La quinta edición de las Jornadas contra la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual se enmarca como un espacio de reflexión, análisis y coordinación institucional para abordar de forma crítica una de las violencias de género más invisibilizadas y graves.
Laura Segura, jefa de la Unidad Contra la Violencia de Género, destacó la importancia de la consolidación de este evento en el calendario local, pues ya son cinco las ediciones celebradas. Segura subrayó la importancia de estas jornadas como un espacio de reflexión, coordinación y trabajo colaborativo, destacando su papel en la lucha contra una de las formas más graves de violencia hacia mujeres y niñas, “quizás uno de los más importantes delitos y sobre todo vulneraciones de los derechos humanos que se ejercen sobre las mujeres y niñas, como es la trata con fines de explotación sexual, la explotación sexual en sí y la prostitución”, subrayó la jefa de Unidad.
Laura Segura recordó que la trata de personas con fines de explotación sexual tiene una clara dimensión de género, y que más del 90% de las víctimas son mujeres y niñas. “Es una vulneración de los derechos humanos que tiene evidentemente una connotación importante de género”, subrayó.
Desde la Unidad Contra la Violencia de Género, Segura insistió en la necesidad de trabajar desde un modelo victimocéntrico, que escuche y atienda a las mujeres desde sus propias experiencias. Poner el foco en el abordaje victimocéntrico, supone situar “a las mujeres en el centro”, escuchando los relatos de las víctimas, sus demandas y acompañándolas “para conseguir, sobre todo, su recuperación con éxito”, subrayó la responsable. Este seguimiento e implicación de las administraciones públicas, las instituciones, los cuerpos de seguridad y las entidades especializadas, supone lograr el “objetivo de garantizar una atención integral a las víctimas”. Una colaboración estrecha entre diferentes organismos y asociaciones que, para Fiona Bellshaw, directora de Relaciones Institucionales de FIET Melilla, supone una necesidad. “Es muy importante que todos vayamos juntos en una misma dirección en la lucha contra la trata”, sostuvo Bellshaw, quien además reseñó que esta red facilita la labor, pudiendo “ofrecer la mejor atención a estas mujeres que están sufriendo esta situación”.
En esta línea, Elisabeth Arrojo, directora médica de INMOA, especialista en oncología y ponente en estas jornadas, hizo hincapié en esta lucha conjunta y coordinada contra la trata y explotación sexual, haciendo un llamamiento a sumarse a esta causa, pues desde su profesión, asegura, existe un desconocimiento de lo que está ocurriendo.
“El cáncer está muy relacionado también con estos factores de estrés, con estas infecciones que sufren las mujeres, que no se atreven a contarlo o no pueden contarlo, con los abortos ilegales que se están haciendo y que atendemos los médicos en urgencias, sin siquiera sospechar lo que está pasando detrás porque no tenemos esta información”, sostuvo la directora. Asimismo, reseñó la importancia de dar a conocer esta información para ayudar a que las víctimas en el momento presente y en las secuelas que la explotación sexual deja “para el resto de sus vidas, incluso para sus hijos” pues “ese sufrimiento presente tiene una impronta en el genoma que sus hijos heredarán”, recalcó Arrojo.
La unidad, la sensibilización y la prevención conforman un método de trabajo por el cual, desde la Delegación del Gobierno, siguen apostando contribuyendo a un “firme compromiso” para seguir avanzando en un “duro camino”, subrayaron. “Un camino que no puede recorrerse si no es desde la colaboración y no es desde la coordinación y, sobre todo, afrontando políticas valientes, de manera interinstitucional, de manera coordinada, donde todos los agentes implicados trabajemos a una para, sobre todo, salvaguardar y proteger a las víctimas”, destacaron.
Las jornadas se desarrollan en dos días consecutivos, 24 y 25 de septiembre, desde un “abordaje crítico de estos delitos”, así como el abordaje realizado desde las administraciones y entidades especializadas. Durante las sesiones, que se desarrollan a lo largo de dos días, participarán personas expertas, representantes institucionales y profesionales del ámbito social y jurídico.
