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Pintan bastos

La Guardia Civil detuvo el pasado miércoles a un inmigrante sirio acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa, por intentar acuchillar a dos vigilantes de seguridad del Centro de Estancia Temporal de Melilla.

Si esta misma semana no se hubiera producido otra reyerta entre refugiados sirios y magrebíes indocumentados, podríamos pensar que se trata de un caso aislado.
El martes pasado el CETI de Melilla fue escenario de una lluvia de piedras entre una veintena de sirios, hartos de que un grupo de magrebíes que acampa a las afueras del centro los desvalijen en cuanto ponen un pie fuera de las instalaciones.
Hasta tres patrullas de la Guardia Civil tuvieron que acudir a aplacar la batalla campal y al día siguiente otra vez hubo reyerta.
Los últimos quince días han sido especialmente conflictivos en el CETI. El Faro informó en sus ediciones del 20 y el 22 del mes pasado de otras dos peleas en el Centro de Estancia Temporal.
Los trabajadores del CETI lo achacan a la intención de los acogidos de llamar la atención para conseguir así ser trasladados cuanto antes a la península.
Detrás de todos estos altercados hay un problema de saturación del  centro. Según el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, el CETI ya está en condiciones de acoger a poco más de 600 personas, frente a las 480 que tenía a primeros de año como capacidad máxima. Sin embargo, la población albergada en sus instalaciones no baja de 1.600 ni con las salidas semanales en barco de casi 200 inmigrantes.
Un centro saturado como el de Melilla sólo puede gustar al eurodiputado liberal Enrique Calvet, que ha estado de visita en el CETI y se ha llevado “una excelente impresión”. El político entiende que con los medios que tiene el centro “se hace más de lo que se puede”.
Y tiene razón. Los trabajadores del CETI están desbordados y aunque el delegado anunció el inicio de las obras de ampliación hasta conseguir entre 1.200 y 1.300 plazas para inmigrantes, lo cierto es que esta mejora, siendo buena, se queda corta. Ya lo ha dicho el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz: de los 18.000 refugiados que espera recibir este año nuestro país, más de la mitad serán sirios.
Hagamos cuentas: ya estamos hablando de que unos 9.000 sirios entrarán este año en territorio español. El 90% de ellos (unos 8.100) accederá por Melilla. Si a eso le sumamos que un centenar de inmigrantes subsaharianos está a la espera de saltar la valla, la situación en el CETI de la ciudad no puede más que empeorar en el futuro. Pintan bastos.

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