menos 140 muertos.
La primera reacción de un grupo con representación parlamentaria en Marruecos llegó de la Coalición de Izquierda, con ocho escaños, que calificó la visita como “una nueva escalada de tensión” y criticó el silencio del Gobierno marroquí. Según la formación, el viaje pretende “consolidar una falsa legitimidad de la ocupación española”.
La principal cadena pública marroquí ha silenciado la visita, mientras que en Medi 1 TV el analista Abdelhamid Beyuqi la interpretó como un intento de reforzar la popularidad de la monarquía española. Beyuqi sostuvo que Marruecos “no puede ver con buenos ojos” el viaje, aunque descartó una respuesta directa de Rabat.
Organizaciones nacionalistas minoritarias, como la Organización Marroquí para la Ciudadanía y la Defensa de la Integridad Territorial o la Fundación Lafqui Titouani, calificaron el viaje de provocación y anunciaron iniciativas de protesta, sin concretar fecha ni lugar.
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