La recuperación de la Cámara de Comercio en Melilla se ha convertido en un campo de batalla político y empresarial. El Gobierno local y los empresarios defienden con firmeza la creación de una Cámara propia, mientras que el Gobierno central propone una delegación de la Cámara de Comercio de España en la ciudad autónoma. Esta confrontación ha sacado a la luz las carencias que ha sufrido el tejido empresarial melillense desde la desaparición de su Cámara en 2016 y la urgente necesidad de una solución.
La Cámara de Comercio de Melilla fue fundada en 1906 con el propósito de organizar, proteger y promover los intereses del tejido empresarial de la ciudad. Desde su creación, se convirtió en una institución clave para el desarrollo económico local, estableciendo vínculos con el comercio nacional e internacional y facilitando la expansión de los negocios melillenses.
En sus primeros años, la Cámara de Comercio jugó un papel clave en la modernización del sector comercial de la ciudad autónoma. A principios del siglo XX, Melilla experimentó un gran crecimiento gracias a su ubicación estratégica como punto de enlace entre España y el norte de África. A lo largo de esos años, la Cámara trabajó en la regulación del comercio, la mejora de infraestructuras y la representación de los empresarios ante las administraciones públicas.
Uno de los hitos más importantes en la historia de la Cámara fue la inauguración de su sede en 1915. Este edificio, de estilo modernista, no solo se convirtió en un símbolo del progreso económico de Melilla, sino que también fue el primer edificio propio de una Cámara de Comercio en España. Hasta entonces, las cámaras de comercio del país utilizaban oficinas en edificios administrativos o alquilaban espacios, pero Melilla fue pionera en contar con una sede construida específicamente para albergar su Cámara. Desde allí, la institución impulsó la formación de empresarios, gestionó licencias comerciales, promovió acuerdos con otras entidades y asesoró a las empresas locales para mejorar su competitividad.
Durante la dictadura franquista (1939-1975), la Cámara de Comercio, al igual que muchas otras instituciones, pasó a estar más controlada por el Estado. Aunque siguió desempeñando su labor de apoyo a los empresarios, su autonomía se vio reducida. No obstante, logró mantener su actividad y, con la llegada de la democracia, recuperó su independencia y amplió sus funciones.
En las décadas de 1980 y 1990, la Cámara de Comercio de Melilla se consolidó como un pilar esencial para la economía local. Además de su labor tradicional, gestionaba subvenciones, ofrecía formación a emprendedores y facilitaba la internacionalización de las empresas melillenses. También desempeñó un papel clave en la captación y gestión de fondos europeos, esenciales para el desarrollo del comercio en la ciudad.
Sin embargo, en 2010, un cambio en la legislación marcó el inicio del declive de la institución. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero eliminó la obligatoriedad de las cuotas empresariales, lo que supuso la pérdida de la principal fuente de financiación de las cámaras de comercio en España. A pesar de los esfuerzos por encontrar nuevas vías de ingresos, la Cámara de Comercio de Melilla entró en una crisis económica que la llevó a reducir su actividad.
Sumado a esto, la cara remodelación de su edificio, valorada en un millón de euros, terminó por ahogar económicamente a la entidad. La falta de recursos llevó al despido de los tres empleados que quedaban en la Cámara, sin preaviso ni indemnización, lo que derivó en litigios judiciales. El resultado fue su disolución, dejando a Melilla desde 2016 sin una institución fundamental para el desarrollo empresarial y la gestión de ayudas y subvenciones.
Tras su cierre, la Ciudad Autónoma de Melilla adquirió el edificio por 450.000 euros para evitar que cayera en manos privadas y preservar su valor patrimonial. Actualmente, el inmueble alberga la Consejería de Cultura.
Desde entonces, la Melilla ha quedado sin una Cámara de Comercio propia, generando un vacío institucional que afecta al comercio y la economía local. A día de hoy, sigue abierto el debate sobre su posible recuperación.
La solución a esta problemática ha generado un enfrentamiento entre el Gobierno local y la Delegación del Gobierno en Melilla. El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha propuesto la creación de una delegación de la Cámara de Comercio de España en Melilla, argumentando que esta estructura podría ofrecer apoyo institucional a las empresas locales.
Sin embargo, esta propuesta ha sido rechazada tanto por la Ciudad Autónoma como por los empresarios melillenses, quienes consideran que una delegación no sería suficiente para atender las necesidades específicas de la ciudad.
Contar con una Cámara de Comercio propia implicaría una mayor capacidad de decisión, representación institucional y articulación de políticas públicas orientadas a apoyar a las pequeñas y medianas empresas, fomentar el emprendimiento, facilitar la internacionalización o canalizar fondos y programas estatales y europeos.
Por el contrario, una delegación carecería de autonomía jurídica y funcional, actuando de forma subordinada a la Cámara nacional, sin voz ni voto propio en los órganos de decisión.
El consejero de Economía de Melilla, Miguel Marín, fue tajante al respecto, "no aceptaremos una alternativa que no sea la creación de una Cámara de Comercio propia".
Por su parte, los empresarios manifestaron su preocupación por la pérdida de autonomía que supondría depender de una delegación. "Necesitamos una entidad con plena capacidad de gestión, que se centre en las necesidades de Melilla y no en intereses generales", han afirmado desde la CEME.
El Gobierno de Melilla no ha dudado en respaldar la creación de una Cámara de Comercio independiente. Según fuentes de la administración local, ya se han dado los primeros pasos administrativos para poner en marcha la nueva entidad.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, insistió en que contar con una Cámara propia permitirá una mejor gestión de los recursos destinados a las empresas melillenses. "No podemos aceptar soluciones a medias. Melilla merece una estructura comercial propia, con capacidad de decisión y gestión plena", declaró.
El debate sobre la Cámara de Comercio de Melilla sigue abierto y sin una solución clara a la vista. Mientras el Gobierno central mantiene su postura a favor de una delegación, el Ejecutivo local y los empresarios continúan exigiendo una entidad propia.
Lo que está claro es que la ciudad necesita una solución urgente. La falta de una Cámara de Comercio ha generado un vacío institucional que afecta directamente al comercio y la economía local. Sin una estructura sólida que represente y apoye a los empresarios, Melilla corre el riesgo de seguir perdiendo oportunidades y quedando relegada respecto a otras ciudades con estructuras comerciales bien definidas.
El próximo paso dependerá de la capacidad de negociación entre las partes implicadas. Pero una cosa es segura: los empresarios y el Gobierno de la Ciudad Autónoma no están dispuestos a aceptar una solución que no garantice la independencia y el desarrollo económico de Melilla.
El libro infantil 'Las visiones de Beya Bean Blue', ilustrado en su totalidad por el…
La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de…
Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos…
La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…