Laura Romero, ilustradora del calendario coeducativo 2026. -Cedida-
La ilustradora gallega Laura Romero es la autora de las imágenes que dan forma al calendario coeducativo que SATE-STEs edita para 2026, una publicación ya consolidada en el ámbito educativo que, en su 21ª edición, pone el foco en mujeres activistas de distintos lugares y épocas, desde una mirada educativa, artística y social. Bajo el lema «Tiempo de mujeres, mujeres en el tiempo», el calendario vuelve a apostar por la ilustración como herramienta pedagógica y de sensibilización. Para Romero, este encargo ha supuesto un trabajo ilusionante y conectado con su trayectoria y sus intereses creativos.
Aunque actualmente cuenta con una carrera consolidada en el ámbito de la ilustración, su camino profesional no fue del todo lineal. Formada en Bellas Artes, Romero explica que su acercamiento a la ilustración se produjo casi por casualidad, en un momento de distanciamiento personal con el mundo artístico tras finalizar un máster que no cumplió sus expectativas. Fue entonces cuando, a raíz de un proyecto vinculado a la música infantil impulsado por un grupo de rock gallego, comenzó a explorar la ilustración como una posible salida profesional. Aquella experiencia inicial le permitió descubrir un campo que hasta ese momento no había contemplado como central dentro de su formación académica y profesional.
Ese recorrido conecta directamente con el encargo del calendario coeducativo, que Romero afrontó con entusiasmo desde el primer momento. No solo por tratarse de un proyecto artístico, sino por el contenido y el enfoque. La ilustradora ya había trabajado en iniciativas relacionadas con la visibilización de mujeres, especialmente en el ámbito musical en Galicia, por lo que el planteamiento del calendario encajaba plenamente con sus intereses personales y profesionales.
El proceso creativo partió de una base documental elaborada por el propio sindicato. Para cada mes del calendario, Romero recibía un documento con información sobre las mujeres seleccionadas, así como imágenes de referencia. A partir de ahí, comenzaba un proceso de búsqueda visual y conceptual más amplio, en el que la ilustradora investigaba por su cuenta para construir una imagen que fuera más allá del retrato tradicional, combinando búsquedas generales con referencias más específicas.
Uno de los principales retos del proyecto fue evitar imágenes aisladas y crear composiciones en las que las figuras dialogaran entre sí. La idea no era representar a cada mujer como un elemento independiente, sino integrarlas en escenas conjuntas, con movimiento y relación, dejando además espacio para el posterior trabajo de maquetación y textos informativos. Cada ilustración debía funcionar tanto de manera individual como dentro del conjunto del calendario, buscando un equilibrio constante entre imagen y espacio.
En este sentido, Romero explica que dio especial importancia a los gestos corporales y faciales, más que al realismo estricto. Su objetivo era transmitir la esencia de cada figura a través de la expresión y la postura, captando aquello que define a cada una de las mujeres desde un punto de vista simbólico.La vestimenta también fue un elemento clave, siempre adaptada a la época y al contexto cultural de cada figura, aunque con libertad cromática para mantener la coherencia visual del conjunto.
El uso del color fue, de hecho, uno de los aspectos más complejos del trabajo. Algunas figuras presentaban indumentarias muy llamativas y cargadas de simbolismo cultural, lo que obligó a equilibrar las composiciones para que ninguna eclipsara al resto. El desafío consistía en lograr impacto visual sin perder cohesión ni protagonismo compartido.
A nivel técnico, Laura Romero optó por un estilo que combina ilustración digital, detalles artesanales y collage. Se trata de una metodología que ya forma parte de su lenguaje artístico y que le permite jugar con texturas reales escaneadas, recortes fotográficos y elementos dibujados. Esta técnica, explica, resulta especialmente útil en proyectos con múltiples conceptos y referencias temporales y geográficas, ya que ofrece libertad, movimiento y un margen importante para la experimentación y el azar creativo, un aspecto que Romero también destaca en su proceso cerativo.
El calendario coeducativo de 2026 reúne a mujeres de diferentes lugares del mundo y momentos históricos, muchas de ellas poco conocidas en el ámbito educativo occidental. Para Romero, uno de los aprendizajes más significativos del proyecto ha sido comprobar cómo, pese a las distancias culturales y temporales, muchas de estas mujeres compartieron luchas y problemáticas similares. Una constatación que refuerza el valor del calendario como herramienta para ampliar referentes.
La ilustradora destaca también la importancia del trabajo colectivo en el resultado final. En este caso, subraya la labor de la maquetadora -Mónica Muñoz-, que adaptó el diseño del calendario a los colores y atmósferas de cada mes, integrando ilustración y contenido de forma coherente. Un enfoque colaborativo que, según Romero, ha sido clave para que el proyecto funcione tanto a nivel visual como comunicativo.
Un trabajo coordinado y compartido entre Romero y Muñoz, al que se suma también la implicación de otras 42 mujeres de la organización, que han formado parte del proceso documental, la elaboración de las propuestas didácticas, así como tareas de traducción.
Con este calendario, traducido a siete lenguas y con más de 60.000 ejemplares editados, SATE-STES apuesta una vez más por la educación en igualdad a través de la cultura visual, consolidando el calendario como una herramienta educativa de amplio alcance. Las ilustraciones de Laura Romero aportan una mirada visual que acompaña y refuerza el mensaje del proyecto: ampliar referentes, generar preguntas y seguir construyendo espacios educativos donde las mujeres ocupen el lugar que les corresponde en el tiempo y en la historia.
La presentación de esta edición tuvo lugar en Melilla el pasado 27 de enero, en el salón de actos de la UNED, en un encuentro que contó con la participación de la periodista Rosa María Calaf y de Rosa Delia Morales, coordinadora del Área de Mujer del sindicato, junto a Beatriz Pola, profesora del IES Enrique Nieto, y Paqui Estrada, docente de Audición y Lenguaje y coordinadora de igualdad en el CEIP León Solá.
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