Entre los temas centrales de esta edición, las jornadas abordarán los efectos de la trata en la salud física y mental de las mujeres, así como el papel de las tecnologías emergentes como herramientas de captación y explotación. “Por una parte -abordaremos- la respuesta a nivel psicosocial y de salud, mental y física, cuáles son las repercusiones que esta trata y esta explotación tiene en la salud de estas mujeres y estas niñas. Y, por otro lado, la gran problemática de las nuevas tecnologías que ya no son nuevas, sino las tecnologías emergentes y cómo prevenir la captación, pero también la explotación dentro de estas nuevas plataformas”, subrayó Segura.
Por su parte, Fiona Bellshaw subrayó la función clave de estas jornadas para acercar la realidad de la trata a la sociedad, alegando que se trata de “una forma de formación, porque la trata, lamentablemente, sigue siendo muy invisibilizada y se necesita entender más de cerca la realidad de este tema”. Bellshaw señaló que uno de los focos de esta edición es el impacto que la trata y la explotación tienen sobre la salud mental de las víctimas, recalcando la necesidad de conocer “cómo esto afecta a todo su proceso, a toda su vida”.
En el contexto de las nuevas tecnologías, Segura alertó sobre la capacidad del machismo y la violencia para adaptarse a los nuevos entornos digitales, mostrando “una vez más que el machismo y que la violencia se camufla y que tiene una capacidad brutal de adaptarse a la sociedad”, subrayó. Bellshaw alertó sobre el creciente uso de las plataformas digitales como canales de captación y explotación, alegando que la trata, se está moviendo al ámbito digital, lo que precisa un enfoque actualizado, resaltando la importancia que requiere abordarlo.
Uno de los desafíos señalados por la jefa de Unidad es la dificultad para obtener datos reales sobre la trata y la explotación sexual, ya que muchos casos no se judicializan. “Una cosa son los datos de las víctimas que tenemos identificadas como víctimas de trata y explotación sexual y otra cosa son los datos que tenemos de la detección de casos”, sostiene Segura. En ciudades como Melilla, donde las víctimas pueden permanecer solo por un corto periodo de tiempo, muchas veces la trata no llega a identificarse formalmente.
A este respecto, Segura destacó un avance fundamental en la protección de víctimas la acreditación de trata más allá del procedimiento judicial. “Cuando una mujer es acreditada como víctima de trata no ha sido necesario ese procedimiento judicial y conseguimos que todos los recursos del Estado se pongan a disposición de las víctimas en el momento que existe esa acreditación”, recalcó la jefa de la Unidad. Gracias a este mecanismo, las mujeres pueden acceder a recursos como vivienda, asistencia psicológica, ingreso mínimo vital o acompañamiento jurídico.
Organizaciones como FIET, con su labor y acompañamiento ayudan a identificar algunas de estas situaciones de riesgo de explotación o en contextos de prostitución no detectados. FIET es una organización con amplia trayectoria en el acompañamiento de víctimas, y cuenta con sus propios equipos de detección que recogen posibles casos y ofrecen a las mujeres la posibilidad de entrar en recursos de protección como las Casas Nuevos Comienzos. Un nombre que desde la organización han dotado de significado, pues “para ellas es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, y afortunadamente son muchas más mujeres que logran salir adelante, rehacer sus vidas y terminar siendo autónomas con una reinserción dentro de la sociedad”, resaltó la responsable.
La mayoría de estas mujeres son migrantes de fuera de la Unión Europea, lo que agrava su vulnerabilidad. Por ello, Bellshaw destacó la importancia de brindar un acompañamiento integral que les proporcione herramientas para recuperar sus proyectos de vida. “Nosotros simplemente hacemos un acompañamiento, les ofrecemos todas las herramientas que necesitan de forma integral para que ellas luego puedan tomar las decisiones y por fin lograr los sueños que han tenido al venir a España”, resaltó.
La seguridad es un derecho fundamental para las víctimas de trata, y uno de los pilares del trabajo de FIET. Bellshaw explicó que las mujeres identificadas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pueden optar a ser testigos protegidos, con un protocolo de protección que también resguarda al equipo profesional. Un trabajo que ellas acompañan y donde también se establecen protocolos de seguridad “tanto de protección para la víctima como para el equipo que interviene”, recalcó. En este sentido, muchas de las mujeres optan por la reubicación fuera de la ciudad suele ser la primera opción para garantizar su seguridad. “Generalmente se busca esta opción como primera, de poder salir de la zona y el entorno donde ha sido explotada”, explica Bellshaw.
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