Las obras han sido clausuradas por la Policía Local a petición de Fomento porque se carecía de la correspondiente licencia
La Consejería de Fomento que dirige Miguel Marín ha ordenado paralizar las obras que se estaban ejecutando en uno de los locales situados junto a la mezquita del Tesorillo, en la calle Querol, y clausurar sus dependencias, después de comprobar que los trabajos carecían de la licencia correspondiente, según ha podido saber El Faro. La actuación se produjo a instancias de la Comandancia General, en un solar propiedad del Ministerio de Defensa sobre el que Marruecos pretende levantar un gran centro islámico.
El procedimiento arrancó cuando la Comandancia General tuvo conocimiento de que se estaba trabajando en el interior de ese local. Fue entonces cuando solicitó que se enviara a la Policía Local para verificar si realmente había obras en marcha. Una vez confirmado ese extremo, la Consejería de Fomento mandó a los agentes para detener los trabajos y precintar las dependencias, algo que finalmente se llevó a cabo.
Según los datos recabados por este Diario, las obras habían sido contratadas por un conocido empresario melillense que estaría actuando como enlace del Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos para sacar adelante el centro islámico. Los trabajos se desarrollaban en las oficinas de la antigua sede de “construcciones Clay”, y el empresario los justificaba como cuestiones menores, del tipo de la limpieza del solar.
Fuentes consultadas por El Faro explican que esos locales pertenecían inicialmente al negocio conocido como “construcciones Clay”, que supuestamente fue cedido de forma gratuita para que Marruecos pudiera construir en ese espacio el gran centro islámico planteado desde Rabat.
Sin embargo, los terrenos en cuestión son propiedad del Ministerio de Defensa, que ostenta su titularidad después de que le fueran transferidos desde Patrimonio del Estado. En ese suelo se levantan la mezquita, una empresa de neumáticos y alguna vivienda. El edificio de la mezquita pertenece a Marruecos, pero no así el terreno sobre el que se asienta.
Las mismas fuentes han dejado claro que cualquier actuación sobre estos terrenos debe contar previamente con el consentimiento expreso de Defensa. Todo ello pese a que el empresario melillense continúa tratando de que Rabat impulse un centro islámico que, según subrayan, no puede ubicarse en un suelo que no es propiedad marroquí, aunque en el Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos crean lo contrario.
El coste del proyecto, que sufragaría íntegramente el país vecino, se cifra ya en unos 11 millones de euros. El presupuesto inicial, tal y como adelantó este Diario, rondaba los ocho millones.
El Faro de Melilla desveló en agosto de 2025 que Marruecos planeaba transformar la mezquita del Tesorillo, la primera construida en Melilla e inaugurada en 1927, en un gran complejo religioso. Según las fuentes consultadas entonces, el proyecto se encontraba ya en una fase muy avanzada y solo su redacción había supuesto un desembolso cercano a los 80.000 euros.
El plan contemplaba derribar por completo la estructura interna del templo y conservar únicamente el muro exterior, protegido por su condición de patrimonio histórico. La idea inicial de incluir un minarete de gran altura parecía haberse descartado, aunque la intervención seguía siendo de enorme calado, con una capacidad y una estructura muy superiores a las actuales.
Aquella información generó inquietud entre distintas fuentes religiosas y comunitarias, que hablaron de una injerencia directa del Reino de Marruecos en la vida social y religiosa de la ciudad. Estas voces apuntaron también a la creciente dependencia del colectivo musulmán local respecto a Rabat, en un contexto en el que el rey Mohamed VI ejerce como “comendador de los creyentes”, y calificaron de incomprensible la falta de respuesta institucional.
Pocos días después, la Asociación Comunidad Musulmana de Melilla, presidida por Ahmed Moh “Jimmy”, agradeció públicamente a Abdelkader Mohamed Mohamed, el constructor conocido en la ciudad como Clay, la cesión de su 40% del solar ubicado en la mezquita del Tesorillo. La entidad consideró entonces que ese gesto reforzaba la vida religiosa, cultural y social de los musulmanes melillenses.
Sin embargo, la propia asociación quiso matizar a posteriori su posición mediante un comunicado en el que negó de forma tajante respaldar la intervención de Marruecos en el futuro centro islámico. Según explicó, su agradecimiento se dirigía únicamente al gesto personal de Abdelkader Mohamed Mohamed, y no suponía apoyo alguno a iniciativas extranjeras.
La entidad defendió que el futuro centro debe estar al servicio de todos los melillenses, sin condicionamientos ni injerencias externas. “No corresponde a ningún país extranjero asumir ese papel, pues se trata de una cuestión de soberanía nacional y de igualdad de derechos para con los ciudadanos españoles, sin distinción de credo”, señaló la asociación, que también denunció la falta de compromiso institucional para apoyar la construcción y rehabilitación de lugares de culto islámicos en la ciudad.
Por su parte, el delegado de la Comisión Islámica de España (CIE) en Melilla, Amaruch Mohamedi, aseguró a este Diario que ni la delegación ni el propio organismo habían recibido confirmación oficial alguna sobre el proyecto, por lo que no podía ni confirmarlo ni desmentirlo.
Mohamedi recordó que las competencias sobre el templo recaen en tres administraciones: el Ministerio de Defensa, por ser Melilla zona militar; la Ciudad Autónoma, como responsable de la gestión urbanística; y el Ministerio de Justicia, encargado de registrar las mezquitas como lugares de culto. “En alguna de estas tres Administraciones tiene que haber algún documento que refleje la titularidad del templo”, afirmó entonces.
El delegado evocó además las obras de reparación que se acometieron en la mezquita hace unos 15 años, cuando el templo permaneció cerrado en medio de la polémica sobre si el coste debía asumirlo la Ciudad o el país vecino. Tras una leve modificación, la mezquita volvió a abrir sus puertas a los fieles.
A finales de agosto de 2025 apareció en uno de los muros que rodean el recinto una pintada con la frase “esto es España”, en pleno debate sobre el macroproyecto. Este Diario informó entonces de que no se había hecho público ningún permiso urbanístico que avalara una reforma de esas características.
En octubre de ese mismo año, fuentes conocedoras de la situación jurídica del solar confirmaron a El Faro que los terrenos donde se asienta la mezquita, también conocida como del Buen Acuerdo, son propiedad del Estado español. La parcela, de algo más de 1.100 metros cuadrados, no había sido cedida ni vendida a ningún organismo o entidad religiosa, por lo que seguía figurando en los registros oficiales como propiedad estatal.
Ya entonces se apuntaba que cualquier actuación de un gobierno extranjero en ese espacio requeriría, como mínimo, la autorización expresa de las autoridades españolas competentes.
El asunto ha trascendido además el ámbito local. En marzo de este año, según publicó Libertad Digital, la creación de macrocentros islámicos en España aparecía como una nueva línea dentro de la estrategia de influencia atribuida a Marruecos, en un contexto más amplio de relaciones políticas con el Gobierno español. Melilla, y en concreto el proyecto del Tesorillo, figuraba como uno de los enclaves clave de esa dinámica.
Casi un siglo después de su inauguración, la mezquita del Tesorillo sigue siendo un referente espiritual para numerosos fieles del barrio y de otros puntos de la ciudad.
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