La Navidad ya asoma en Melilla. Aunque el calendario todavía marca octubre, las calles comienzan a transformarse para recibir una de las épocas más esperadas del año. Las estructuras metálicas, los cables y las figuras luminosas anuncian que la ciudad se prepara para brillar, y es que en la calle O'Donell ya se percibe el ambiente festivo.
El Faro de Melilla ha acompañado a los operarios que trabajan en el montaje del alumbrado para conocer de primera mano cómo avanza esta labor que combina técnica, esfuerzo físico y espíritu navideño.
Carlos Bueno, uno de los operarios de la empresa adjudicataria del montaje, nos cuenta que los trabajos comenzaron hace dos semanas y que se prolongarán durante aproximadamente un mes. "El montaje completo durará en torno a cuatro semanas. Calculamos que en dos semanas más tendremos todo listo", explica mientras supervisa los ajustes en el túnel luminoso de la calle O'Donell, una de las estructuras más vistosas y complejas de la instalación.
El montaje del alumbrado navideño es una tarea que exige precisión y coordinación. Este año, unas 15 o 20 personas trabajan en todo el conjunto de la iluminación de la ciudad, aunque el equipo se reduce a una decena cuando se trata de instalar el túnel principal. "En el túnel estamos unas diez personas, pero en general, en toda la iluminación de Melilla, seremos unas quince o veinte", comenta Bueno.
La previsión es que los trabajos concluyan hacia mediados de noviembre, de modo que haya tiempo suficiente para realizar pruebas antes del encendido oficial.
"Nos adelantamos cada vez más, porque sino, el día del encendido tenemos que ir muy apresurados", explica. De hecho, la planificación es cada año más anticipada.
Comenzar en octubre les permite trabajar con calma, comprobar conexiones y evitar imprevistos. "Una semana antes del encendido hacemos pruebas todos los días. Es fundamental que todo esté perfecto".
Aunque el resultado final sea un espectáculo de luces y colores, el proceso previo es intenso y físicamente exigente. "Lo más difícil de este trabajo e4s que tenemos que hacerlo todo con la grúa elevadora y torito. No podemos trabajar desde el suelo. Hay que manejar plataformas, cables, estructuras metálicas... Es un esfuerzo físico grande, pero vamos bien", reconoce el operario.
En este momento, el equipo lleva completado alrededor del 40% del montaje. "Ahora mismo estamos en un 40% de avance", confirma Bueno, quien asegura que el objetivo es que el conjunto esté terminado con tiempo suficiente para el encendido, previsto para el 29 de noviembre, coincidiendo con el tradicional 'Black Friday'.
Esa noche, Melilla dará oficialmente la bienvenida a la Navidad con su tradicional espectáculo de luces.
El alumbrado de este año mantendrá la apuesta por la eficiencia energética.
Toda la instalación utiliza tecnología LED de bajo consumo, que permite reducir el gasto eléctrico sin renunciar al brillo y la intensidad que caracterizan las fiestas melillenses. "Tenemos tubos luminosos de LED, microbombillas y tiras de neón de LED. Todo es LED este año", detalla Bueno, mientras un compañero ajusta una de las estructuras del túnel.
El uso de esta tecnología no solo contribuye al ahorro energético, sino que también garantiza una iluminación más segura y duradera. Además, facilita los espectáculos dinámicos de luz que cada media hora sorprenden a los transeúntes.
"El horario de encendido será como los años anteriores. Cada media hora habrá pases del túnel con juegos de luces y música", adelanta el trabajador.
No todas las partes del montaje presentan el mismo grado de dificultad. Algunas figuras y elementos se instalan con relativa rapidez, mientras que otras requieren días de preparación. "Las zonas más complicadas ahora mismo son las del túnel de calle O'Donell. En cambio, las más fáciles son el Muñeco de Nieve y la bola de Navidad. Esas se ponen con la máquina y listo", comenta Bueno.
El equipo ha optado por comenzar por las partes más laboriosas precisamente para poder ir avanzando sin contratiempos. "Por eso hemos empezado por aquí", explica.
Una vez concluido el túnel, continuarán con el resto de calles y figuras decorativas, que ya aguardan su turno en los almacenes de la ciudad.
Cada año, la iluminación navideña se convierte en uno de los atractivos más esperados por los melillenses.
Familias, niños y visitantes se congregan en las calles para disfrutar del encendido, que marca el inicio de la temporada festiva. Este año, si todo transcurre según lo previsto, el alumbrado estará listo a finales de noviembre.
El desmontaje, en cambio, resulta más rápido. "Se desmonta antes porque empezamos a quitar el cableado, los paneles... En quince días lo tenemos todo recogido", explica Carlos Bueno.
Pese al cansancio acumulado, los operarios coinciden en que ver encenderse las luces compensa todo el esfuerzo. "La parte del montaje que más me gusta es cuando se enciende y ya nos quedamos tranquilos", confiesa el trabajador, con una mezcla de orgullo y alivio.
A medida que avanza el montaje, el ambiente de Melilla empieza a cambiar.
En la calle O'Donell, los transeúntes ya se detienen a observar las estructuras que pronto llenarán de color la ciudad. Algunos hacen fotos, otros comentan el diseño o recuerdan el encendido del año pasado.
La Navidad está a la vuelta de la esquina, y con ella, la ilusión de un nuevo comienzo. Mientras lo operarios continúan su labor, Melilla se prepara para brillar una vez más bajo el resplandor de miles de luces que, como cada año, devolverán a sus calles la magia de estas fechas.
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