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Somos Melilla denuncia la “alarmante” falta de cuidadoras en el Gámez Morón

Denuncia el estado “vergonzoso” del centro y acusa al Gobierno de Imbroda de abandono institucional, gestión privatizada y vulneración de derechos

El diputado y presidente de Somos Melilla, Amín Azmani, ha denunciado públicamente este jueves las "graves deficiencias" que presenta el centro Gámez Morón, una residencia donde viven actualmente 38 personas adultas con discapacidad intelectual —15 de ellas con un grado de gran dependencia—, y que atiende además a otros 14 usuarios en régimen de media pensión. “Estamos hablando de un centro que debería ser un ejemplo de gestión pública y en cambio se ha convertido en el reflejo más claro del abandono institucional del Gobierno de Juan José Imbroda”, ha sentenciado Azmani.

El diputado ha descrito un panorama alarmante. “Las imágenes que nos han hecho llegar familiares y trabajadores son demoledoras. Estamos hablando de cableado a la vista, aires acondicionados estropeados con cubos de basura colocados para recoger fugas de agua, camas en mal estado, zonas comunes deterioradas, jardines abandonados y una cocina con carros oxidados y una campana extractora fuera de servicio desde hace meses”.

Desde Somos Melilla denuncian que la gestión del centro, “como le gusta al Partido Popular, está privatizada” y en manos de dos empresas. En lugar de comprar ajuar nuevo, denuncian, utilizan viejas colchas para confeccionar baberos.

Cuidadoras

La formación critica que, pese a que sobre el papel hay 16 cuidadoras a jornada completa, la distribución real del personal en los turnos es absolutamente insuficiente para garantizar una atención digna y segura.

Por las mañanas y tardes, explican desde la formación, el número de cuidadoras asignadas suele rondar las cinco o seis, aunque en muchos casos algunas de ellas deben salir a citas médicas externas con los residentes o se encuentran de baja. Esto implica, detallan, que a menudo hay tan solo dos cuidadoras por planta, lo cual es claramente insuficiente para atender con garantías a personas con una gran dependencia.

Durante las noches, la situación es todavía más preocupante según Somos Melilla: solo dos cuidadoras atienden a los 38 residentes, lo que impide realizar los cambios posturales necesarios, asistir adecuadamente en caso de caídas, crisis médicas o conductas alteradas, e imposibilita la vigilancia activa de personas con riesgo de fuga, agresiones, conductas inapropiadas o autoagresiones. Cualquier incidente en una planta, explican, deja la otra completamente desatendida, comprometiendo gravemente la seguridad de los usuarios.

El nivel de dependencia de muchos residentes requiere un nivel de intervención constante e intensiva, de lo que se tienen que ocupar las cuidadoras: aseo personal, cambios posturales, alimentación asistida, movilizaciones, vigilancia y apoyo emocional. Cada tarea exige tiempo, experiencia y, en muchos casos, la intervención coordinada de al menos dos profesionales. La formación destaca que es materialmente imposible hacer todas estas tareas con el personal actual, que enfrenta una sobrecarga extrema que deriva en un deterioro de la calidad asistencial.

La situación se agrava ante la carencia estructural de personal de contención y seguridad. En el turno de noche, una sola persona asume esa responsabilidad para los 38 residentes, algunos de ellos con conductas impredecibles que requieren vigilancia permanente. En la práctica, son las propias cuidadoras quienes deben contener o calmar situaciones violentas sin ningún tipo de formación específica ni elementos de protección adecuados. Esto las expone a agresiones, vulnera su derecho a un entorno laboral seguro y, al mismo tiempo, priva a los usuarios de una atención especializada que pueda prevenir situaciones traumáticas, detallan desde la formación política.

Pero lo más grave, según Somos Melilla, no es solo lo que se ve. “Lo más grave es el miedo. Miedo a hablar. Miedo a denunciar. Las trabajadoras saben que si abren la boca, vienen las represalias. Temen que se sepa quién ha filtrado una foto. Temen por su empleo, por su integridad, por sus derechos”, denuncian.

“Somos Melilla no ha venido a hacer compadreo ni a tocar las palmas a un gobierno que se gasta más de un millón de euros en copas y comilonas mientras abandona a quienes más lo necesitan”, ha concluido Azmani. “Le reto al señor Imbroda y a todo su gobierno: acompáñenme a entrar al centro y comprueben con sus propios ojos lo que allí ocurre. Las imágenes son reales. La indignación, también”.

 

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