Desde Nueva Melilla han expresado su gran preocupación por la gestión de la política cultural de la Ciudad Autónoma, especialmente en lo que respecta a las decisiones de la Consejería de Cultura y Festejos. La formación señala que los recursos públicos destinados a la cultura no se están administrando de manera eficiente ni conforme a criterios de pluralidad, cohesión social y promoción del talento local y juvenil.
El motivo de la alerta más reciente es la actuación del cantante Falete, programada para el jueves 5 de febrero en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal como parte de la programación cultural oficial. La contratación del artista se ha realizado mediante un contrato público por un importe cercano a los 35.000 euros por una única actuación, según consta en la Plataforma de Contratación del Sector Público. Desde Nueva Melilla consideran que este coste es difícilmente justificable si se compara con el precio habitual del mismo cantante en otras localidades de la península. Por ejemplo, en Alcalá de los Gazules Falete cobró aproximadamente 18.500 euros, es decir, casi la mitad de lo que se pagará en Melilla.
El partido político alerta de que este no es un caso aislado. Durante la pasada feria de la ciudad, un tributo al grupo Bordón 4 se contrató por un valor diez veces superior al que el mismo grupo percibió por un concierto equivalente en la localidad de Zafra. Para Nueva Melilla, estos sobrecostes son recurrentes y constituyen una vulneración de los principios básicos de la contratación pública, perjudicando directamente al interés general y al correcto uso de los fondos públicos.
Sin embargo, la crítica no se limita al aspecto económico. También se cuestiona la orientación cultural de la programación oficial. Desde la formación destacan que la oferta del Teatro Kursaal Fernando Arrabal no refleja la diversidad cultural de Melilla. No se programan espectáculos, obras teatrales o actuaciones musicales en lengua Tamazigh, a pesar de que la comunidad amazigh constituye una parte importante y mayoritaria de la identidad social y cultural de la ciudad.
Nueva Melilla denuncia que la programación está dirigida principalmente a un público de mayor edad y a un perfil cultural muy específico, lo que deja al margen a la población joven y a un amplio sector de la ciudadanía que no se siente representado en las actividades financiadas con fondos públicos. En este sentido, la formación subraya que los 35.000 euros destinados a una sola actuación podrían utilizarse para financiar múltiples conciertos de bandas emergentes, talleres culturales o proyectos destinados a los jóvenes, generando un impacto mucho más amplio en el tejido cultural de Melilla.
La formación política solicita la realización de una auditoría pública sobre todos los contratos culturales adjudicados por la Consejería de Cultura y Festejos, con el fin de garantizar transparencia y eficiencia en el gasto. Además, exigen la implementación de criterios objetivos que aseguren que los precios pagados correspondan al valor de mercado y que las decisiones de programación respeten la diversidad cultural y lingüística de la ciudad.
Desde Nueva Melilla advierten que la falta de pluralidad en la programación puede tener un efecto negativo en la cohesión social y en la promoción del talento local. Según señalan, una política cultural más inclusiva permitiría ofrecer oportunidades a artistas emergentes y a jóvenes creadores, así como fomentar la participación de todas las comunidades que conforman la ciudad.
La crítica de Nueva Melilla llega en un momento en el que el debate sobre la eficiencia en el uso de fondos públicos para la cultura se intensifica. La formación sostiene que la prioridad debería ser la creación de una oferta cultural diversa y accesible, que no solo atienda a intereses concretos o a un segmento reducido de la población, sino que represente efectivamente la identidad multicultural de Melilla.
En conclusión, Nueva Melilla reclama mayor control y transparencia en los contratos culturales, así como una revisión de la programación para asegurar que se promueva la diversidad, la participación juvenil y el talento local. Consideran que solo mediante estas medidas se podrá garantizar que los recursos públicos destinados a la cultura se utilicen de manera responsable y equitativa, beneficiando a todos los ciudadanos y no a unos pocos.
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