"La situación actual en Melilla en cuanto a la lactancia, hay un gran avance, porque la lactancia materna es la primera elección por las madres", explica María Royo, asesora de lactancia en la ciudad autónoma. Su testimonio dibuja un panorama esperanzador: "Siempre comienzan con la lactancia materna, ya que hay una gran fomentación en el hospital cuando el primer contacto que tienen con su bebé en el parto, pues hay un gran fomento de la lactancia materna".
En las salas de maternidad del Hospital Comarcal de Melilla, las matronas trabajan incansablemente para que cada recién nacido tenga su primer contacto con el pecho materno. Los datos de Royo son contundentes: "La primera elección que hay de alimento a su bebé siempre es la lactancia materna. Hay un porcentaje muy alto de madres que optan por dar leche materna".
Esta realidad positiva se ve reforzada por las campañas de concienciación que se están desarrollando en la ciudad. "Actualmente en Melilla yo veo muchas campañas de lactancia materna en los ambulatorios, en los hospitales y veo formaciones que hacen previamente al parto", destaca la asesora, quien valora estas iniciativas como "una campaña interesante para ayudar a que esas madres tomen una buena decisión".
Sin embargo, como en toda historia de éxito, surgen desafíos que requieren atención. "Es cierto que con el paso del tiempo, pues se encuentran con una serie de problemas, en las cuales no tienen un gran apoyo profesional", reconoce Royo con honestidad profesional.
La clave está en el tipo de apoyo que necesitan las madres. "Una madre, cuando está recién parida y tiene problemas de pecho, tiene problemas de agarre, tiene grietas, tiene mastitis, lo último que quiere es acudir a un ambulatorio porque no está cómoda, necesita un espacio de confort para que esté tranquila", explica la experta. "Es un apoyo diferente referente a la sanidad, es un apoyo totalmente diferente".
Esta necesidad de atención personalizada y en el entorno familiar es lo que marca la diferencia entre el éxito y el abandono de la lactancia. "Una madre, cuando tiene un problema, lo primero que quiere es que vaya a su domicilio, que esté en un ambiente tranquilo", subraya Royo, identificando una oportunidad de mejora en los servicios de apoyo.
Otro factor determinante es la vuelta al trabajo. "La vuelta al trabajo y el apoyo y la compatibilización del empleo con las madres que dan pecho, pues no es muy buena, pero tanto en Melilla como a nivel nacional", reconoce la asesora, situando este desafío en un contexto más amplio que trasciende las fronteras de la ciudad autónoma.
Mientras Melilla trabaja en fortalecer su apoyo a la lactancia materna, la Organización Mundial de la Salud y UNICEF han puesto este año el acento en la sostenibilidad ambiental de esta práctica ancestral. Los números hablan por sí solos: cada kilo de fórmula infantil genera entre 11 y 14 kilos de CO₂, mientras que su producción requiere más de 5.000 litros de agua.
Para una madre que alimenta exclusivamente con fórmula durante seis meses, la huella de carbono asciende a 288 kilos de CO₂ por bebé, un 48% más que la lactancia materna. La leche materna, en cambio, se produce localmente, sin envases, sin transporte, sin procesamiento industrial. No genera residuos ni depende de combustibles fósiles.
Es, según los organismos internacionales, la opción más sostenible para alimentar a un bebé. Sin embargo, esta contribución invisible no se contabiliza en el PIB ni aparece en las estadísticas oficiales de alimentación, mientras que cada lata de fórmula vendida sí suma al crecimiento económico.
Frente a la necesidad de ampliar el apoyo que identifican profesionales como María Royo, desde hace casi una década, un grupo de mujeres visionarias decidió crear nuevas oportunidades. Entre 2014 y 2015 nacieron en Melilla dos asociaciones que hoy son el corazón del apoyo comunitario: Lactancia Materna y Apego Melilla y Ca' Mina - Lactancia Materna de Melilla.
Estas organizaciones han tejido una red de apoyo integral que complementa la atención sanitaria tradicional. En el Centro Integral de la Mujer, en grupos de WhatsApp, en páginas de Facebook, o en encuentros personalizados, brindan lo que marca la diferencia: tiempo dedicado, escucha activa y acompañamiento emocional continuo.
Sus asesoras, acreditadas por la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia, trabajan en coordinación con las matronas de la ciudad, creando puentes entre lo institucional y lo comunitario, ofreciendo precisamente ese "apoyo diferente" que menciona María Royo.
Melilla tiene el potencial de convertirse en pionera al desarrollar un sistema integral de seguimiento de la lactancia materna. Mientras se construyen estos indicadores específicos para la ciudad, los datos nacionales nos ofrecen una referencia para establecer metas ambiciosas.
Los datos nacionales muestran un margen significativo de mejora: según la Asociación Española de Pediatría, el 28% de las madres españolas amamantan exclusivamente a los seis meses, una cifra que Melilla puede superar con el fortalecimiento de sus servicios de apoyo. Experiencias en otras regiones demuestran la importancia de crear sistemas de apoyo continuo que mantengan la motivación inicial de las madres.
Como recuerdan la OMS y UNICEF bajo el lema de este año, "la lactancia necesita cuerpos disponibles, permisos laborales dignos, profesionales formados y una cultura que no penalice ni invisibilice a quienes eligen amamantar". Sostener la lactancia materna es una responsabilidad colectiva que involucra a gobiernos, empresas, comunidades y sistemas de salud.
En Melilla, como refleja la experiencia de María Royo, el desafío es múltiple: ampliar el número de asesoras de lactancia disponibles, crear sistemas de apoyo domiciliario, garantizar permisos laborales que permitan la lactancia, y desarrollar espacios de confort que faciliten el acompañamiento personalizado.
Mientras la Semana Mundial de la Lactancia Materna nos recuerda los beneficios ambientales de esta práctica milenaria, Melilla está en una posición privilegiada para convertirse en un modelo de cómo construir verdaderos sistemas de apoyo sostenibles.
El trabajo de las asociaciones locales, combinado con el compromiso del personal sanitario que describe María Royo y la buena predisposición inicial de las madres melillenses, ha creado cimientos sólidos. Ahora existe la oportunidad histórica de sumar el compromiso institucional para desarrollar ese "apoyo diferente" que necesitan las madres.
Porque al final, como demuestran los datos ambientales, apostar por la lactancia materna representa una doble inversión: en la salud de nuestros bebés y en la salud de nuestro planeta. Y eso, en tiempos de conciencia climática, convierte cada gota de leche materna en un valioso aporte a la sostenibilidad global.
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