Profesionales sanitarios de Ceuta y Melilla han alzado la voz contra el nuevo Estatuto Marco aprobado por el Ministerio de Sanidad, al considerar que consolida una vez más su exclusión de las mejoras laborales aplicadas al resto del Sistema Nacional de Salud. El punto más controvertido del documento es la no aplicación de la jornada laboral de 35 horas semanales, una medida que sí beneficia a otras comunidades autónomas desde hace unos años, pero que deja fuera a los trabajadores de las dos ciudades autónomas.
Desde que el Ministerio presentó el nuevo texto, el malestar entre los sanitarios ceutíes y melillenses no ha dejado de crecer. En Melilla, por ejemplo, el Sindicato Médico ha denunciado públicamente que la nueva normativa “no responde a las necesidades reales del colectivo” y perpetúa una “discriminación histórica” que se arrastra desde hace años.
“Ese Estatuto Marco vuelve a ignorar nuestra realidad”, lamentan desde el sindicato, que lleva meses alertando de la precariedad laboral que sufren los profesionales sanitarios en la ciudad. A la falta de personal y las condiciones de sobrecarga asistencial, se suma ahora una normativa que, según señalan, no solo no soluciona sus problemas estructurales, sino que introduce un nuevo agravio comparativo respecto al resto del país.
El principal punto de fricción es la jornada laboral. Mientras otras comunidades ya aplican la jornada de 35 horas, en Ceuta y Melilla se mantiene el régimen anterior. Esta situación, denuncian los médicos, convierte a las dos ciudades en destinos aún menos atractivos para nuevos profesionales, en un contexto ya crítico de déficit de plantilla y elevada rotación.
“No podemos competir con otras regiones si las condiciones aquí son peores”, alertan desde el Sindicato Médico de Melilla, que considera que el Estatuto no tiene en cuenta la dificultad para atraer personal sanitario a la ciudad, y que ignora completamente la singularidad de un territorio extrapeninsular, fronterizo y con condiciones socioeconómicas muy distintas al resto del país.
La reivindicación no es nueva. Desde hace años, los sanitarios vienen reclamando mejoras estructurales, incentivos laborales y un reconocimiento claro de la especificidad de Ceuta y Melilla dentro del mapa sanitario nacional. Sin embargo, el nuevo Estatuto Marco no solo no avanza en esa dirección, sino que, a juicio del colectivo médico, consolida una desigualdad que se ha vuelto crónica.
El texto fue aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, con la oposición de los representantes sindicales de las dos ciudades. Aunque aún no se han convocado movilizaciones masivas, los representantes de los médicos no descartan ninguna vía para hacer oír sus reivindicaciones, incluidas concentraciones, recogidas de firmas o incluso paros parciales.
Además de la jornada laboral, el sindicato también denuncia la falta de inversión en infraestructuras, la escasez de recursos humanos y el deterioro progresivo de la atención primaria y hospitalaria. En sus declaraciones, recalcan que Melilla cuenta con uno de los sistemas sanitarios más tensionados del país, una situación que se agrava cada verano y ante el aumento de la presión asistencial.
La situación se ve agravada por la dificultad para cubrir plazas médicas y por la falta de incentivos para que los profesionales se establezcan de forma estable en estas ciudades. Los contratos de corta duración, la lejanía geográfica respecto a la península y la inestabilidad laboral son factores que, unidos a la discriminación en la jornada laboral, desalientan la permanencia del personal sanitario.
“Este Estatuto era una oportunidad para corregir muchas cosas, pero ha sido una decepción”, señalan fuentes sindicales. A su juicio, el Ministerio de Sanidad ha vuelto a aplicar una fórmula uniforme que no atiende a la realidad de todos los territorios del Estado. La falta de sensibilidad hacia las necesidades concretas de Ceuta y Melilla demuestra, según el sindicato, un desconocimiento de la situación que viven a diario los trabajadores del sector.
El Sindicato Médico insiste en que no buscan privilegios, sino condiciones laborales dignas y equiparables a las del resto de sus compañeros en España. “Solo pedimos igualdad”, concluyen, advirtiendo que si no hay rectificaciones, el conflicto podría escalar en las próximas semanas.
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